Carlos Sainz terminó decimosexto el Gran Premio de Bélgica, un resultado que quedó lejos de sus aspiraciones reales tras un accidentado inicio de carrera que le costó daños en el coche y una parada extra en boxes.
Pese al resultado final, el madrileño encontró motivos para el optimismo en la segunda mitad de la carrera, donde su Williams mostró un ritmo que contrastó con el caos vivido en los primeros giros.
Un caos de primera vuelta que sacó a Carlos Sainz de la pelea
Todo se torció para Sainz nada más arrancar. En la curva de La Source, el piloto se vio envuelto en un atasco típico de las primeras vueltas y terminó tocándose con un Haas. «Ha sido el típico atasco en la vuelta 1, nada que destacar realmente; solo estaba terminando la primera vuelta aquí en La Source, pero fui víctima de que todos los que iban delante de mí redujeran demasiado la velocidad y me sorprendieron un poco algunos movimientos, pero es normal en la curva 1, no hay nada que decir», explicó el español, quitándole hierro al episodio en sí.
El verdadero problema, sin embargo, no fue el incidente en pista, sino sus consecuencias mecánicas. «El problema es que tuve que cambiar el alerón delantero, ya que sufrí bastantes daños al principio de la carrera que me hacían perder bastante carga aerodinámica», detalló Sainz, consciente de que ese daño condicionó todo lo que vino después.
Una parada lenta que le costó carísimo
La necesidad de sustituir el alerón obligó a Williams a realizar una parada en boxes más larga de lo habitual, algo que Sainz no dudó en señalar como el punto de inflexión de su carrera. «Luego fue una parada en boxes lenta, obviamente por tener que cambiar el alerón, pero después de esa parada me quedé bastante atrás respecto a Bearman, Albon y Ocon, aunque conseguí recuperar mucho ritmo», explicó el piloto, dejando claro que el tiempo perdido en el pit lane fue determinante para acabar fuera de la zona de puntos.
Pese al desenlace, Sainz se marchó de Spa con una sensación distinta a la de otros fines de semana complicados de esta temporada. Una vez resuelto el problema del alerón y con la carrera ya encarrilada, el madrileño pudo mostrar el verdadero potencial de su Williams en condiciones normales de carrera. «Y, sinceramente, en la segunda parte de la carrera fui muy fuerte, muy rápido, así que, en ese sentido, estoy contento con mi ritmo de carrera una vez que todo encajó», afirmó.
Ese tramo final sirvió además para disipar algunas dudas que habían surgido durante todo el fin de semana, tras un viernes y un sábado especialmente complicados para el equipo. «Aliviado al ver que los problemas de la FP1, la FP2 y la FP3 fueron solo un contratiempo que logramos solucionar, y que el ritmo de carrera fueron inmejorables», concluyó Sainz, cerrando así su valoración del Gran Premio de Bélgica, la penúltima cita antes del parón de verano.

Un fin de semana de más a menos, y de menos a más
El resultado deja a Sainz sin puntos en Spa, pero con una lectura que puede resultar útil de cara a las últimas citas antes del descanso estival: el problema de Williams este fin de semana no fue de ritmo puro, sino de circunstancias de carrera.
Con el alerón intacto y sin el incidente de la primera vuelta, la historia del domingo podría haber sido bien distinta para el piloto español.









