Carlos Sainz saldrá 17º en el Gran Premio de Países Bajos después de quedarse fuera de la Q2 en Zandvoort. El resultado encaja con un fin de semana complicado para Williams, aunque la clasificación dejó al madrileño con una sensación algo diferente: por fin encontró algunas de las respuestas que llevaba buscando desde el viernes.
El problema es que llegaron demasiado tarde. Los daños sufridos en el coche y la falta de una referencia clara obligaron al equipo a trabajar con un monoplaza que había cambiado demasiado antes de llegar a la clasificación. Sainz consiguió salvar una vuelta que considera buena, aunque unas décimas perdidas en el último sector terminaron dejándole fuera.
Sainz encuentra el coche cuando ya era demasiado tarde
“Ha sido un fin de semana muy difícil. Por fin en la clasificación hemos podido poner un par de cosas que han funcionado como debería haber ido el coche todo el fin de semana, pero ha sido muy tarde”, explicó Sainz después de la sesión.
El español apenas tuvo margen para corregir el rumbo. “Solo teníamos una Q1 para poner el coche a punto y habíamos hecho ya demasiados cambios de setup para un coche que no era el que tenía que ser”, añadió.
Su vuelta estuvo cerca de darle el pase a la siguiente ronda. Sainz perdió algo de tiempo en la chicane del último sector y después se dejó otra décima de batería en la recta final. Fue suficiente para quedarse 17º.
“Ha sido una muy buena vuelta hasta el último sector, donde he perdido un poco en la chicane, y luego he perdido una décima de batería en la última recta. Me ha costado no pasar a la Q2”, relató.
El problema que Sainz quiere eliminar de Williams
La posición en parrilla importa menos que la pregunta que queda detrás. Sainz quiere saber por qué el comportamiento de algunas piezas del Williams puede variar tanto de un momento a otro y, sobre todo, por qué el equipo no consigue detectarlo antes.
“Lo hemos conseguido encontrar, pero lo que hay que encontrar es el porqué. Lo que tenemos que aprender como equipo es cómo hay tanta variabilidad entre partes del coche que no entendemos por qué”, apuntó.
El piloto madrileño fue todavía más directo cuando le preguntaron por los problemas que Williams debe corregir de cara al futuro. Para él, el control de calidad está en lo más alto de esa lista.
“Es uno de nuestros mayores puntos flacos como equipo. En general, el control de las partes, de la calidad y de la producción es donde más tenemos que mejorar el año que viene”, señaló.
Y puso el foco en una cuestión que considera incluso más importante que otras carencias del monoplaza. “Te diría que más que lo del peso. Más que eso, el control de calidad de las partes. Siguen quedando fantasmas del pasado en el equipo que hay que eliminar”, afirmó.
Sainz no espera milagros en la carrera
Desde la 17ª posición, Sainz tampoco quiso vender una remontada que ahora mismo parece poco realista. El Williams está demasiado lejos de la zona de puntos y Zandvoort tampoco ofrece demasiadas oportunidades para recuperar posiciones.
“Estamos luchando por 17, 16, 15. Si queremos puntuar tiene que llover y liarse la monumental mañana”, reconoció.
El dato que más preocupa al español está en la distancia con el top 10. “El año pasado te diría que sí, porque estábamos a una o dos décimas del top 10. Este año estamos a un segundo del top 10”, explicó.
Por eso, Sainz ya mira más allá de la carrera del domingo. “Como equipo nos estamos dedicando a aprender, a invertir, a probar cosas que nos mejoren el año que viene”, aseguró.
Y lo hizo con una sinceridad poco habitual cuando se habla de objetivos en plena temporada: “Cuando has estado luchando por victorias en la Fórmula 1, luchar por un 15º o un 16º te sabe a tan poco que prefieres invertir en el futuro”, detalló.









