La transición hacia el coche eléctrico está siendo una batalla encarnizada dentro de la industria, pero al mismo tiempo, con una evolución mucho más lenta de la que se preveía en un primer momento. Porque ya son muchos años desde que muchos fabricantes de todo el mundo, trabajan en estos nuevos motores, en las baterías y en todo lo que tiene que ver con la movilidad del futuro, y, sin embargo, aún están muy lejos de poder ofrecer los rendimientos alcanzados por la combustión interna.
Algo que evidencia este crecimiento lento y no constante, es que muchas marcas de coches, que tenían previsto centrarse en los coches eléctricos en estas fechas, han tenido que modificar su hoja de ruta y seguir apostando por la movilidad intermedia, la híbrida, ya que esta aprovecha las ventajas de la combustión, sobre todo para largas distancias, junto a una movilidad eléctrica que si es bastante eficiente en las grandes ciudades.
Pero en lo que respecta a la movilidad eléctrica, un nuevo motor, el Horse Powertrain, creado por Renault y Geely, podría suponer un cambio en el rumbo de esta tecnología que puede cambiar las plataformas que han sido confeccionadas para los coches eléctricos, en modelos híbridos sin que haya que rediseñar el vehículo, y esto, a largo plazo, ya no solo es una ventaja en cuanto a fabricación, también lo es en cuanto a costes.
Un motor integrado
Esta nueva tecnología, la X-Range C15 Direct Drive, es una evolución que puede marcar un antes y un después en la industria, una evolución al sistema Horse, que se presentó en el Salón IAA Mobility de Múnich en 2025. Esta primera versión se presentó como un extensor de autonomía, pero la evolución permite que el motor de gasolina también impulse las ruedas, lo que supone un verdadero salto en cuanto a eficiencia y versatilidad, al convertir una plataforma eléctrica en una arquitectura compatible con los híbridos y los eléctricos con autonomía extendida.
Llama mucho la atención su diseño, ya que el motor se integra dentro de una única carcasa de combustión de cuatro cilindros, una transmisión, la electrónica y dos motores eléctricos. Y todo ello queda instalado en el lugar donde se encontraría el motor trasero de un vehículo eléctrico.
Todo ello da vía libre a los fabricantes, que ahora pueden aprovechar plataformas que ya estén desarrolladas para vehículos eléctricos, y así adaptarlas a las diferentes tecnologías sin que ello suponga tener que hacer modificaciones estructurales.
Doble motor eléctrico
Otro aspecto que llama la atención es que hay dos motores eléctricos trabajando de manera conjunta con el propulsor térmico. Bajo una arquitectura llamada P1+P3, el primer motor eléctrico está conectado al cigüeñal del motor de combustión y actúa de generador, y puede generar hasta 110 kW de potencia eléctrica.
El segundo motor eléctrico se sitúa en la salida de la transmisión, el que se va a encargar de mover el vehículo eléctricamente, o junto al motor de gasolina cuando toca que ambos sistemas trabajen al mismo tiempo. Con esta solución, se combinan las ventajas de un motor híbrido en serie o en paralelo. En algunas ocasiones, el coche podría moverse solo con energía eléctrica, y en otros momentos, el motor de gasolina va a poder intervenir directamente en la tracción, aumentando de esta forma, la eficiencia.
Gasolina y plataformas eléctricas
Horse, con el objetivo de poder adaptarse a los diferentes segmentos del mercado, ha desarrollado dos variantes del sistema. La primera es un motor atmosférico de cuatro cilindros que tiene una potencia de hasta 70 kW y está destinada a vehículos compactos del segmento B y C. El segundo, es un motor turboalimentado que puede llegar hasta los 120 kW, destinado a vehículos de mayor tamaño.
Pero lo más importante de esta innovación, afecta más a lo industrial que a las propias características en sí. Porque las marcas llevan mucho tiempo invirtiendo en plataformas eléctricas específicas, pero la evolución de cada marca es desigual, y la propia demanda mundial ha llevado a muchos fabricantes a mantener opciones híbridas en sus catálogos más tiempo del previsto. Y con el X-Range C15 Direct Drive, las plataformas pueden reutilizarse para nuevos modelos sin tener que partir de cero, reduciendo tiempos y costes.
Esta herramienta va a permitir a muchos fabricantes, poder adaptarse a cambios de última hora, a rediseñar hojas de ruta sin que esto suponga un perjuicio económico considerable, al mismo tiempo que no se perderá tiempo, lo que les va a permitir poder seguir siendo más que competitivos en un mercado que no para de cambiar y que está más tenso que nunca. Son muchos fabricantes los que han tenido que cambiar muchas cosas en los últimos años, fuera cual fuera la planificación, y con el X-Range C15 Direct Drive, estos cambios no son tan relevantes.









