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Toldos que dan sombra y generan electricidad: la startup alemana Solar Markise lanza sus modelos de 1,35 y 1,8 kW desde 4.499 euros, con solo un 10-15% más de precio que un toldo convencional

Toldos que dan sombra y generan electricidad: la startup alemana Solar Markise lanza sus modelos de 1,35 y 1,8 kW desde 4.499 euros, con solo un 10-15% más de precio que un toldo convencional

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 28.09.2026 10:20

Hay un gesto que se repite cada verano en millones de terrazas y jardines. Alguien sale al exterior, comprueba que el sol aprieta, y extiende el toldo. La sombra cae sobre la mesa, el ambiente se vuelve respirable, y la comida transcurre sin que nadie se achicharre. Es un gesto tan cotidiano que nadie se pregunta qué pasa con toda esa luz que el toldo está bloqueando. Simplemente, se pierde. Se convierte en calor sobre la lona, y de ahí al aire, sin más consecuencias. Hasta ahora.

Una startup alemana ha decidido que esa luz no se tire. Solar Markise, fundada en 2025, ha lanzado al mercado dos modelos de toldos fotovoltaicos que, además de dar sombra, generan electricidad. El modelo M mide 3,51 por 3 metros y tiene una potencia de 1,35 kilovatios. El modelo L mide 4,35 por 3 metros y alcanza 1,8 kilovatios. Ambos funcionan con células monocristalinas integradas en una tela enrollable, montada sobre un marco de aluminio. La eficiencia de cada módulo es del 15%, y cada uno de ellos entrega 450 vatios .

Lo que hace interesante esta propuesta no es solo la tecnología, sino el precio. Los toldos cuestan 4.499 euros el modelo M y 5.499 euros el modelo L. Eugen Mangazeev, consejero delegado de la empresa, asegura que eso supone un sobrecoste de solo el 10% al 15% respecto a un toldo convencional de alta calidad sin función fotovoltaica. Y con el ahorro en la factura eléctrica, ese diferencial se recupera con el tiempo. «A largo plazo, eso nos convierte en el producto más rentable», afirma .

De la terraza al autoconsumo

La clave para entender si estos toldos tienen sentido está en cómo se usa la electricidad que generan. No están pensados para verter a la red, aunque estén registrados como plantas fotovoltaicas de balcón, lo que limita su inyección a 800 vatios. Su propósito es el autoconsumo directo. La electricidad que producen se consume en la propia casa o en el propio negocio, reduciendo la cantidad de energía que hay que comprar a la compañía eléctrica.

Eso los hace especialmente atractivos para negocios con terraza. Un café, un restaurante, una heladería. Lugares donde el toldo es imprescindible para que los clientes se sienten fuera, y donde el consumo eléctrico es constante durante las horas de sol. El primer proyecto piloto de Solar Markise se instaló precisamente en un café de Colonia. Dos toldos llevan funcionando desde abril, dando sombra a la terraza y generando electricidad que el local consume directamente. Hay más instalaciones en preparación en Essen y Düsseldorf.

Para una vivienda, el cálculo es distinto. Un toldo de 1,35 kilovatios, en un día soleado de verano, puede generar entre 6 y 8 kilovatios-hora. Eso cubre buena parte del consumo diario de una casa eficiente. No es suficiente para desconectarse de la red, pero sí para notar la diferencia en la factura.

El paquete incluye inversor y, en el modelo grande, batería

Solar Markise no vende solo el toldo. Entrega un paquete completo que incluye el sistema de conversión de corriente. El modelo M viene con un microinversor Growatt NEO 1600M-X2. El modelo L incorpora el Anker Solix Solarbank 2 E1600 Pro, que combina microinversor y sistema de almacenamiento. Su batería de litio-ferrofosfato tiene una capacidad de 1,6 kilovatios-hora, ampliable hasta 9,6. Los inversores tienen garantías de 12 y 10 años, respectivamente, y las células solares están respaldadas por 10 años de garantía de producto.

La instalación, según la empresa, requiere entre dos y cuatro horas. El montaje se realiza con un ángulo de inclinación recomendado de 10 a 35 grados, y el toldo, cuando está extendido, puede soportar vientos de hasta fuerza 5. Ofrece protección UV del 100% y es completamente impermeable. Los sistemas se ensamblan y prueban en el taller de la empresa en Essen, mientras que las cenefas se fabrican en Iserlohn. Los componentes fotovoltaicos proceden de socios en Hong Kong.

Lo que aún falta por demostrar

La propuesta es atractiva, pero conviene mirarla con honestidad. Solar Markise es una empresa joven, fundada en 2025. Su producto lleva pocos meses en el mercado. No hay datos públicos sobre la degradación de la tela fotovoltaica con el tiempo, ni sobre cómo afecta el enrollado y desenrollado repetido a las células solares. La tela se enrolla cada vez que se recoge el toldo, y eso somete a las células a esfuerzos mecánicos que un panel fijo nunca experimenta. La empresa no especifica cuántos ciclos de enrollado soporta el producto antes de que su rendimiento se degrade.

Tampoco hay datos sobre el comportamiento en invierno, cuando el toldo está recogido la mayor parte del tiempo y no genera nada. El periodo de amortización depende mucho de la ubicación, la orientación y el precio de la electricidad. En Alemania, con precios altos, puede tener sentido. En España, donde la electricidad es más barata en horas solares, el cálculo es menos favorable.

Y luego está la cuestión estética y práctica. Un toldo fotovoltaico pesa 77 kilos en el modelo M y 100 kilos en el L. No es lo mismo que un toldo convencional. Requiere anclajes más robustos, y no todas las fachadas están preparadas para soportar ese peso. La instalación tiene que hacerla un profesional, y eso añade coste.

Una idea sencilla para un problema complejo

Solar Markise no va a resolver la crisis energética. No va a sustituir a los grandes parques solares. Pero representa algo importante: la idea de que la transición energética no tiene que ser siempre un proyecto gigantesco, con hectáreas de paneles y líneas de alta tensión. A veces, puede ser algo tan pequeño y cotidiano como un toldo. Una superficie que ya existe, que ya cumple una función, y que ahora puede hacer dos cosas a la vez.

La empresa ya planea ampliar su catálogo con persianas solares, toldos retráctiles y sombrillas fotovoltaicas. Y su estrategia se centra en los negocios, no en los particulares. Restaurantes, terrazas, hoteles. Lugares donde el toldo es imprescindible y donde el consumo eléctrico justifica la inversión. Si funciona en Colonia, puede funcionar en otras ciudades. Y si funciona, quizá dentro de unos años nadie mire un toldo sin preguntarse cuánta electricidad está generando mientras da sombra.

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