No hace tanto tiempo, los coches se diferenciaban, principalmente, por su motor, por su diseño, y poco más, siempre condicionados a la marca a la que pertenecieran. Cada modelo, cada firma, era completamente reconocible, y la capacidad del motor, el consumo, eran determinantes a la hora de elegir un vehículo. Y una vez que lo tenía, entrabas, metías la llave, arrancabas, y a tirar. Mucho ha cambiado la industria en los últimos años, y también el tipo de movilidad, pasando de la combustión a la electricidad.
Y ahora, los coches ya son mucho más que un mero transporte personal, es casi como llevar media a casa encima, donde la tecnología, los acabados, la digitalización y el rendimiento son parte muy importante a la hora de elegir un coche. Las grandes pantallas, los botones, las funciones que ayudan a la conducción, son elementos que antes eran impensables y que ahora son tan necesarios como obligatorios a la hora de elegir uno y otro modelo. Y otro aspecto que ha cambiado mucho, o, mejor dicho, que está cambiando ahora, es que la marca, aunque sigue siendo importante, cada vez lo es menos.
China aprovecha el momento
Y la prueba de ello es el auge de las marcas chinas, precisamente porque vienen cargados de eso que hemos explicado, de tecnología, ofrecen un rendimiento excelente, prestaciones como nunca se habían visto, y a precios mucho más bajos que los fabricantes tradicionales. Estos últimos buscan la forma de frenar el comercio chino, incluso con la ayuda y normativas de la Unión Europa, que intenta dar cobijo a una industria que ignoró el problema que se acercaba y se ha quedado sin margen de reacción. Y por mucho que lo intenten, no se pueden poner vallas al campo, el comercio va por otro lado, así que la única forma de combatir, es trabajar muy duro para no perder lo ganados en tantos años, en tantas décadas.
En este sentido, Stellantis se ha puesto a trabajar, y lo hace con su enemigo, porque si no puedes combatir con ellos, únete, y eso han hecho para su próximo SUV, el Leapmotor D19, un vehículo premium de cinco metros que representa una declaración de intenciones de la marca para expandirse, en Europa y en todo el mundo.
Leapmotor se pasa al premium
Leapmotor es el ejemplo del rumbo que está tomando la industria china, porque esta marca, se asocia a coches de bajo coste y accesibles, pero parece que se han propuesto conquistar un nuevo terreno, el premium. Es el caso del D19, que con sus 5,25 metros de largo y una distancia entre ejes de 3,11 metros, se convierte en uno de los grandes referentes, especialmente para las familias. Solo con ver todo el espacio que hay en su interior, ya nos damos cuenta de la magnitud que tenemos entre manos. Obviamente, permite configuraciones de seis o siete plazas, y porque no han querido meter 8 o 9.
Además, permite que los asientos sean tipo capitán con función gravedad cero en las variantes más exclusivas, y otras permiten reclinaciones de hasta 145 grados para maximizar el confort en viajes largos, lo que evidencia, ya no solo que se busque el máximo espacio y calidad, también el nivel del propio vehículo y las intenciones.
Una vez nos acomodamos en sus asientos, es inevitable que el apartado tecnológico pase desapercibido. Primero nos encontramos con una pantalla gigante central de 17,3 pulgadas, un cuadro digital de 10,25 pulgadas, proyección de realidad aumentada equivalente a 60 pulgadas y una pantalla de techo de 21,4 pulgadas para las plazas de detrás. Hay que sumar el panel trasero de 6 pulgadas, una nevera integrada de 8,1 litros y un sistema que genera oxígeno y que mejora el confort interior.
800 voltios y gran autonomía
La versión EREV (Extended Range Electric Vehicle) es la más importante de la gama, una combinación de propulsión eléctrica con un motor de gasolina, pequeño, que actúa solo como generador para alimentar la propia batería cuando está descargada.
Se ha desarrollado sobre una arquitectura de 800 voltios, cada vez más común en la industria, aunque aún con poca presencia, que le permite montar baterías de 63,7 o 80,3 kWh, siendo la segunda una de las de mayor capacidad en vehículos de autonomía extendida. Con ella, ofrece entre 400 y 500 kilómetros de autonomía 100% eléctrica, y con el extensor la cifra alcanza alrededor de los 1.300 km. Sus dos motores eléctricos ofrecen una potencia de 402 CV y ofrece tracción integral.
También hay un modelo 100% eléctrico, fabricado son una arquitectura de 1.000 voltios, y baterías de 99,6 y 115 kWh. En este caso, la autonomía es de 720 kilómetros y ofrece potencias de entre 550 y 724 CV.
El modelo de más prestaciones acelera de 0 a 100km/h en solo 3,94 segundos.
Stellantis no solo intenta buscar soluciones a la expansión china, también a la reputación de su grupo, que se ha visto afectada por varios problemas de motor en los últimos años. De esta forma, encuentra una solución conjunta que puede acabar siendo muy efectiva en los últimos años, y responde a la necesidad de adaptarse a los cambios en la industria.









