El desastre de Honda y su unidad de potencia han acaparado todo el protagonismo de Aston Martin, de un AMR26 que, a día de hoy, ni si quiera es un coche que pueda competir, porque un monoplaza que no termina las carreras, difícilmente podrá luchar por nada en una carrera de F1. Sin embargo, los problemas del coche van mucho más allá del simple motor, solo que el déficit de potencia y de fiabilidad es tan alto, que hay otros problemas que han quedado eclipsados y que el equipo debe solucionar.
La estructura de Aston Martin
Haciendo un símil con el fútbol, Aston Martin se ha convertido en ese club de fútbol que compra un magnate y que, a base de dinero, pretende ser campeón del mundo lo antes posible, y a medida que va acumulando fracasos, lejos de aportar estabilidad al proyecto, va cambiando de entrenador constantemente esperando que, por arte de magia, alguno logre que todo funcione.
El en caso de Lawrece Stroll, su primera gran apuesta, y con el que sí obtuvo resultados rápido, fue con Dan Fallows al mando. Coincidió con el primer año de Fernando Alonso, y se lograron podios, no se llegó a la cima porque ese año Verstappen protagonizó la mejor temporada de su carrera. El equipo se fue diluyendo a lo largo de esa temporada, no mejoró, se estancó mientras que los rivales le fueron superando, y finalmente, se prescindió de él.
Después de puso Mike Krack al frente de la escudería, pero en el 2025, fue desplazado y se puso a Andy Cowell. En marzo de 2025, se fichó a Adrian Newey, que tomó el mando del equipo en el mes de noviembre. También han llegado figuras de renombre como Enrico Cardile, con funciones importantes en el equipo. Pero todo este talento, todos estos cambios, demuestran que no hay una hoja de ruta preconcebida. Es más, no se entiende que el gurú de la F1, no se dedique a hacer lo que sabe, hacer coches, y haga las funciones de jefe, de Team Manager, cuando nunca lo ha sido y no sabe hacerlas. El magante canadiense debe dar estabilidad a un equipo que tiene mucho talento, sin que se sepa bien lo que hace cada uno, y al que parece faltarle más mano de obra.
Un coche tarde y mal
El AMR26 nació con retraso, primero porque cuando llegó Adrian Newey, en marzo de 2025, el resto de escuderías ya llevaban meses trabajando en el coche de esta temporada. Su llegada condicionó a Honda, ya que su chasis obligaba a los nipones a hacer una unidad de potencia específica, distinta a lo que habían confeccionado, para que encajara con la idea del ingeniero.
Lo peor ya no es solo el mal motor que han hecho desde Japón, el problema es que, con Adrian Newey al mando, nadie supiera hasta el mes de noviembre lo que se estaba preparando desde el país asiático. Un proyecto tan importante, un proyecto de tantos millones de euros, estuvo sin ningún tipo de supervisión por parte de la escudería británica, es cierto que nadie podía pintar un escenario tan catastrófico, pero debió haber más supervisión, y no existió.
Inexperiencia en Aston Martin
Pero el motor de Honda ha eclipsado muchos otros problemas del AMR26. Aston Martin ha dejado de ser un equipo cliente a ser un equipo que debe fabricar todos los componentes del monoplaza. El chasis no es tan bueno como se esperaba, y los problemas del motor Honda, el no poder liberar toda la potencia, impide saber con exactitud como mejorar la aerodinámica.
Por otro lado, la primera amortiguación que ha creado Aston Martin aún tiene mucho que mejorar, es esencial, sobre todo para el paso por curva. Y lo que más sigue preocupando a día de hoy, y que tiene que ver con el motor, es la caja de cambios. Al inicio de temporada, se dijo que la caja de cambios no estaba bien sincronizada con el motor, y esto provocaba que el coche diera grandes y peligrosos latigazos que, incluso, podían poner en peligro a los pilotos. Así que, si la unidad de potencia funciona mal, y la caja de cambios, además, no está sincronizado, hacen que la potencia del AMR26 sea completamente insuficiente.
Aston Martin tiene muchos problemas que resolver, primero, definir las funciones y el liderazgo de los pesos pesados del equipo, después, mejorar un coche que ha nacido mal desde el primer momento. Desde Silverstone deben enfocarse en lo que está en su mano, en el chasis, en la caja de cambios y en la amortiguación, pero también en consolidar una estructura de equipo donde cada uno, tenga bien definido su rol y sus funciones.
Después toca esperar a que Honda logre dar con la solución, siempre se ha dicho que los nipones llegan, aunque sea tarde. El problema es que ahora parece que van a llegar, si es que lo hacen, más tarde que nunca. Pero decir que todos los problemas del AMR26 son el motor, es no querer ver que detrás, hay problemas que son casi tan importantes y que afectan al rendimiento.





