Mitsubishi está a punto de lanzar en Estados Unidos el Eclipse Sportback 2027, antes de que termine este mes de octubre. Es su SUV compacto eléctrico que es prácticamente igual al Nissan Leaf, donde la diferencia se aprecia principalmente en la parte frontal. Está construido en la misma plataforma, con el mismo motor de 160 kW, 218 CV, y la misma batería de 75 kWh.
Sin embargo, la gran diferencia la tenemos en el precio, 37.745 dólares, unos 34.900 euros al cambio, alrededor de 8.000 dólares más que el Nissan Leaf más barato. El Eclipse Sportback es el primer Mitsubishi eléctrico en Estados Unidos desde que se comercializara el i-MiEV y el primer coche del plan Momentum 2030 de la marca.
Eclipse Sportback 2027 y Nissan Leaf
El Eclipse nació como un cupé deportivo, y con el paso de los años lo convirtió en un SUV, el Eclipse Cross, y ahora en un eléctrico. En Europa, el Eclipse Cross es un Renault Scénic con otro aspecto y otro precio, y los demás Mitsubishi europeos siguen la misma lógica, el ASX es un Captur, el Colt un Clio, el Grandis un Symbioz.
Mitsubishi no lo disimula, se basa en el nuevo Nissan Leaf y que ofrece cambios estéticos para diferenciarlos y hacerlo «únicamente Mitsubishi». Delante, tiene un frontal propio con el emblema de los tres diamantes en el morro, una firma luminosa parecida a la del Leaf, con un toque distintivo, sobre un paragolpes completamente rediseñado. Detrás, prescinde de los pilotos «Ni-San» del Leaf a favor de dos pilotos opuestos en forma de L, un motivo tomado del frontal, con un logotipo de Mitsubishi bien visible en el maletero y otro paragolpes.
El pilar C tiene un acabado distinto, los faldones laterales llevan estrías, que lo separan muy ligeramente del Nissan, y las llantas son de aleación, de diseño deportivo y aerodinámico, de tres radios. Es un coche de silueta tipo cupé, bajo y algo más alto que una berlina, y no se han publicado fotos del interior, que, por el planteamiento, será casi igual al del Leaf.
75 kWh, 218 CV y 454 km
La mecánica es la del Leaf: un motor eléctrico delantero de 160 kW, 218 CV, y 261 libras-pie de par, unos 354 Nm, con tracción delantera, y una batería de iones de litio de 75 kWh. La autonomía es de 282 millas, 454 km en el ciclo estadounidense, 34 km menos que los 303 millas, 488 km, que homologa el Leaf, algo que suele deberse a las llantas más grandes. El Leaf acelera de 0 a 96 km/h en 6,9 segundos en las pruebas, y cargar del 10 al 80% lleva unos 35 minutos.
El Eclipse Sportback lleva un puerto de carga NACS, el de Tesla, para cargar rápido en corriente continua, y un cargador de a bordo de 7,2 kW. En Europa existe también un Leaf con 177 CV y una batería de 52 kWh, algo que, de momento, no tiene equivalente en el Eclipse.
37.745 dólares: casi 8.000 más que el Leaf
El precio de partida es de 37.745 dólares, unos 34.900 euros, y se vende en un solo acabado, equiparable al Leaf SV+ o al Platinum+, y no al S+ de acceso. El Leaf S+, con la misma batería de 75 kWh, cuesta 29.990 dólares, unos 27.700 euros, o 31.535, unos 29.200, con el transporte, de modo que la diferencia sale a unos 7.755 dólares, unos 7.170 euros, a favor del Nissan. Con el Leaf, además, el destino cuesta menos.
Esa diferencia es el precio de un frontal distinto, de un equipamiento mayor y de una red de unos 300 concesionarios de Mitsubishi en Estados Unidos, algo que, para la marca, vale más que la autonomía: Mitsubishi lleva años sin una gama eléctrica y necesita un coche que vender, y el Leaf se lo da hecho. Es el tipo de intercambio para el que existe la alianza entre Renault, Nissan y Mitsubishi.
El plan Momentum 2030, el Outlander y el Eclipse Cross europeo
El Eclipse Sportback es el primero de los lanzamientos del plan Momentum 2030, con el que Mitsubishi se ha comprometido a presentar al menos un modelo nuevo o muy renovado cada año hasta el ejercicio fiscal 2030. A principios de 2027 le seguirá una versión todoterreno del Outlander, y se habla de un Outlander PHEV rediseñado para 2028. El i-MiEV, el pequeño eléctrico que Mitsubishi presentó en 2009 como el primero de producción en serie del mundo, se vendió también en Estados Unidos, y esta marca, que se retiró de los eléctricos, vuelve ahora con el Eclipse.
Lo interesante ahora es ver cómo funciona en ventas, comprobar si realmente los consumidores están dispuestos a pagar 8.000 dólares más por un simple cambio de nombre, esa es la diferencia con el Nissan Leaf, el frontal y algún aspecto visual. Es una diferencia bastante amplia para dos coches similares, pero ya sabemos cómo funciona un consumidor y es una incógnita cómo podrán desarrollarse las ventas.









