Después de tres años en el mercado, Lincoln acaba de actualizar el Nautilus, el vehículo con el que han logrado mayor éxito de ventas, y aunque no es un gran cambio, es perfectamente perceptible a primera vista, comenzando con el frontal, la parte de atrás, los colores, y detalles dentro del habitáculo para darle una presencia más moderna. La arquitectura del coche no cambia, tampoco lo hacen sus dos mecánicas. Esta nueva actualización todavía no ha visto la luz comercialmente, pero ya se puede reservar en Estados Unidos, y debería estar lista para inicios del 2027. Su precio de salida, 53.995 dólares, 46.730 euros al cambio actualmente.
La actualización del Lincoln Nautilus
Dentro de los cambios sutiles de esta actualización, el más grande se ve en la parte frontal, con una nueva parrilla más ancha y con un borde negro especialmente marcado, aportando una identidad y una expresión más seria. En el paquete superior, el Jet Appearance, el acabado oscuro le otorga aún más empaque, pero hay dudas sobre si estos cambios van a ser suficientes para convencer a quienes estén pendientes de esta nueva actualización.
El parachoques también ha sido rediseñado, de hecho, ahora hay dos estilos disponibles según las preferencias, uno más limpio y horizontal, mientras que el otro es más recargado, rompiendo con esa sobriedad que siempre ha caracterizado a este SUV. El capó también es completamente nuevo, y los faros están más estilizados, aportando una mirada más afilada. Y en el lateral, se aprecian las nuevas llantas, de 19 hasta 22 pulgadas.
Si nos vamos a la parte de atrás, vemos que Lincoln ha eliminado las salidas de escape falsas, un elemento muy criticado en el modelo que aún se comercializa. Ahora, cuenta con un parachoques con líneas negras más parecidas a la entrada de aire de la zona delantera. También hay cambios en los pilotos traseros, que cuentan con elementos horizontales más pronunciados que le dan otra imagen a la estampa del vehículo.
En cuanto a las medidas, son 4,91 metros de largo, 2,17 de ancho teniendo en cuenta los retrovisores, y 1,79 metros de alto. Otro de los cambios es que ahora incorpora dos colores nuevos, Nocturnal Blue y Frosted Fig, aunque este último solo está disponible en el acabado Black Label, que ofrece un tono púrpura ciruela bastante llamativo con el que esperan marcar la diferencia por lo novedoso.
Un interior renovado
Una vez nos metemos dentro del coche, los cambios también existen, aunque son más discretos y ganan menos relevancia. Se ha introducido un nuevo ambiente, el Afterglow, disponible para las versiones Premiere y Reserve, mientras que el Black Label ahora tiene dos configuraciones nuevas, la Eminent Hour y la Elysian Light. Con la primera nos encontramos asientos Tranquil Dusk Menorca que se combina con madera de fresno en acabado Eminent Copper. La segunda ofrece cuero Soft Cloud con detalles de fresno nacarado. Por tanto, ahora los potenciales compradores tienen a su disposición dos propuestas bastante diferentes, eso sí, ambas con materiales muy cuidados y que buscan elevar la sensación de premium y lujo.
En el caso del paquete Renew se amplía la disponibilidad, combinando la experiencia Lincoln Rejuvenate con los asientos Perfect Position de 24 posiciones y función de masaje. Se mantiene la pantalla panorámica de 48 pulgadas con Google Maps, y se mantienen también los cuatro años de conectividad más otros cuatro del sistema de conducción asistida que comparten con Ford, el BlueCruise 1.5
Potencia y eficiencia
No hay cambios en cuanto a las dos motorizaciones que se comercializan actualmente, la gama arranca con un 2.0 EcoBoost de cuatro cilindros con una potencia de 253 CV, 5500 rpm y 380 Nm de par a 3.000 rpm. Esa potencia va a un sistema de tracción a las cuatro ruedas, que se gestiona con una caja de cambios automática de 8 velocidades.
También hay una variante más eficiente, híbrida, que añade al 2.0 EcoBoost un sistema eléctrico que le permite alcanzar los 285 CV, con tracción total, pero con una transmisión automática de tipo CVT.
Como decimos, el coche ya está disponible para su reserva, y se espera que vea la luz en los concesionarios de Estados Unidos a principios del próximo año 2027. El vehículo, como es habitual, se fabrica en China, y por eso, aún se desconocen los nuevos precios, teniendo en cuenta la presión económica que ejerce Donald Trump al mercado chino. Lo que parece es que serán precios similares a los modelos actuales, que parten de los 53.995 dólares en la versión Premiere, hasta los 77.660 dólares, unos 67.210 euros al cambio actual, del acabado Black Label. Para quienes quieren la versión híbrida, el precio final podría elevarse otros 3.000 dólares más, una diferencia que parece bastante razonable si comparamos los precios de otras marcas entre sus versiones de gasolina e híbridas.









