Ferrari llega a Monza con algo más que una nueva versión de su motor. La Scuderia ha preparado el SF-26 para una de las carreras más particulares del calendario y ha tocado varias zonas del coche con un objetivo muy concreto: reducir la resistencia al avance sin perder más carga de la necesaria.
El trabajo empezó en Zandvoort, donde Ferrari estrenó una nueva especificación del suelo y el difusor. Aquella evolución no era todo lo que Maranello tenía previsto introducir en esta fase de la temporada. El equipo decidió dividir el desarrollo y llevar primero a Países Bajos las soluciones que estaban suficientemente maduras, mientras dejaba para más adelante otra parte del suelo.
Según la información de The Race, esa segunda evolución de la zona lateral del suelo llegará entre Bakú y Austin. La actualización de Zandvoort, por sí sola, tendría un potencial cercano a una décima y media por vuelta.
No es una revolución para el SF-26. Ferrari está afinando un coche que ya había dado un paso adelante con la evolución introducida en Barcelona y que después consiguió ganar dos de las tres carreras siguientes. Ahora el escenario es diferente y Monza exige encontrar otra respuesta.
Y ahí es donde el trabajo que Ferrari ha hecho para su carrera de casa resulta especialmente interesante.
¿Qué mejoras lleva Ferrari a Monza?
Monza no permite esconder demasiado las virtudes y las carencias de un monoplaza. Las largas rectas obligan a buscar velocidad punta y una buena gestión de la energía, mientras que las frenadas y los cambios de dirección siguen exigiendo que el coche conserve suficiente apoyo.
En un circuito así, quitar carga aerodinámica de los alerones es solo una parte del trabajo. Ferrari también ha buscado reducir la resistencia del propio suelo del SF-26, una zona que vuelve a tener mucho peso en la configuración elegida para Italia.
El equipo ha desarrollado una adaptación específica del suelo para Monza siguiendo una línea que ya había probado en Austria y Gran Bretaña. Allí reapareció una configuración con un único elemento vertical en la zona de los bordes del suelo, una solución que Ferrari había utilizado hasta Miami antes de pasar a otra disposición con tres elementos. Ahora esa configuración volverá al SF-26.
La diferencia es importante porque Ferrari no parte de cero. El suelo estrenado en Zandvoort se mantiene como la última evolución de referencia del coche, pero algunos de sus elementos pueden modificarse según el circuito. El GP de Italia es precisamente uno de esos lugares en los que tiene sentido cambiar el equilibrio habitual para buscar menos resistencia.

¿Qué cambia Ferrari en el SF-26 para reducir la resistencia?
El alerón trasero será, como siempre, una de las piezas que más llamará la atención en Monza, pero Ferrari no ha preparado un coche completamente nuevo para el circuito italiano.
La Scuderia retirará algunos elementos que había utilizado en las últimas carreras. Entre ellos están los hanger flaps del alerón trasero, introducidos como parte de una configuración de mayor carga en Hungría y mantenidos después en Zandvoort. El alerón delantero, en cambio, no debería recibir cambios importantes.
La estrategia es algo más fina que simplemente montar el alerón trasero con menos carga. Ferrari ha trabajado también sobre la carrocería y, especialmente, sobre el suelo para conseguir que el SF-26 avance con menos resistencia sin tener que sacrificar todo el apoyo aerodinámico.
La normativa de 2026 permite además jugar con una situación que no existía de la misma manera en los monoplazas anteriores. La aerodinámica activa y los modos específicos para las rectas hacen que el compromiso entre velocidad punta y carga pueda ser diferente al de otras temporadas.
Por eso Ferrari puede permitirse una configuración menos extrema en algunas zonas y buscar parte de la velocidad que necesita en otros puntos del coche.
¿Por qué Ferrari mantiene el FTM en Monza?
Hay otra pieza pequeña que también ha estado bajo estudio en Maranello. Se trata del FTM, un pequeño elemento situado delante de la salida del escape.
Ferrari había estudiado la posibilidad de eliminarlo para reducir resistencia. Ya lo había probado en el Red Bull Ring pensando también en Spa e Italia, pero finalmente decidió conservarlo en Bélgica después de comprobar que la pérdida de apoyo podía no compensar el beneficio en velocidad.
La opción volvió a estar encima de la mesa antes de Monza. Finalmente, Ferrari ha optado por mantener el FTM y buscar la reducción de resistencia en otras zonas del SF-26.
Es un detalle pequeño, pero ayuda a entender cómo está preparando Ferrari esta carrera. No se trata de quitar carga de cualquier parte del coche y esperar que la velocidad punta aumente. Cada elemento tiene un coste y el equipo está tratando de decidir dónde merece la pena perder apoyo y dónde no.
El nuevo motor Ferrari llega a Monza
La otra gran novedad estará detrás de los pilotos. Ferrari estrenará en Monza la segunda evolución de su unidad de potencia permitida por el sistema ADUO. Lewis Hamilton y Charles Leclerc utilizarán el nuevo motor después de que las pruebas de fiabilidad diesen el visto bueno a la unidad.
La FIA concedió a Ferrari dos oportunidades adicionales de desarrollo después de situar su motor de combustión más de un 4% por detrás de la referencia en sus mediciones. El sistema ADUO permite precisamente que los fabricantes que presentan un déficit determinado puedan introducir modificaciones adicionales en sus unidades de potencia.
Ferrari ya había utilizado una de esas oportunidades en Austria. Ahora llega la segunda.
La nueva unidad, conocida internamente como 067/6, incorpora modificaciones en el motor de combustión y en el turbo. También se han realizado cambios en la cámara de combustión para trabajar junto al nuevo combustible de Shell. Algunas estimaciones sitúan la ganancia alrededor de los 15 CV, aunque lo importante para Ferrari será comprobar cuánto de esa mejora puede convertirse realmente en rendimiento en un circuito como el del Gran Premio de Italia.
El momento elegido tampoco es casual. Hamilton y Leclerc habían utilizado tres motores de combustión y tres turbocompresores hasta este punto de la temporada, por lo que Ferrari puede introducir la evolución junto a una cuarta unidad sin tener que recurrir a un componente usado.
Además, Monza ofrece una oportunidad evidente para comprobar qué ha conseguido Ferrari con su trabajo sobre el motor.

¿Puede Ferrari acercarse a Mercedes?
La pregunta llega en un momento importante para la Scuderia. Ferrari sigue siendo el principal perseguidor de Mercedes en el campeonato y Lewis Hamilton mantiene opciones en la pelea por el título, aunque Kimi Antonelli conserva una ventaja considerable.
El SF-26 ha demostrado durante la temporada que tiene capacidad para acercarse a los Mercedes en determinados circuitos. Hamilton ganó en Barcelona y Silverstone terminó con otra victoria de Ferrari, mientras que Zandvoort dejó una lectura más complicada: el ritmo de carrera fue razonable, pero el equipo reconoció que le faltó velocidad en clasificación y que la ejecución del fin de semana no fue perfecta.
La carrera de casa en Italia presenta además una dificultad distinta. Las características del circuito pueden favorecer a los coches con una unidad de potencia fuerte y una buena eficiencia en las rectas, precisamente uno de los aspectos que Ferrari espera mejorar con su nueva especificación.
Por eso el resultado de Italia tendrá una lectura que irá más allá de una carrera de casa. Ferrari podrá comprobar cuánto ha ganado realmente con el motor y hasta dónde puede llevar el SF-26 cuando el coche está configurado para una pista en la que la diferencia de velocidad es sumamente importante.
La evolución de Zandvoort, los cambios específicos del suelo y la nueva unidad de potencia forman parte de la misma búsqueda. Ferrari no necesita convertir el SF-26 en otro coche; más bien, que todas esas pequeñas ganancias empiecen a aparecer juntas.
Y esa será probablemente la parte más interesante del fin de semana. Porque Ferrari llega a su carrera de casa con un coche que sigue teniendo argumentos para pelear delante, pero también con la necesidad de descubrir si el trabajo que se ha ido acumulando durante los últimos meses puede darle algo que le ha faltado en demasiadas ocasiones esta temporada: un fin de semana completo en el que el SF-26 tenga la velocidad, la energía y el equilibrio necesarios para plantar cara a Mercedes.









