Imagínate un coche eléctrico que no le tenga miedo a una pista embarrada, que devore la nieve con la seguridad de un veterano de los rallies y que, para colmo, tenga una potencia que asuste. Ahora, piensa en lo que te costaría un aparato así en el mercado actual: probablemente un ojo de la cara y parte del otro. Por eso, cuando el gigante japonés anunció los detalles de su última creación, a más de uno se le iluminaron los ojos.
Hablamos del Toyota bZ Woodland, un SUV eléctrico de corte aventurero que llega pisando fuerte con argumentos de peso: dos motores, 375 CV de potencia, tracción total inteligente y un precio de salida en Norteamérica que se queda en unos tentadores 45.380 dólares. El problema es que, como dice el refrán, la alegría dura poco en la casa del pobre: este modelo se ha diseñado en exclusiva para el mercado norteamericano, dejando a Europa con la miel en los labios.
El bZ más salvaje de la familia japonesa
Hasta ahora, la incursión de Toyota en el mundo de los eléctricos puros había sido más bien prudente, centrada en modelos pensados para el día a día. Sin embargo, con este nuevo integrante de la familia bZ construído sobre la plataforma e-TNGA, la marca ha querido demostrar que las baterías y la diversión fuera del asfalto se llevan de maravilla.
El coche destaca a primera vista gracias a un diseño ensanchado respecto a un bZ convencional, pasos de rueda en negro mate y barras de techo de serie que dejan claras sus intenciones de «guerrero de fin de semana». Pero lo verdaderamente jugoso está escondido bajo su carrocería. La marca ha metido dos motores eléctricos (uno en cada eje) para firmar una potencia conjunta de 375 CV, convirtiéndolo automáticamente en el modelo bZ más potente fabricado hasta la fecha. Gracias a esto, es capaz de parar el crono en el 0 a 100 km/h en unos espectaculares 4,5 segundos. Una aceleración digna de un deportivo en el cuerpo de un todocamino familiar.
Un SUV eléctrico que no le teme a la aventura
La potencia sin control no sirve de nada, y menos si pretendes meterte por caminos complicados o te pilla una tormenta de nieve en mitad de la montaña. Para solucionar esto, Toyota ha equipado este SUV con el sistema de tracción total X-MODE de serie. Esta tecnología optimiza el control de los frenos y la entrega de fuerza en cada rueda para asegurar un agarre impecable en superficies resbaladizas como barro, arena o hielo.
A esto se le suma una generosa altura libre al suelo de 8,4 pulgadas (algo más de 21 centímetros), ideal para no ir sufriendo por los bajos del coche al salir de la carretera, y una capacidad de remolque que alcanza las 3.500 libras (unos 1.580 kg). Además, cuenta con el sistema Grip Control, una especie de control de crucero para bajas velocidades pensado para superficies difíciles que mantiene el coche estable sin que el conductor tenga que pelearse con los pedales.
Batería, autonomía y el puerto de carga definitivo
Si echamos un vistazo a las tripas de este monstruo, nos encontramos con una batería de 74,7 kWh de capacidad situada en una posición muy baja para mejorar la estabilidad del coche. Con las gomas de carretera de serie, el coche homologa una autonomía bastante respetable de hasta 281 millas (unos 452 kilómetros). Si decides equipar el paquete opcional con neumáticos All-Terrain para exprimir su faceta off-road, la cifra baja ligeramente hasta las 260 millas (unos 418 kilómetros), un peaje lógico a cambio de un agarre brutal en superficies rotas.
A la hora de pasar por el enchufe, Toyota ha tomado una decisión clave para el mercado estadounidense: incorporar el puerto NACS de serie. Esto significa que los usuarios podrán recargar en la gigantesca red de Supercargadores de Tesla sin necesidad de llevar adaptadores molestos en el maletero. En condiciones óptimas, la batería recupera del 10% al 80% de su energía en apenas 30 minutos, gracias también a un sistema de preacondicionamiento térmico que prepara las celdas para absorber el máximo de potencia incluso en climas gélidos.
¿Por qué los europeos nos quedamos con las ganas?
Aquí viene el jarro de agua fría. A pesar de que sobre el papel es un coche que encajaría a la perfección en el mercado europeo —donde los SUV con capacidades todocamino y estética aventurera se venden como rosquillas—, los planes de la marca japonesa son inamovibles. El coche no cuenta con homologación para el Viejo Continente.
Toyota ha diseñado, desarrollado y tarado este modelo pensando exclusivamente en las necesidades, distancias y gustos del conductor estadounidense y canadiense. En España y el resto de Europa tendremos que seguir conformándonos con el catálogo actual de la marca, mientras vemos las fotos y los análisis en vídeo de los afortunados conductores norteamericanos que ya disfrutan de este devorador de caminos por menos de 50.000 dólares. Una auténtica lástima.









