La primera unidad del VHPK de Analogue Automotive ya es una realidad, un vehículo que es una reinterpretación del Lotus Elise S1 con el volante y el asiento en medio de la cabina, que menos de 600 kilos de peso, y 250 CV de potencia. Justo un año después de que el proyecto viera la luz, un cliente ya puede disfrutar del modelo.
Un guiño directo al McLaren F1
La electrificación está limitando los deportivos en general, pero los ligeros en particular, son una rareza en el mercado del automóvil hoy en día. La normativa ambiental, y las capacidades generales de los coches eléctricos, hacen que modelos como el Lotus Elise sean cosa de otra época, aunque el Lotus Emira es un intento de heredar este espíritu.
Que el volante esté en el centro va más allá de un guiño al McLaren F1, Analogue la sitúa en los Elise monoplaza que compitieron en el Autobytel Lotus Championship, una competición que creó Lotus Motorsport y que se disputaba antes de las carreras del Campeonato Británico de Turismos en los años 2000. El VHPK da como resultado una cabina para una sola persona.
La primera unidad que se ha entregado ofrece un color PK Purple exclusivo, está confeccionado con tapicería en Alcántara a juego, con los tubos de escape dorados, y una carrocería al descubierto que permite ver la disposición central. Es una fecha simbólica porque hace 30 años, el Elise original generó un boom en el Salón de Frankfurt de 1995.
600 kilos gracias a fibra de carbono
El Elise ya era una obra muy ligera, solo 800 kilos, pero el nuevo VHPK es más de 200 kilos más ligero, y esto se ha logrado gracias a los paneles de fibra de carbono ultraligeros, elaborados a partir de patrones fresados por CNC, la misma técnica que se usa en Fórmula 1 y en la industria aeroespacial.
Pero para bajar tanto peso, no basta con aligerar la carrocería. Analogue ha forjado llantas ligeras, frenos carbocerámicos y bujes ultraligeros hechos a medida, y, opcionalmente, hay disponibles llantas de carbono para reducir 12 kilos más. El único asiento es un baquet de fibra de carbono, mismo material de las molduras interiores. El tubo de escape es de acero inoxidable, depósito de combustible y cableado más ligeros de lo habitual. No están incluidos de serie el climatizador ni aire acondicionado, ya que son extras que suman más peso.
Evo, la revista británica, ya ha probado el vehículo, y describe la conducción como una «libertad fabulosa» y una «casi total ausencia de inercia», y eso se debe a la poca masa y los pocos kilos que tiene que mover.
Motor K-Series de 250 CV y 400 CV por tonelada
Mecánicamente, el VHPK mantiene una evolución del motor K-Series original, el mismo bloque que Rover bautizó VHPD, Very High Performance Derivative, en su versión de 190 CV de los años noventa. Analogue ha ampliado su cilindrada de 1,8 a 1,9 litros, reconstruyéndolo con componentes forjados y mecanizados a medida, para sacar un 30% más de potencia sin recurrir a sobrealimentación.
Y el resultado son 250 CV, que combinados con esos 600 kilos de peso dan una relación de 400 CV por tonelada, una cifra propia de un superdeportivo actual y no de un motor atmosférico de cuatro cilindros de los noventa.
La potencia llega a las ruedas traseras a través de una caja de cambios Quaife PG1 de cinco velocidades de relaciones cortas, con diferencial autoblocante también evolucionado. En el chasis, el VHPK estrena un sistema de suspensión de vía ensanchada heredado del SuperSport de la propia Analogue, con soportes y brazos de dirección en aluminio ligero, rótulas T45 y amortiguadores pasivos multidireccionales, además de una alternativa opcional con suspensión completamente activa.
35 unidades, 407.000 euros, y el Elise donante incluido
Todo este trabajo de ingeniería, propio de una edición limitada de superdeportivo, llega efectivamente con ese precio de edición limitada. El VHPK se fabricará en solo 35 unidades numeradas para todo el mundo, con un precio de 350.000 libras más impuestos, unos 407.000 euros al cambio. La cifra incluye el propio Lotus Elise S1 donante que sirve como base del proyecto, así que no hay que sumarle el coste de comprar el coche original por separado.
Es, sin duda, mucho dinero para lo que en esencia sigue siendo un Elise reconstruido desde los cimientos. Pero para quien busque la experiencia de conducción más pura posible, con el volante exactamente en el centro del coche y casi ningún gramo de más entre el conductor y el asfalto, Analogue Automotive ofrece ahora mismo una de las pocas alternativas reales a un McLaren F1 real, a una fracción minúscula de su precio, aunque siga sin ser precisamente barato.









