Nelson Racing Engines acaba de presentar un V8 que, perfectamente, podría ser para un coche de carreras, es una autentica bestia que puede alcanzar los 1.200 CV en su configuración estándar. El motor se llama Intercooled Outlaw 427, y su precio de partida, 41.999 dólares, unos nos 39.000 euros al cambio actual, queda prácticamente a la altura de lo que cuesta un Ford Mustang V8 de gasolina completamente nuevo en Estados Unidos.
Un fabricante legendario en el dragster
Nelson Racing Engines, uno de los grandes fabricantes de motores de Estados Unidos, está especializado en los V8, y se ha ganado una gran reputación en este tipo de preparaciones, además de por haber estado presente en dragster desde hace décadas. La compañía trabaja desde unas instalaciones de 1.486 metros cuadrados en Chatsworth, California, con poco más de una docena de empleados, y una producción media de unos cuatro motores por semana, cada uno de ellos montados por encargo.
De hecho, una de sus últimos grandes trabajos fue resucitar el corazón V8 de 1.350 CV del SSC Tuatara. Pero ahora Nelson tiene algo nuevo entre manos, una mecánica diseñada como Crate Engine, es decir, un motor completo listo para instalar, sin necesidad de comprar el resto del coche. El motor se llama Twin-Turbo Intercooled Outlaw 427, creado especialmente para preparaciones extremas, y que puede recorrer un cuarto de milla, unos 400 metros, por debajo de los 10 segundos.
1.200 CV con gasolina normal, hasta 1.500 con combustible de competición
Se ha desarrollado sobre un bloque V8 de la familia LS de General Motors, aunque no se trata de un bloque de serie cualquiera. Nelson parte de un bloque Concept Performance LSR, una fundición de aluminio 356-T6 con camisas de hierro dúctil, y un patrón de sujeción de seis pernos por cilindro, en lugar de los cuatro habituales en un bloque LS de producción, lo que proporciona mucha más fuerza de sujeción para aguantar la presión del turbo sin que nada ceda por dentro.
Ese bloque monta dos turbocompresores Mirror Image Generation 2 de 72 mm, con rodetes compresores mecanizados en billet y colectores de escape de acero inoxidable 304 fabricados a medida por la propia Nelson. Cada uno de los turbos gira en direcciones opuestas, y esto permite que todo el conjunto, tuberías incluidas, sea como una imagen especular perfecta en cada bloque del V8. Con esto logran repartir la presión de forma equilibrada. El control de la presión corre a cargo de wastegates TiAL V60 y válvulas de descarga TiAL Q.
Sobre el colector Holley Lo-Ram, con un cuerpo de mariposa de 90 mm por cable, Nelson monta un plenum superior de Tick Performance con núcleo de intercooler integrado, lo que elimina la necesidad de montar un intercooler externo en el vano motor, algo que en preparaciones de este calibre suele complicar bastante la instalación. Pero solo con añadir una bomba de agua en línea y un intercambiador de calor convencional parece haber sido suficiente.
El combustible corre por inyectores Deatschwerks de 1.500 cc, y están gestionados por una centralita Holley Terminator con sensor de cigüeñal de 60 menos 2 dientes, mientras que un kit serpentina de accesorios en billet firmado por Wegner, se encarga de incorporar agua nueva, alternador de alto amperaje, dirección asistida y compresor de aire acondicionado.
Por dentro, cigüeñal en billet, bielas forjadas, pistones a medida, y una relación de compresión de 9:1, está pensado precisamente, para aguantar presión de sobrealimentación sin renunciar a funcionar con gasolina de gasolinera normal. El régimen máximo llega hasta las 7.200 rpm, y con esa gasolina de 91 octanos el motor entrega esos 1.200 CV. Quien quiera apretar más y meta gasolina de competición de alto octanaje puede llegar hasta los 1.500 CV, con la misma base mecánica.
Casi lo mismo que un Mustang, pero el coche lo pones tú
Cada motor se fabrica bajo pedido y pasa por el banco de pruebas antes de salir de fábrica, con lo que Nelson garantiza que cada unidad entrega exactamente la potencia anunciada. No es el único motor de este tipo que vende la compañía: en su catálogo también hay opciones como el Whipple 3.0L 427 LS, desde 32.999 dólares con 1.100 CV, o el Kong Supercharged 427 LS, desde 34.999 dólares, también con 1.100 CV.
El Intercooled Outlaw 427 se queda como su opción de referencia dentro de los motores que funcionan con gasolina normal, sin depender de combustible de competición para dar toda esa potencia.
Teniendo en cuenta que tras gastarte casi 42.000 dólares en este motor aún necesitarías mucho más dinero para el resto del coche que habría de llevarlo, resulta sumamente interesante ver cómo en países como Estados Unidos existe un mercado enorme dedicado a este tipo de creaciones aftermarket.
Lo cierto es que comprarse un Ford Mustang V8 nuevo en Estados Unidos, cuenta unos 46.800 dólares, apenas unos miles más que este motor suelto, sin ruedas, sin carrocería, sin absolutamente nada alrededor. Para el público normal es complicado poder entender por qué alguien elegiría el motor sin coche en vez del coche completo, pero para el público al que Nelson vende estas mecánicas, esa pregunta ni siquiera tiene sentido.









