En el CX-6e todo es diferente a cualquier otro vehículo de la firma japonesa, pero seguro que cualquiera podría identificarlo como un Mazda al primer golpe de vista. Es más grande de lo que parece en las fotos, aunque su diseño limpio, sofisticado y elegante hace que sus 4,85 metros de largo parezcan menos por fuera, y más por dentro.
Un diseño que esconde trabajo aerodinámico
Lo primero que llama la atención al abrir sus puertas es eso, las puertas. Sin marco, con el cristal al aire, un detalle de distinción que exige precisión en cada apertura. Una vez a bordo, el espacio es otra agradable sorpresa, sobre todo en las plazas traseras, más generosas en longitud que en anchura.
Esa elegante silueta esconde además un profundo trabajo aerodinámico, con elementos que no saltan a la vista como alerones o spoilers pero que son igualmente efectivos. En la parte delantera, el borde del capó esconde una abertura que también hemos visto en Polestar. Justo detrás de la tercera ventanilla trasera, en el pilar C, hay otra abertura que no habíamos visto antes en ningún otro modelo. Estas curiosas ranuras crean un flujo laminar del aire, una corriente suave y perfectamente dirigida, que mejora la aerodinámica al complementar o contrarrestar otras corrientes o posibles turbulencias que se producen con el movimiento del propio vehículo.
El diseño del salpicadero llama la atención por su enorme pantalla de 26 pulgadas, descentrada. La parte izquierda muestra la información relevante para el conductor, además de un Head Up Display proyectado en el parabrisas, y un sistema de control gestual que también hay que aprender a manejar. El minimalismo se ha llevado al límite, y es más vistoso que funcional, porque la ausencia total de interruptores hace que, por ejemplo, para regular los retrovisores o mover la cortina del inmenso techo panorámico haya que pasar por un menú en la pantalla, algo que exige atención y que se podría hacer casi sin mirar con interruptores físicos.
La presentación es espectacular, sobre todo con la opción interior bicolor, todo el interior recubierto en cuero artificial, con dos pantallas que proyectan la imagen de los retrovisores laterales digitales, de serie en el acabado más alto. Un equipo de sonido con hasta 23 altavoces, iluminación ambiental con más de 200 colores posibles, y tres modos de configurar el habitáculo, terminan de completar esa llamativa impresión que transmite acceder al interior del CX-6e.
Espacio generoso, un solo motor, y una batería pensada para no complicar
El espacio es generoso, y los pasajeros de atrás cuentan con una cota especialmente amplia para las piernas, aunque la anchura, como suele pasar, no da para que tres ocupantes viajen cómodos por la estrechez de la plaza central. El maletero tiene 363 litros hasta la bandeja, no muy generoso para un SUV de estas dimensiones, aunque se complementa con un frunk delantero de otros 80 litros que al menos sirve para que los cables de recarga no roben espacio en el maletero de atrás.
Con muy buen criterio, para no complicar más a los clientes, la gama del CX-6e solo ofrece un motor eléctrico, situado en la parte trasera, con 258 CV y 290 Nm de par, alimentado por una batería LFP de 78 kWh. Esta combinación ofrece una autonomía homologada de hasta 484 km. La batería puede recargarse hasta a 200 kW en corriente continua y 11 kW en alterna, y cuenta además con tecnología V2L para recargar otros pequeños aparatos eléctricos. La velocidad máxima es de 185 km/h, y acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos.
Cómo se comporta al volante, y cuánto gasta
Al volante, el CX-6e transmite una excelente sensación de calidad y refinamiento de marcha, muy silencioso, más allá de que sea un eléctrico, el silencio viene también del buen aislamiento de sonidos aerodinámicos y de rodadura. Un chasis ágil y firme, pero cuidando la comodidad, permite disfrutar de la conducción, ayudado por una dirección relativamente rápida, 2,5 vueltas de volante entre topes, y con buen tacto. Los neumáticos Michelin Pilot Sport 4 SUV que monta de serie en la llanta de 21 pulgadas también tienen mucho que ver con esa buena sensación general.
En las pruebas realizadas en condiciones reales, registra unos consumos realmente buenos durante los recorridos realizados sin conducción cuidadosa y siempre con el sistema de climatización conectado. Esos recorridos, urbanos, por carretera, y en autopistas sin límite de velocidad, se ha alcanzado la máxima de 185 km/h, con una media de 17,5 kWh/100 km en modo Normal, ligeramente por debajo de los 18,9 kWh/100 km homologados en ciclo combinado, 19,4 con las llantas de 21 pulgadas de nuestra unidad.
El CX-6e ya está a la venta en concesionarios Mazda, 46.200 euros para la versión Takumi, 49.200 para la Takumi Plus, diferenciadas solo por elementos de equipamiento como las llantas, de 19 pulgadas en el primero y de 21 en el más caro. Con todas las promociones de la marca y las ayudas oficiales, incluido el CAES y el Plan Auto+, la versión más accesible se queda en unos 37.615 euros, y la más equipada en 41.065. Además, gracias a un acuerdo con Repsol, los clientes de Mazda pueden además instalar en casa un punto de recarga por 1.895 euros con IVA incluido, instalación y 80 metros de cable incluidos.









