ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Enjambres de drones para despejar nubes: la startup que promete un 30% más de energía solar (y que todavía no ha volado)

Enjambres de drones para despejar nubes: la startup que promete un 30% más de energía solar (y que todavía no ha volado)

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 28.08.2026 10:20

¿Alguna vez has mirado una planta solar en un día gris y has sentido cierta impotencia? Miles de paneles, millones de euros invertidos, todo un campo de tecnología punta… y ahí están las nubes, tan altivas, tan dueñas de la situación, bloqueando hasta un 80% de la radiación que podría estar convirtiéndose en energía limpia. Durante décadas, el sector ha asumido ese cielo como un actor inevitable, un telón de fondo caprichoso que, simplemente, no se puede controlar. Hasta ahora.

Meteoric Technologies, una pequeña startup estadounidense que acaba de nacer en 2026 y que ya ha sido acogida por la prestigiosa incubadora Y Combinator, ha mirado ese cielo gris y ha dicho: «¿Y si no esperamos a que las nubes se marchen? ¿Y si las despejamos nosotros?». La idea es tan audaz como sencilla en su planteamiento: enviar enjambres de drones autónomos, decenas o incluso cientos, hacia esas capas de nubes bajas y medias que nos amargan los días de sol, para modificar sus gotas sin usar ni una gota de productos químicos. El objetivo: reducir su reflectividad y dejar pasar esa luz que tanto necesitan los paneles solares. Su hoja de ruta marca 2027 como el año del primer vuelo de despeje a gran escala.

Pero esta no es una historia de ciencia ficción, sino de ambición humana, de la eterna lucha por domar lo indomable. Detrás de la promesa de un 30% más de generación solar—cifra que ya ha encendido todas las alarmas—hay un equipo liderado por Mete Karslioglu, un cofundador que viene de trabajar en Cambridge en proyectos para hacer las nubes más reflectantes con agua de mar. Ahora, su nueva empresa plantea justo lo contrario: reducir esa reflectividad para que llegue más luz al suelo. Es la misma física, pero con un propósito radicalmente distinto. Y aunque la idea tiene un sólido respaldo científico, el camino para convertirla en realidad está lleno de obstáculos que, por ahora, son más grandes que las propias nubes.

La física no miente: el secreto está en el tamaño de las gotas

El principio que sostiene la idea de Meteoric es tan sólido como la ciencia que lo respalda. Las nubes no son un bloque uniforme; son un conjunto de diminutas gotas de agua o cristales de hielo. El tamaño y la cantidad de esas gotas determinan su reflectividad, lo que los científicos llaman «albedo». Si se consigue modificar la distribución de tamaño de esas gotas, se puede hacer que la nube sea menos reflectante y deje pasar más luz solar.

Los métodos para lograrlo no son nuevos. La siembra de nubes con yoduro de plata o hielo seco se lleva usando décadas para provocar lluvia o dispersar niebla en aeropuertos. Pero todos esos sistemas tienen un problema: son caros y a menudo requieren aviones o lanzamientos desde tierra que pueden costar más de 2.000 dólares por hora. Y aquí es donde Meteoric intenta marcar la diferencia. Su propuesta es usar drones eléctricos que, según estimaciones de la propia empresa, costarían entre 30 y 60 dólares por hora de vuelo. El ahorro potencial es tan brutal que podría hacer viable económicamente una operación a gran escala.

El salto del laboratorio al cielo real: la prueba del 13% y la promesa del 30%

La compañía ha hecho pública una cifra que alimenta sus sueños: un 13% de disipación parcial de una nube artificial en una cámara de pruebas. Sin embargo, el entusiasmo inicial se topa con una realidad incómoda. No hay detalles sobre las condiciones de esa prueba, el tamaño de la cámara, cuántos ensayos se realizaron ni la incertidumbre de los resultados . Es un dato de laboratorio, valioso pero limitado, que aún debe demostrar su validez en las condiciones mucho más complejas de la atmósfera real, con sus vientos, turbulencias y perfiles de temperatura cambiantes.

La cifra más impactante—ese 30% de aumento en la generación solar—tampoco proviene de una planta real, sino de los propios modelos de pérdidas por nubosidad que el equipo ha desarrollado. Su modelo muestra que las nubes bajas y medias bloquean entre el 73% y el 82% de la luz solar, y que recuperar una parte de esa radiación podría traducirse en un aumento de entre 10 y 30 dólares por megavatio, según la región de EE.UU. En resumen, el 13% es un primer destello en el laboratorio; el 30% es una promesa en el horizonte, pero entre ambos hay un abismo de pruebas, validación y logística que la empresa tendrá que salvar.

El peso de la regulación y el fantasma de la geoingeniería

Pero los desafíos de Meteoric no son solo científicos y económicos, sino también legales y éticos. En Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación (FAA) regula estrictamente las operaciones comerciales con drones. La normativa Part 107 exige, por ejemplo, mantener una distancia mínima de 500 pies por debajo de las nubes y 2.000 pies horizontalmente. Para que un enjambre de drones pueda volar dentro de una nube, como planea Meteoric, necesitarían una exención específica de esas reglas, algo que la FAA concede solo si se demuestra que la operación puede realizarse con seguridad. La empresa necesitaría un certificado de exención o un permiso especial que justifique por qué su operación, volando dentro de las nubes, puede hacerse sin poner en peligro el espacio aéreo.

La ambición de la startup, sin embargo, no se detiene en las plantas solares. Su objetivo a largo plazo es nada menos que reducir la intensidad de tormentas severas y huracanes. Aquí, el precedente histórico es más un aviso que un ejemplo. El Project STORMFURY, un programa estadounidense que entre 1962 y 1983 intentó modificar ciclones tropicales mediante siembra de nubes, fue finalmente abandonado porque investigaciones posteriores pusieron en duda que las reducciones de viento observadas fueran consecuencia de la intervención humana y no de la evolución natural de los huracanes. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) mantiene hoy que no existe evidencia generalmente aceptada de que estos fenómenos puedan modificarse de forma fiable.

La verdadera prueba: el primer vuelo sobre una nube real

Meteoric Technologies se enfrenta, en esencia, a la prueba definitiva de cualquier startup tecnológica: pasar del concepto a la realidad. Su primer vuelo de despeje a gran escala está previsto para 2027. Será entonces cuando el mundo descubra si un enjambre de drones puede, de verdad, despejar el cielo, o si la empresa se convierte en otro intento audaz de domar la naturaleza que choca con la implacable realidad de la física y la regulación. La idea es fascinante y la ambición, loable. Pero por ahora, sus nubes son más de papel que de agua, y el mayor desafío no está en el cielo, sino en demostrar que su promesa puede volar.

EL GARAJEvia El Garaje

¿De acuerdo o te da la risa?

Entras con Google al publicar
NOVATOPROPIETARIOVETERANOEXPERTOLEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box