Durante años, el preparador germano ha transformado automóviles de prestigio en artefactos descomunales, con mayor potencia, más personalidad y, sí, más fibra de carbono. Ahora ese mismo carácter se lanza al agua.
La inédita BRABUS AB110 surge del pacto con AB Yachts, el constructor italiano experto en embarcaciones de altas prestaciones. El fruto es un yate que fusiona dos manías: la imagen feroz e inconfundible de BRABUS y la técnica náutica de quienes llevan tiempo demostrando que un barco de lujo también puede ser veloz. Extremadamente veloz.
Un “Masterpiece” de casi 34 metros
Con 33,7 metros de eslora (110 pies), la AB110 lleva al océano la doctrina Masterpiece de la casa, aquella que en sus vehículos se concreta en terminaciones impecables y una figura imposible de pasar por alto. Aquí sucede igual. La silueta es cortante, tensa, casi atlética. Parece avanzar incluso cuando permanece atracada en el muelle.
Tras ese perfil elocuente hay un trabajo artesanal minucioso y un criterio nítido que orienta cada elección de diseño: el rendimiento manda.

48 nudos de máxima
Vayamos a lo que de verdad hará girar cuellos en cualquier puerto del Mediterráneo. El BRABUS AB110 puede montar hasta tres motores MTU 16V2000M96L, cada uno con 1.938 kW, o lo que es lo mismo, 2.600 caballos.
Toda esa energía se transfiere al agua a través de un sistema de propulsión por hidrojet de última generación, una fórmula que permite al yate rozar una velocidad máxima de 48 nudos.
Fibra de carbono, alerón y faros LED: la marca de la casa
Quien conozca los vehículos de BRABUS identificará al instante ciertos guiños. El AB110 exhibe piezas exclusivas de fibra de carbono, desde detalles de estilo hechos a medida hasta el típico spoiler de techo BRABUS. Tampoco escasean los faros LED, que subrayan ese talante dinámico y un tanto desafiante.
¿Hace falta un alerón en un yate? Seguramente no. ¿Resulta espectacular? Sin la menor duda.

Confort a toda velocidad… y también fondeado
El AB110 incluye una tecnología de estabilización avanzada que interviene tanto en marcha como cuando el yate permanece anclado. En claro: menos balanceo, más copas de champán en su sitio y una vivencia notablemente más plácida a bordo, ya sea surcando a plena potencia o saboreando una cala al anochecer.
Hasta diez invitados
El interior se concibe como un auténtico refugio. La nave ofrece hospedaje de primer nivel para hasta diez invitados, distribuidos en cuatro camarotes diseñados a medida.
Por si faltaba algo, el BRABUS AB110 incorpora un garaje en la popa, idóneo para guardar juguetes náuticos.
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