En Linares (Jaén), el corazón de su fábrica en el centro de la ciudad dejó de latir en 2011. La histórica Santana, que durante más de medio siglo había fabricado todoterrenos con la garra de Land Rover y la fiabilidad de Suzuki, cerró sus puertas. El silencio de sus naves fue un eco de desempleo y desesperanza que resonó durante catorce largos años. Pero el silencio, en Linares, ha muerto. Y lo ha hecho con el zumbido de un motor eléctrico.
Porque Santana ha vuelto. No como una promesa política o un plan fallido, sino como una realidad tangible. La factoría linarense, ahora rebautizada como Santana Factory, ha reabierto sus puertas y, tras empezar ensamblando grandes pickups híbridas, ha dado un paso que nadie esperaba: ha comenzado a fabricar un pequeño coche eléctrico urbano llamado JAC E30X. Es un vehículo de la marca china JAC Motors, un utilitario de apenas cuatro metros que se venderá por menos de 20.000 euros y promete una autonomía de 375 kilómetros.
Pero no se dejen engañar por el precio o el tamaño. Este coche es mucho más que un vehículo de bajo coste. Es el símbolo de una resurrección industrial. Es la prueba de que, con una alianza estratégica con socios asiáticos y un modelo de negocio inteligente (SKD, o ensamblaje de kits), una ciudad que perdió su principal motor puede reinventarse y volver a competir en el mercado europeo. Porque, en Linares, ya no solo sueñan con volver a fabricar. Lo están haciendo, y el JAC E30X es su nuevo estandarte en la batalla por la movilidad eléctrica asequible.
Un regreso esperado
La noticia del ensamblaje del JAC E30X no es un hecho aislado, sino el siguiente paso en la estrategia de reindustrialización de la factoría linarense. La planta, conocida como Santana Factory, reabrió oficialmente sus puertas el 5 de diciembre de 2025, casi 14 años después del cierre de Santana Motor en 2011. La reapertura fue posible gracias a acuerdos con socios chinos, inicialmente Zhengzhou Nissan y Anhui Coronet, para ensamblar las pickups Santana 400 en formato SKD (Semi Knocked Down).
JAC E30X, el eléctrico urbano
La novedad de julio de 2026 es que Santana Factory ha comenzado a ensamblar un segundo modelo, el JAC E30X, ampliando su oferta de grandes pickups y SUV a un vehículo urbano más compacto. El JAC E30X es un coche 100% eléctrico de la marca estatal china JAC Motors, fundada en 1964.
Estamos ante un utilitario compacto urbano de aproximadamente 4 metros. Tiene un precio de menos de 20 mil euros, muy competitivo frente a Dacia Spring, Renault 5 o Citroën ë-C3. Tiene una autonomía de 375 km, suficiente para el día a día. Su maletero tiene capacidad para más de 300 litros, práctica para su segmento. En cuanto a equipamiento cuenta con un cuadro digital, pantalla central, ADAS y visión 360º.
Ensamblaje SKD
Santana Factory opera bajo el modelo SKD (Semi Knocked Down). Los vehículos llegan desde China en bloques ya montados, y en Linares se realiza el ensamblaje final y se les asigna el número de serie europeo. Este sistema permite sortear los aranceles a la importación de coches chinos en Europa , minimiza la inversión inicial y ha permitido poner en marcha la fábrica en pocos meses. La estrategia es similar a la de Ebro con Chery en Barcelona.
El JAC E30X ya está siendo ensamblado en la Santana Factory de Linares (Jaén), con las primeras unidades destinadas al mercado español, portugués e italiano. La previsión es que, tras la fase inicial de montaje que comenzó en julio de 2026 , el modelo se produzca en cadena a partir del otoño. El JAC E30X competirá directamente en el segmento de los utilitarios eléctricos más asequibles del mercado europeo, plantando cara a modelos como el Dacia Spring, el Renault 5 y el Citroën ë-C3 . La comercialización se centrará en los mercados del sur de Europa.
Un futuro prometedor: la alianza con BAIC
Santana Motors no se detiene en las pickups y el JAC E30X. La compañía ha firmado un acuerdo estratégico con el gigante chino BAIC para lanzar una gama completa de SUV todoterreno entre 2026 y 2028, que también se ensamblarán en Linares. El objetivo a largo plazo es «localizar piezas» y que al menos un 60% de los componentes se fabriquen en España, un proceso que llaman «santanización».
El impacto económico y la «memoria industrial»
El regreso de Santana a Linares es un acontecimiento de gran carga emocional y económica. La fábrica, que fue un símbolo de la industria andaluza durante décadas, había dejado un vacío que ahora se empieza a llenar. Se espera que el proyecto cree entre 70 y 300 empleos directos en sus distintas fases, con un impacto indirecto que podría superar los 1.500 puestos de trabajo en la comarca.









