La industria del automóvil chino ha logrado lo que parecía imposible, convertirse en una de las que más ha crecido en todo el planeta, convertirse en un referente mundial, logrando cruzar fronteras que parecían inquebrantables para ellos. La movilidad eléctrica ha sido muy responsable de este cambio, primero a nivel local, y luego a nivel internacional. La ventaja tecnológica del gigante asiático, sumado a una mano de obra muy barata y a que poseen materiales clave para el funcionamiento de este tipo de vehículos, ha provocado que las grandes firmas que han dominado el mundo del automóvil, se vean amenazas ante esta nueva movilidad y la competencia china.
Muchos creen que Europa nunca podrá ponerse a la altura del gigante asiático, otros expertos creen que esa brecha tecnológica se irá cerrando con los años, a medida que la evolución se frene y todas las partes se igualen. Pero lo que no esperábamos es que, desde el propio gigante asiático, se pudiera pensar que esta época dorada, está llegando a su fin, tan pronto. Lo ha dicho William Li, consejero delegado de NIO, una de las empresas que más músculo ha ganado en estos años, al menos en el mercado doméstico. Cree que, al haber 370 millones de vehículos en circulación y una competencia tan elevada, crecer es ahora muy complicado porque no habrá tanta demanda.
China se satura
Quizá por eso las marcas chinas se hayan empeñado en expandirse, para aprovechar el boom del coche eléctrico, por obligación, y los precios tan competitivos que ofrecen con lo último en tecnología. Porque las palabras de Li, viendo como las ventas han caído en los últimos meses, tienen todo el sentido, y más si se cumplen las previsiones continuistas de estancamiento local.
Cree que el avance ha sido tal, que se ha transformado la propia naturaleza del negocio. Hay 370 millones de vehículo registrados, cifras que, en su opinión, demuestran que ya no es un sector en expansión, es un mercado maduro en el que no se ganan nuevos cliente, se los arrebatas a la competencia.
Esto se traduce en una enorme presión para las marcas chinas, un poco lo que se empieza a ver en Europa. Hay una competencia feroz, una guerra de precios, de descuentos, y las actualizaciones de los vehículos es constante para no quedarse atrás respecto a los demás, y así poder mantener las ventas.
El desafío para China
Las marcas chinas están cambiando la estrategia, pasando de coches eléctricos competitivos a diferencias mediante software, sistemas avanzados de asistencia a la conducción y tecnologías propias. NIO ejemplariza esto a la perfección, con su conocido sistema de intercambio de baterías, y que considera que el las funciones inteligentes marcarán el futuro de la industria.
De hecho, van a multiplicar por 5 las inversiones relacionadas con estos recursos informáticos, para desarrollar nuevas tecnologías de conducción, con el objetivo de poder reforzar las capacidades del software y automatización. Algo que ni mucho menos es exclusivo de NIO, BYD, XPeng, Li Auto o Geely van por la misma línea y han incrementado el presupuesto significativamente en estos aspectos para poder diferenciarse en un mercado más saturado que nunca.
El mercado chino empieza a parecerse mucho al mercado europeo, estadounidense o japonés, con menos crecimiento, pero con mucha más competencia, y es ahí donde la fidelidad del cliente hacia una marca cobra mayor importancia, algo que, en Europa, precisamente, se empieza a tener menos en cuenta gracias a los coches chinos.
NIO mantiene su apuesta por China
NIO es una de las empresas más importantes de automóviles en China, pero es de las pocas que no parece estar muy interesada en el mercado europeo. Es verdad que inició sus exportaciones en 2021 al mercado noruego, ya que el país nórdico, fue los primeros en apostar con firmeza por el coche eléctrico en Europa, pero las ventas estuvieron debajo de los esperado. Aunque la expansión ha sido mayor por el viejo continente, las matriculaciones ofrecen números reducidos, incluso van a menos. Su país de origen, según sus cálculos, se mantiene como la mejor baza para seguir creciendo, y expandirse, implicaría procesos más lentos y retornos más escasos.
Así que la empresa se está centrando ahora de reforzar su catálogo para el comercio local, apostar por la inversión tecnológica, y mantener su posición de liderazgo en el mercado chino. Las palabras del máximo responsable son un aviso a navegantes, y aunque la advertencia, por el momento, va para el mercado local, es probable que después del boom de estos primeros años en Europa, el mercado se estabilice, y vuelva la competencia por marca que tanto ha dominado nuestro mercado. La única diferencia, es que alguna marca china se colará y formará parte del ecosistema europeo, pero poco más.









