El mercado europeo, o, mejor dicho, los fabricantes europeos del automóvil, se enfrentan a un momento muy delicado de la historia, con su futuro en juego. Durante años, cuando la movilidad estaba dominada por la combustión interna, cada uno con los suyo, competían entre ellos, algunos con mejores resultados, con más fama… otros con menos recursos, pero con un público fiel, con ventas consistentes. Entre todos, se creían invencibles, pero la movilidad eléctrica lo cambió todo.
Los precios han ido aumentando en los últimos años, de todos los fabricantes, algo que no ha gustado a unos clientes que veían como estos fabricantes, en consunto, encontraban muchos argumentos para justificar estas subidas. Pero las marcas chinas se han sabido aprovechar de todo eso, han logrado introducirse en el mercado europeo, con vehículos de grandes prestaciones, muy avanzados, a precios muy bajos. Y ahora, los grandes fabricantes, se han puesto las pilas, a hacer los deberes que debían haber hecho hace mucho tiempo, y, además, ahora sí, intentado ajustar los precios al máximo. El problema es que ya van tarde.
Pero para hacer frente, es precisamente España quien está moviendo ficha, y acaba de asegurarse una de los proyectos más importantes dentro del sector. Y es que, la planta de Figueruelas, en Zaragoza se va a convertir en el centro europeo de producción de Leapmotor dentro del ecosistema Stellantis. Se trata de la llegada de un fabricante chino a Europa a gran escala, con producción local, una cadena de suministros adaptada a nuestro mercado, con un modelo que quiere competir con todo en la industria de la movilidad eléctrica. Y el primer coche será el Leapmotor B10 para esta segunda mitad del año.
Leapmotor y Zaragoza
Stellantis ya lo ha hecho, Figueruelas es la sede elegida para que Leapmotor empiece a ensamblar los coches destinados al mercado europeo. La historia detrás de esta planta es lo que ha hecho que el grupo se decida para este lugar, ya que cree que está más que capacitada para asumir este proyecto con plenas garantías y asumiendo precios muy competitivos. Y es que, el sistema elegido combina a la perfección la producción local con ensamblaje en kits industriales, que aprovecha la infraestructura que ya existe y permite acelerar el mercado.
El primer coche que saldrá de esta planta es el Leapmotor B10, un SUV del segmento C, y sus cifras son más que interesantes, con un motor eléctrico de 218 CV, arquitectura específica para vehículos eléctricos y una autonomía que ha homologado 434 kilómetros en el clico WLTP.
La plataforma que se va a emplear forma parte de una nueva generación tecnológica de la propia compañía china que ha sido diseñada para poder integrar más eficiencia energética, actualizaciones de software y una electrónica más avanzada que reduce los costes industriales de forma considerable. Y ojo, que el Leapmotor B10 será el primero, pero la idea es ir introduciendo otros modelos poco a poco, pero si pausa, para ampliar la flota en los próximos años.
El plan de Leapmotor
Los siguientes modelos será el Leapmotor B05 un compacto tipo hatchback, pero antes de todo ello, se tienen que realizar procesos de validación y adaptación de líneas que permitan garantizar que el aumento del volumen no va a comprometer la eficiencia operativa.
También se estudia el momento para la fabricación de los modelos que deriven de la arquitectura LEAP 3.5, y también aumentar la producción general en función de la demanda que pueda haber desde Europa. Para llevar a cabo este crecimiento, se exige una transformación paralela de la red de proveedores.
Como, por ejemplo, Duoli Technology y Fagor Ederlan, las cuales, van a comenzar a fabricar componentes de chasis en España para alimentar la producción. Todo con el objetivo de crear un ecosistema que sea muy cercano, que permita reducir los tiempos logísticos y que aumente la producción
Por otro lado, aunque esto este se verá con el paso del tiempo y la evolución, no se descargar que la tecnología de Leapmotor acabe extendiéndose a otras marcas del grupo.
Un avance en la movilidad eléctrica
Dado el gran golpe que ha asentado China a Europa en cuanto a movilidad eléctrica, y viendo que el freno que se intenta implantar desde la Unión europea para frenar la importancia de vehículos del gigante asiático no termina de ser efectivos, los grandes grupos europeos buscan fórmulas para que, ya que competir contra ellos parece imposible, mejor aliarse y adoptar su tecnología para mejorar en conjunto. La nueva movilidad no es para todo, ya no solo para los coches, también para la fabricación, para la industria y para las alianzas.
Y España, ahora, se convierte en un punto de referencia de la movilidad eléctrica en todo Europa, un lugar donde comienza una nueva era que extenderá su industria por todo el continente europeo.









