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Siete metros, un waterjet movido por un diésel de 240 caballos y un enlace por satélite que solo limita el depósito: el barco sin nadie a bordo que la Armada tendrá plenamente operativo en septiembre y al que va a ponerle armas

Siete metros, un waterjet movido por un diésel de 240 caballos y un enlace por satélite que solo limita el depósito: el barco sin nadie a bordo que la Armada tendrá plenamente operativo en septiembre y al que va a ponerle armas

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Por: Javier Rodríguez

Publicado: 04.08.2026 13:00

La guerra entre Ucrania y Rusia ha evidenciado una realidad: que los vehículos no tripulados han dejado de ser un simple capricho, para convertirse en una realidad armamentista más que necesaria para estar preparado para actuar en cualquier conflicto que pueda surgir en el futuro. Cualquier operación militar moderna a día de hoy requiere de este tipo de vehículos, y en este sentido, la Armada española ha decidido dar un paso al frente en esa dirección, y lo ha hecho comprando un barco que pueda navegar sin tripulación y que va a estar operativo en septiembre, y al que se le va a añadir armamento.

La Jefatura de Apoyo Logístico ha concedido a la empresa Seadrone, del grupo Zelenza, de la ciudad de Vigo, la compra de este vehículo no tripulado de superficie, o USV, modelo Sead 23, por un precio de 1,1 millones de euros.

Así es el nuevo Sead 23

El Sead 23 tiene casi siete metros de eslora, 6,95 metros exactamente, con una manga de 2,3 metros y un calado de 1,2 metros, unas dimensiones que lo colocan en la categoría de embarcación pequeña, pero que tiene capacidades muy por encima de su tamaño. Se mueve gracias a la propulsión de un sistema waterjet, que monta un motor diésel de 240 CV que le permite alcanzar una velocidad máxima de 33 nudos, algo más de 61 kilómetros por hora, una cifra bastante notable para un barco de este tamaño, y más teniendo en cuenta que opera sin  tripulación a bordo.

El vehículo se controla gracias a un enlace por satélite, de esta forma se elimina la limitación de distancia que sufren otros sistemas no tripulados y que dependen de radiofrecuencia directa. El único límite de este vehículo es la propia capacidad del depósito de combustible; por tanto, las tareas que se realizan con él, deben estar medidas con precisión para que no se quede en mitad del mar.

Reconocimiento de costa y torpedo

El Sead 23 no es un dron improvisado ni tan nuevo como podría parecer en un primer momento, ya que lleva años de evolución directa con la propia Armada. El vehículo ya se ha probado, ha embarcado en hasta cinco buques distintos, el LHD Juan Carlos I, el Castilla, el Santa María, el Audaz y el Furor, y ha participado con éxito en una decena de ejercicios navales españoles, entre ellos el Flotex. También ha realizado maniobras de la OTAN, como son Dynamic Messenger y Repmus, realizadas en aguas portuguesas junto a otros vehículos no tripulados de la Alianza.

De hecho, este mismo año, la Armada ha podido poner a prueba sus capacidades embarcado en el propio Juan Carlos I, y lo hizo durante el despliegue del Grupo de Combate Expedicionario Dédalo en el mar Báltico, durante el llamado ejercicio Baltops, uno de los grandes despliegues navales aliados en la región.

El USV está pensado para poder desarrollar un abanico muy amplio y extenso de misiones, desde el reconocimiento de litoral y del fondo marino antes de un desembarco, hasta batimetrías, escolta de buques, localización y seguimiento de blancos, o lucha antisubmarina. También puede desarrollar despliegue de sensores adicionales según lo que exija cada operación. Para todo ello, según la configuración elegida en cada momento, el vehículo se puede equipar con sistemas optrónicos y de radar, y también con armamento, una ametralladora de 7,62 milímetros o un torpedo ligero, lo que lo convierte en un sistema capaz de operar tanto en tareas de vigilancia pura como en misiones de combate directo si la situación lo requiere.

Un centro en Rota

La Armada se ha visto obligada a crear el Centro de Experimentación y Vehículos no Tripulados de la Armada ante el creciente peso de estos sistemas, con la misión de poder evaluar con garantías, cualquier sistema no tripulado que desarrolle la industria, y a su vez, de establecer la doctrina y los procedimientos necesarios para que estos vehículos entren en servicio de forma ordenada.

Además, el Sead 23 no llega solo, ya que la Armada ya dispone de otro USV para ensayos, el Kunai, que ha sido diseñado por la empresa española Utek dentro del programa Coincidente, y cuenta también con desarrollos de otras compañías nacionales ya en servicio en sus unidades, como el UAV Airfox de Marine Instruments o el UUV Sparus de Iqua Robotics. El patrón que se dibuja queda bastante claro, la industria española de defensa naval está desarrollando muchos de estos sistemas no tripulados en casa, en lugar de depender de proveedores extranjeros, un terreno donde España empieza a acumular un recorrido propio cada vez más sólido.

Con esta compra, la Armada ya tiene un vehículo que ha demostrado su importancia en maniobras reales, junto a algunas de las unidades más grandes de la flota, y que en apenas unos meses pasará de fase de pruebas a convertirse en un activo operativo más, capaz de vigilar, escoltar o, si se le equipa para ello, entrar directamente en combate sin poner en riesgo a ninguna tripulación. Es, en definitiva, otro paso en la misma dirección que ya marcó Ucrania, la de una guerra naval donde cada vez más tareas de riesgo pasan de manos humanas a sistemas remotos, sin que eso suponga renunciar a la capacidad de fuego cuando la misión lo exige.

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Javier Rodríguez

Javier Rodríguez

Javier Rodríguez es periodista de motor con más de 15 años de experiencia en medios de comunicación de referencia. Formado en la Universidad Antonio de Nebrija, desarrolló gran parte de su carrera en Atresmedia, donde durante casi una década fue redactor y coordinador de Onda Cero — uno de los grupos de comunicación más importantes de España —, cubriendo actualidad, análisis y grandes eventos del sector. Especializado en automoción y Fórmula 1, combina el rigor periodístico con un profundo conocimiento técnico del mercado del automóvil: electrificación, normativas europeas, tendencias de consumo y la irrupción de los fabricantes chinos en Europa son algunos de los temas que más domina y que más le apasionan. Ha colaborado también con El Independiente y otros medios digitales. En Autonoción es el referente de la actualidad diaria: desde los últimos movimientos en la parrilla de la F1 hasta el análisis de qué coche encaja mejor con la realidad del conductor español. Si hay un reglamento técnico que leer, una ficha de homologación que descifrar o una cifra de consumo que no cuadra, Javier lo tiene claro antes que nadie.

Contacto: info@autonocion.com
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