La movilidad autónoma está cada vez más cerca, sigue progresando y en cuanto menos lo esperemos, ya no es que comencemos a ver estos vehículos en nuestras carreteras, es que lo veremos como algo normal, de la misma manera que cuando salieron los primeros teléfonos móviles parecía una rareza, y ahora todo el mundo tiene uno. A día de hoy, Stellantis, propietario de marcas tan potentes como Peugeot, Citroën, Fiat, Opel, Jeep o Alfa Romeo, ha anunciado una nueva alianza con la empresa británica de inteligencia artificial Wayve, y también con Uber, con el objetivo de desplegar los robotaxis de nivel 4 en todos los rincones del mundo.
Esta colaboración va desde las pruebas que ya se están llevando a cabo con muchas limitaciones, a una producción y expansión a gran escala cuando se logre confirmar que hablamos de una movilidad segura. Europa y Norteamérica son ahora los grandes objetivos, pero como decimos, el objetivo es desplegarse globalmente por todo el mundo.
Los robotaxis de nivel 4
El acuerdo va mucho más allá de una simple alianza para la expansión del robotaxi de nivel 4, y uno de los elementos clave de este acuerdo tiene que ver con el papel de Stellantis, que evidencia que esto está mucho más cerca de lo que muchos podrían imaginar. El grupo va a aportar sus plataformas L4-Ready Platforms, una arquitectura que se ha diseñado en exclusiva para coches autónomos de esta categoría, del nivel 4, que pueden operar sin que un humano tenga que estar al volante, eso sí, de momento en determinadas condiciones y entornos.
Esta plataforma, a diferencia de otras muchas que se han creado, está pensada para que se fabrique a gran escala, y desde su diseño, ya incorpora sensores necesarios, sistemas de seguridad, y los requisitos necesarios para su funcionamiento sin que haya un conductor.
Por tanto, esto es una gran ventaja, quizá la clave, para que la expansión del robotaxi pueda llevarse a cabo, porque hasta la fecha, la mayoría de iniciativas debían enfrentarse a algo tan complicado como es adaptar los vehículos convencionales a las tecnologías complejas. Pero Stellantis, quiere que, con esta nueva estrategia, los automóviles que se fabriquen, cuenten desde el primer momento con lo necesario para operar como taxis autónomos en las flotas de Uber.
El director de Ingeniería y Tecnología de Stellantis, Ned Curic, afirma que esta colaboración está pensada para acelerar esta movilidad inteligente, y que sea totalmente segura y eficiente. En sus declaraciones, ha afirmado que las plataformas que se han desarrollado por los fabricantes, están concebidas desde cero con el objetivo de que puedan garantizar operaciones autónomas fiables y rentables, algo que resulta imprescindible para un crecimiento sostenible de este servicio.
La inteligencia artificial de Wayve
Wayve es el segundo pilar, pero uno más que decisivo, en esta nueva era del robotaxi que parece estar más cerca que nunca. Porque la compañía británica es la encargada de impulsar la conducción autónoma, es su especialidad, la de confeccionar una inteligencia artificial que debe ser prácticamente perfecta. La tecnología que ha diseñado se basa en utilizar un enfoque de aprendizaje de extremo a extremo, el cual permite que los propios vehículos interpreten y comprendan situaciones complejas del tráfico en tiempo real, teniendo en cuenta algo determinante, el factor humano puede generar situaciones inéditas por muchas pruebas que se hayan realizado, y es ahí donde realmente, la inteligencia artificial tiene que ser capaz de actuar.
Para su efectividad, no se necesitan mapas ultradetallados, ni un software adaptado ciudad por ciudad, sino que la idea es que la inteligencia artificial sea capaz de desenvolverse en los diferentes entornos y condiciones de conducción, y así sea más fácil que pueda expandirse.
Uber será la puerta de entrada
Uber es la tercera pieza del proyecto, y al fin y al cabo, será la cara visible del proyecto, con todo lo que eso conlleva. Usará sus plataformas existentes para conectar a los usuarios con estos vehículos autónomos, la misma que ya usan miles de usuarios en todo el mundo. El modo de operar será similar al de hoy en día a la hora de solicitar un coche con conductor. Ser la cara visible, obviamente, es positivo como símbolo de avance tecnológico, pero tiene sus riesgos, porque cualquier cosa que pudiera salir mal, cualquier fallo en carretera, le supondría un perjuicio como marca. Por eso, es clave que, entre estos tres pilares, logren que la tecnología autónoma sea casi perfecta.
El robotaxi está a punto de convertirse en una realidad, un avance tecnológico que, como decimos, sorprenderá, y mucho, en sus inicios, pero a bien seguro, una vez que sus sistemas estén perfeccionados, será una normalidad para las próximas generaciones.









