Lincoln anunció a mitad del mes de agosto que iba a dejar de importar coches desde China, una noticia que pilló por sorpresa al mundo del automóvil. Pero apenas dos semanas después de ese anuncio, se reculó con el SUV Corsair Hybrid. Esta rectificación va mucho más allá de una simple rectificación o una contradicción.
El Corsair, la carga y los aranceles
El Corsair se vendía como híbrido enchufable en su acabado Grand Touring. Contaba con una batería de 14,4 kWh que daba 45 km de autonomía eléctrica. Esa versión se ha retirado en el nuevo modelo, y el motivo, los aranceles del 100% aplicados desde Estados Unidos a los vehículos fabricados en 2024.
Al pasar de un híbrido enchufable a uno convencional, Lincoln logra esquivar ese arancel del 100%, ya que esa tasa solo se pagaba por los enchufables. Seguirá teniendo que pagar aranceles, pero, en este caso, solo del 52,5%, como cualquier otro vehículo chino, sea o no eléctrico. Por tanto, es un ejercicio de ingeniería arancelaria, cambiar la mecánica, no por rendimiento, no para mejorar el producto, sí para abaratar el precio final y poder tener un mayor éxito en ventas.
Diseño e interior del Corsair
Si miramos el coche desde fuera, el frontal recuerda mucho al Nautilus anterior, aunque la parrilla es más ancha, los faros Full LED estilizados, capó nuevo con más presencia, y tiene una entrada de aire inferior en la que cambia el patrón, algo que refresca su imagen, pero manteniendo el estilo clásico del Lincoln. En la parte trasera, hay un nuevo parachoques que oculta el escape, se han rediseñado los pilotos con el emblema integrado, y cuenta con cinco colores nuevos para más personalización. Son 4,61 metros de largo, 1,89 de ancho, 1,63 de alto, y nace de la misma plataforma que el Ford Kuga.
Lo que llama la atención, y mucho, es que, según el mercado, el interior cambia mucho: en China presume de un cuadro digital de 12,3 pulgadas y una pantalla panorámica de 27, con apariencia moderna en el habitáculo, hasta ahí, lo que se espera de un coche chino actual de gama media alta.
Pero a Estados Unidos llega un planteamiento mucho más conservador, un cuadro digital de 12,3 pulgadas, pantalla táctil de 13,2, y un salpicadero que parece de otra época, más si se compara con el que se comercializa en China. Cuenta con climatizador bizona y asientos calefactables para compensar. En el Reserve también hay cuero premium, asientos ventilados con masaje, volante calefactable y sonido Revel con 14 altavoces.
Subida de los precios
El precio ha aumentado en unos 7.000 dólares en comparación con el modelo anterior, alcanzando ahora los 46.495 dólares de entrada, que se quedan en 48.790 con gastos de entrega. En Lincoln justifican la subida por el equipamiento añadido, ya que ahora cuenta con tracción total de serie, el propio sistema híbrido, BlueCruise 1.5 de conducción manos libres, y cuatro años de servicios de conectividad. Lo que han querido evitar es que la subida se relacione con los aranceles. Es verdad que el equipamiento puede aumentar el precio, pero la subida parece excesiva, más, teniendo en cuenta el precio del vehículo en China.
En cuanto a la mecánica, lleva un motor 2.0 EcoBoost turbo combinado con motor eléctrico, con una potencia total que ronda los 310 CV y otras en 305 Nm que va directa a las cuatro ruedas mediante caja CVT. A diferencia de la versión china, no se puede enchufar ni ofrece autonomía eléctrica pura, pero gana en que evita los problemas de fiabilidad que suelen darse en las baterías de los híbridos enchufables.
Esta decisión de Lincoln se podría entender, pero va en sentido contrario a lo que está haciendo el resto del sector. Desde que comenzó la guerra comercial y la subida de los aranceles, General Motors, Stellantis, Toyota, Mercedes-Benz, BMW e Hyundai se han unido para fabricar dentro del suelo americano, ofreciendo empleo y evitando así estos aranceles. Ford también está haciendo grandes inversiones en suelo estadounidense, pero sigue dependiendo en parte de sus plantas chinas.
Por otro lado, Ford sigue insistiendo en que la vuelta al mercado del Corsair es solo algo temporal, es solo un parche hasta el año 2030, fecha en la que esperan dejar de importar coches desde China por completo. Lo que no se ha confirmado es qué pasará después, pero ya se está especulando con que el hueco que deje podrá ser ocupado por el SUV completamente eléctrico.
Hasta entonces, el Corsair vuelve a competir en el segmento de SUV compactos premium, donde tendrá que lidiar con el Lexus NX, el Genesis GV70 y el Acura RDX.









