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Kimi Antonelli, la vuelta a casa

Kimi Antonelli, la vuelta a casa

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Por: Jorge Majdalani

Publicado: 06.09.2026 20:02

Hay circuitos que forman parte de la historia de la F1 y otros que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en algo parecido a un lugar de peregrinación. Monza pertenece a los dos grupos. Allí Ferrari ha construido buena parte de su leyenda, allí los tifosi convierten cada septiembre en una celebración y allí Italia llevaba 60 años esperando volver a escuchar su himno desde lo más alto del podio. Kimi Antonelli llegó este domingo a ese escenario con 20 años, un Mercedes y una sanción que le había mandado al fondo de la parrilla. Salió de él como ganador del Gran Premio de Italia, después de remontar desde la 19ª posición y protagonizar una de esas carreras que quedan asociadas para siempre al piloto que las firma.

La historia tiene todavía más sentido si se recuerda dónde estaba el niño Antonelli un año atrás. En 2025, el italiano recorría este mismo paddock como un debutante de 18 años que acababa de recibir uno de los asientos más difíciles de toda la Fórmula 1, el que había dejado Lewis Hamilton en Mercedes. Había velocidad, había talento y había una expectación enorme, pero también había errores propios de alguien que todavía estaba aprendiendo. El propio Antonelli ha explicado que entonces sentía que tenía que demostrar constantemente que pertenecía a la Fórmula 1. Aquella presión le llevaba a pilotar más tenso y a disfrutar menos del coche.

Doce meses después, la escena es completamente distinta sin que él haya dejado de ser el mismo piloto. Sigue atacando, sigue siendo rápido y sigue teniendo esa forma tan particular de llevar el Mercedes al límite. Lo que ha cambiado es la manera de enfrentarse a todo lo demás. Antes de este Gran Premio de Italia decía sentirse “mucho más maduro” y “mucho más en control de la situación”. Monza le ha dado una ocasión extraordinaria para demostrarlo, porque pocas carreras podían exigirle tanto y ofrecerle al mismo tiempo una recompensa tan grande.

Kimi Antonelli ante el momento más importante de su carrera

La sanción por utilizar el quinto juego de componentes de su unidad de potencia había convertido el domingo de Antonelli en una carrera contra las circunstancias antes incluso de que se apagaran los semáforos. El líder del Mundial estaba obligado a remontar desde la penúltima fila en un circuito en el que adelantar nunca es sencillo cuando todos los coches tienen una velocidad punta elevada. La lógica invitaba a pensar en limitar daños, asegurar unos cuantos puntos y marcharse de Monza conservando el liderato. Antonelli había decidido mirar la situación de otra manera: salir atrás le quitaba parte de la presión y le permitía atacar.

Eso fue exactamente lo que hizo. En las primeras vueltas comenzó a recuperar posiciones y, cuando la carrera volvió a compactarse tras el accidente de Charles Leclerc, su Mercedes ya estaba en disposición de pelear por mucho más que una remontada digna. Antonelli aprovechó el ritmo del W17, fue dejando atrás a los rivales que tenía delante y terminó metido en la pelea con los McLaren y Max Verstappen. La carrera que debía servir para minimizar daños se había convertido en una carrera por la victoria.

George Russell esperaba delante. El británico había sido hasta entonces la principal referencia de Antonelli dentro de Mercedes y también era su perseguidor directo en el campeonato. Los dos coches de la escudería alemana terminaron disputándose el triunfo en las últimas vueltas, en una pelea que obligó a Toto Wolff y al muro de Mercedes a pedirles que mantuvieran una lucha limpia. Antonelli tenía además la ventaja de unos neumáticos más frescos después de haber realizado dos paradas, y encontró finalmente el momento para adelantar a su compañero a tres vueltas de la bandera a cuadros.

Ni siquiera un pequeño susto en la grava consiguió cambiar el desenlace. Antonelli recuperó el control del coche, volvió a pista y mantuvo la primera posición hasta la meta. Detrás quedaron Russell y Verstappen. El italiano acababa de convertir una salida desde la 19ª posición en su séptima victoria de la temporada, pero todavía faltaba la parte de la historia que hacía de aquella tarde algo mucho más grande que una victoria más.

Porque el último italiano que había ganado en Monza había sido Ludovico Scarfiotti en 1966, también al volante de un Ferrari. Desde entonces, ningún piloto local había vuelto a ocupar ese lugar. Antonelli acaba de romper una espera de seis décadas con 20 años y conduciendo para Mercedes, mientras las tribunas se llenaban de banderas italianas y los tifosi celebraban a uno de los suyos.

Kimi Antonelli Italia
Clive Mason/Getty Images

Kimi Antonelli se acerca al Mundial de F1 con 66 puntos sobre Russell

La victoria también tiene un peso enorme en la pelea por el campeonato. Antonelli llegó a Monza como líder y sale todavía más lejos de Russell. Su cuenta asciende ahora a 267 puntos, por los 201 del británico, lo que deja la diferencia en 66 puntos cuando quedan todavía varias carreras por disputar. El Mundial no está decidido, pero la ventaja empieza a adquirir otra dimensión y, sobre todo, llega después de una temporada en la que el italiano ha demostrado una regularidad y una capacidad para ganar que hace un año todavía estaban por descubrir.

Ahí está quizá la parte más interesante de su evolución. Antonelli no ha tenido un campeonato perfecto. Ha cometido errores y ha tenido fines de semana complicados, pero su reacción ante ellos es diferente. En lugar de dejar que una mala sesión arrastre el resto del fin de semana, parece capaz de pasar página mucho antes. La presión sigue existiendo, especialmente cuando se corre para Mercedes y se lidera un campeonato, pero ya no parece ocupar el mismo espacio dentro de su cabeza.

Hamilton lo había advertido antes de que llegara este fin de semana al definir a su antiguo compañero como un piloto “muy rápido y muy maduro para su edad”. Puede que la frase sonara especialmente generosa viniendo de un siete veces campeón del mundo, pero Monza le ha dado una demostración bastante contundente. Antonelli recibió una sanción que le mandó al fondo, tuvo que remontar, encontró tráfico, se metió en una lucha entre los coches más rápidos y terminó superando a su compañero por la victoria. Todo eso ocurre mientras todavía tiene 20 años.

Kimi Antonelli celebra su victoria en Monza este domingo en el GP de Italia de F1
Rudy Carezzevoli/Getty Images

La victoria de Antonelli en Monza recuerda a su primer triunfo en China

Hay otra imagen de esta temporada que encaja perfectamente con la de Monza. En China, en marzo, Antonelli consiguió su primera victoria en Fórmula 1. Aquella tarde estaba completamente desbordado por la emoción; apenas encontraba palabras después de cruzar la meta y terminó hablando del sueño que Mercedes le había ayudado a cumplir. Era el momento en el que aquel joven que había llegado al equipo con 18 años descubría lo que significaba ganar un Gran Premio.

En Monza ha vuelto a emocionarse, pero las circunstancias cuentan una historia diferente. Esta vez no ha ganado porque todo haya salido de cara, sino después de que el fin de semana empezara con una sanción que le obligaba a remontar desde casi el último lugar. Y no lo ha hecho en cualquier circuito. Lo ha hecho en casa, delante de su familia, sus amigos y miles de aficionados italianos que llevaban décadas esperando que un piloto de su país volviera a ganar allí.

“Este es el sueño que tenía desde niño”, dijo Antonelli después de bajarse del Mercedes. La frase tiene un peso especial precisamente porque Monza no es una carrera más para un piloto italiano. Es el lugar donde la historia de la Fórmula 1 italiana se encuentra cada año con el presente y donde los nombres de Ferrari, Ascari, Farina o Scarfiotti forman parte del paisaje. Ahora también está el suyo.

kimi Antonelli GP Italia Monza f1
Clive Mason/Getty Images

Y quizá sea ahí donde mejor se entiende el camino recorrido desde aquel primer año en Mercedes. Antonelli no ha necesitado dejar atrás al piloto que era para convertirse en el que es. Ha necesitado aprender a conducir con todo lo que rodea a la Fórmula 1: la presión, las expectativas, los errores, las comparaciones y la obligación de responder cada domingo. La velocidad que impresionó a Mercedes desde que era un adolescente sigue siendo la misma. Lo diferente es la tranquilidad con la que ahora puede ponerla al servicio de una carrera.

Monza ha reunido todas esas piezas en una sola tarde. El piloto que hace un año todavía sentía que tenía que demostrar que pertenecía a la Fórmula 1 ha llegado a su carrera de casa como líder del Mundial y se ha marchado con su séptima victoria del año. Ha empezado desde la 19ª posición, ha superado a Verstappen, ha terminado ganando a Russell y ha devuelto a Italia una victoria que llevaba seis décadas esperando.

Cuando terminó la carrera, Antonelli recibió por radio las felicitaciones de su ingeniero, Peter Bonnington, y después subió al podio todavía intentando asimilar lo que acababa de conseguir. Allí estaban el himno italiano, los tifosi y una bandera que llevaba el nombre de un piloto de 20 años. El mismo chico que el año pasado aprendía a manejar la presión en Monza acababa de ganar en el Templo de la Velocidad y, de paso, de dar otro paso hacia el Mundial.

Quedan carreras y el campeonato todavía puede cambiar muchas veces. Pero hay imágenes que explican una temporada mejor que cualquier clasificación. La de Antonelli llorando en Monza es una de ellas. No porque haya dejado de ser aquel joven que llegó a Mercedes con un talento enorme, sino porque en algún punto del camino ha aprendido algo que no se enseña en ninguna categoría inferior: cómo llevar toda esa velocidad cuando detrás de ella ya no está solamente el sueño de llegar a la Fórmula 1, sino la posibilidad real de ganarla.

EL PADDOCKvia El Paddock

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Jorge Majdalani

Jorge Majdalani

Jorge es periodista y SEO formado en la UAM, de los que se adaptan a todo y siempre están a varios frentes. Creció con la inspiración de Fernando Alonso y con la constancia que le inculcó su padre, y desde entonces no ha dejado de buscar nuevos retos. Inició su trayectoria en medios locales de la provincia de Granada y, con el tiempo, ha pasado por distintos proyectos y cabeceras en España. Ha trabajado como redactor en portales, revistas y periódicos, con especial foco en información deportiva y del motor. En Autonoción cubre la actualidad del motor y, especialmente, la Fórmula 1.

Contacto: info@autonocion.com
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