Hay marcas de coches que simplemente desaparecen para siempre, otras consiguen regresar. Bristol Cars es una de estas últimas. Llevaba años desparecida, pero acaba de anunciar oficialmente su regreso. Y lo hará recuperando uno de los coches más extraños y exclusivos de su historia: el Bristol Fighter.
La firma británica ha aprovechado el Salon Privé del Palacio de Blenheim para presentar un Fighter ya terminado. No es una réplica ni una reinterpretación moderna. Lo han construido utilizando un chasis original de la época sin estrenar, planos y componentes de la época. Y no será el último.
Bristol aún conserva cuatro chasis originales más. El plan es terminar su montaje y venderlos… pero no hay ninguna pista sobre su precio. Y como ya sabrás si lees asiduamente sobre superdeportivos exclusivos en Autonoción, que haya silencio sobre cuanto cuesta suele invitar a pensar en cifras muy elevadas.
El Bristol Fighter está de regreso: 20 años después
El Bristol Fighter se presentó oficialmente a principios de los años 2000. Aquel superdeportivo escondía bajo su enorme capó un motor V10 atmosférico de 8.0 litros. La carrocería baja, aerodinámica y las puertas de alas de gaviota servían como guinda a un look de estilo clásico.
La versión «estándar» alcanzaba una potencia de 525 CV. Aunque Bristol ofrecía opcionalmente una evolución que elevaba la potencia hasta los 600 CV. La marca anunciaba una velocidad máxima de 338 km/h.
El objetivo no era menor: enfrentarse a Ferrari, Lamborghini y Porsche. El Fighter tenía doble trabajo: combinar las prestaciones de un superdeportivo de la época con el estilo de conducción confortable de un gran turismo británico clásico. Una tarea difícil que culmina ahora, 20 años más tarde.
Cuatro Bristol Fighter restantes para montar y vender
La unidad presentada en Salón Privé es el primero de los cinco chasis originales que habían quedado sin utilizar. Los cuatro restantes serán fabricados artesanalmente en Reino Unido en colaboración con un socio especializado. No obstante, la identidad de este fabricante todavía no ha sido revelada.
La producción es ultra limitada, aun así, permitirá a cada propietario personalizar su unidad a su gusto. De hecho, podrán escoger entre la configuración de volante a la izquierda o volante a la derecha. Sin embargo, hay un problema: Bristol no ha comunicado el precio oficial; este solo estará disponible bajo petición.
No obstante, lo más probable es que sea cual sea no suponga ningún problema para sus propietarios. Ahora bien, solamente por su exclusividad, no será barato. Originalmente su precio era superior a los 250.000 euros. Ajustando a la inflación…
Estaríamos ante uno de los deportivos británicos modernos más raros del mundo. Aún más que los TVR, Noble o los Ascari y Marcos. Todos ellos se convirtieron en leyenda bien entrado el siglo XXI.
El objetivo: volver al mercado de verdad
Bristol Cars nació en 1945 como filial de Bristol Aeroplane Company y lanzó su primer coche, el Bristol 400, en 1946. Se especializó en lujosos GT fabricados artesanalmente y en pequeñas series.
Bristol terminó su producción en 2011. Entonces, la compañía entró en concurso de acreedores. Posteriormente intentó regresar con el Bristol Bullet, presentado en 2016 y del que ya te hablamos en Autonoción en su momento. Sin embargo, aquel proyecto nunca llegó a producirse en serie.
Ahora, Richard Hackett asume la presidencia de Bristol Cars. De hecho, Hackett trabajó en el Bristol Fighter con Tony Crook, propietario de Bristol Cars durante más de 30 años. El momento tampoco ha sido elegido al azar. En 2026 se cumplen 80 años desde que Bristol terminó su primer automóvil, el Bristol 400 de 1946.
La compañía aclara que su regreso no termina aquí y prepara nuevos proyectos: completar estos cuatro Fighter pendientes es sólo el primer paso. Después de 15 años sin fabricar coches, Bristol quiere volver a convertirse en uno de los fabricantes de superdeportivos referencia por sus prestaciones, su diseño y su exclusividad.
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