¿Qué busca Fernando Alonso? Es la pregunta que emerge en algunos corrillos de prensa del paddock cuando el asturiano se aleja del micrófono. El desconcierto lleva meses sondeando el ambiente y, a juzgar por sus palabras e intenciones, parece que seguirá sucediendo durante semanas. El ruido envuelve a esos periodistas a los que «hay que decir la verdad a medias a veces», como bromeó el bicampeón durante el Gran Premio de Barcelona.
Cuando sale el tema de su futuro y renovación, Alonso parece más tranquilo que nunca. No le faltan tablas ni paciencia. Siempre responde con filosofía y hasta con una sonrisa. «Pueden ser días, semanas, meses…», soltó al volver del verano cuando fue preguntado por un posible anuncio de extensión de contrato. Podría haber sido Madrid una fecha clave… pero tampoco. Es más, dio una vuelta de enfriamiento al terminar la carrera más propia de una despedida que de otra situación.
Pero luego suelta un «si renuevo, no tiene por qué ser por un año, pueden ser varios». Y ahí vuelve a romper los esquemas cuando viene de decir que puede ser la última vez que corra en España. ¿Qué falta entonces para que el ovetense renueve su contrato con Aston Martin y siga en la Fórmula 1?
¿Una cuestión económica?
Al principio de los rumores, hace meses, allá por junio, alguna voz del paddock pensaba que el principal escollo para que se dilatara la renovación tenía que ver con lo económico. La inflación ha entrado de lleno en la parrilla y las renovaciones de Max Verstappen y Carlos Sainz demuestran cómo se han disparado los contratos hoy en día. Alonso no merece quedar atrás y tendrá que ser pagado como toca: como un bicampeón del mundo que está siendo la boya salvavidas del proyecto de Aston Martin.
Flavio Briatore también hizo su papel colocándolo en Alpine con ciertas filtraciones para presionar al equipo de Silverstone. Seguro que aquel movimiento puso nervioso al mandamás Lawrence Stroll, quien se tiraría de los pelos si perdiera a su estrella Alonso en un proyecto que ha estado a la deriva y que ahora atraviesa una remontada muy poco a poco. La montaña para Honda y Aston está siendo difícil de escalar.
Esta historia va de presiones. Alonso siempre ha sido muy claro: para continuar en Fórmula 1, algo debe cambiar en este reglamento de baterías donde se ha perdido la esencia y adrenalina de ir al límite. Lleva meses repitiendo su discurso y exigiendo cambios en la normativa para tener un futuro en el deporte apetecible.
«Conservo la esperanza de que las reglas para el próximo año tengan que ajustarse de nuevo. Antes de que empiece, la vida está llena de sorpresas», declaró el otro día en Madrid. La historia es compleja y las normas no se pueden cambiar así como así, y menos en septiembre, cuando restan cuatro meses para poner los monoplazas de 2027 en pista. James Vowles, jefe de equipo de Williams, preguntado por esta cuestión, ya lo avanzó: “Seguro que las unidades de potencia no se tocan porque los motoristas no podrían reaccionar y, en cuanto a aero, supondría deshacer el trabajo que ha hecho mucha gente ya”.
La FIA de su lado
El as en la manga del español es que tiene de su lado a Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA. Sus últimas declaraciones han sido una declaración de intenciones hacia su admirado piloto y no ha escondido públicamente sus intenciones de retener al asturiano en la categoría. Ha sido muy claro y directo cuando ha tratado el asunto de la renovación del español: «Le preguntaré a Alonso qué necesitan para mejorar el rendimiento, es un deportista importantísimo, no podríamos permitirnos que se vaya por las circunstancias, así no se va alguien como él. Me he reunido con Lawrence, voy a hacer los cambios y hablaré con Fernando para que intente cambiar de idea. Fernando me ha prometido que seguirá».
Mientras, Honda pasa palabra. «No sé en lo que piensa (Ben Sulayem), no creo que nos pueda dar algo mágico. Nos centramos en el plan de desarrollo, trabajando duro para mejorar. Es el plan hasta la temporada. No tengo ni idea de más», expresó Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda. Seguro que ha habido conversaciones entre bastidores FIA-Honda, aunque la clave es qué tipo de concesión podría otorgar la Federación Internacional al fabricante japonés. Más tiempo, más dinero…
Sea como sea, Honda debe tener claro su camino mientras no aplicarán más grandes actualizaciones este año. Prometen, sin mojarse, estar más cerca de las referencias de la parrilla en 2027. Nadie sabe si será suficiente para Alonso, que siempre ha asegurado tener fe ciega en los japoneses pese al motor que han construido.









