La sociedad se dirige hacina una movilidad eléctrica 100%, una transición que está siendo más lenta de lo esperada, pero que se dirige inevitablemente hacia ese escenario. Y está siendo más lenta de lo esperada, principalmente, por varios motivos que tienen todo un denominador común, las baterías de los coches eléctricos. Pero BYD está a punto de cambiar esto para siempre.
Las baterías eléctricas presentan varios desafíos: el primero y principal, es la autonomía, ya que, las opciones, sobre todo más populares, apenas ofrecen 400 km de autonomía total, mucho menos de lo que logran los coches de combustión tradicional, o ahora los híbridos. Otro de los grandes problemas que presentan las baterías de los eléctricos, insistimos, las opciones sobre todo más populares, son los tiempos de carga. Mientras que repostar no supone gastar más de 3-4 minutos, una carga eléctrica supone mucho más tiempo, mucho más, y eso, sin tener en cuenta las dificultades a la hora de encontrar puntos de carga públicos, la infraestructura sigue estando muy limitada.
Y que decir de los precios, porque las baterías de los vehículos eléctricos son las responsables de que los precios de los coches hayan subido considerablemente en los últimos años. BYD ya está trabajando en mejorar esta tecnología que puede ser clave para los próximos años, también Lynk&Co 10, que han creado baterías capaces de recorrer grandes distancias y que pueden cargarse casi al completo en apenas 5 minutos. Pero la industria debe seguir avanzando más hasta lograr plantar cara al combustible racional, y en esas está BYD.
BYD y la revolución de las baterías
El gran objetivo ahora es la tecnología en torno a las baterías de esto sólido. Las de iones de litio son las que predominan en la actualidad, con electrolito líquido, pero las nuevas soluciones, eliminar materiales inflamables, mejoran la seguridad y, sobre todo, disparan la densidad de la energía, es decir, más autonomía, incluso por encima de la combustión de toda la vida, y cargas a más velocidad.
BYD es uno de los grandes actores, aunque en general, la industria china está dando pasos agigantados dada la capacidad que tienen para poder fabricar a gran escala, y gracias al elevado control sobre la cadena de suministros que le permite avanzar a más velocidad que la industria europea, que, por cierto, de la mano de Renault, también prepara novedades que podrían ser revolucionarias en los próximos años.
Pero en el caso de las nuevas baterías de BYD, las cifras que arrojan el banco de pruebas son más que esperanzadoras, ya que podrían ser capaces de ofrecer más del 50% de densidad energética de las actuales, y podrían reducir los tiempos de carga a tiempos no vistos hasta la fecha.
El avance podría supone que los coches de los próximos años, pudieran recorrer 1.500 kilómetros con solo una carga, una carga que podría completarse en tan solo 5 minutos, así que, si comparamos el tiempo de repostaje y lo comparamos con la autonomía de la carga rápida, la proporción de tiempo podría ser menor que la de echar gasolina en la actualidad, y esto, como es obvio, supondría el cambio que, definitivamente, impulsaría el mercado de los vehículos eléctricos en todo el mundo.
Un problema de precios
El reto no es menor, ni tampoco tecnológico: la industria que está detrás de estas baterías, sigue siendo muy costoso, y más en fase de experimentación. No es lo mismo gastar en baterías si luego vas a tener una compensación. En este caso, se trata de gastar y gastar en pruebas muy costosas, y las garantías para obtener las baterías deseadas, suponen la inversión de millones de euros. La buena noticia es que ya hay prototipos funcionando, y dado el avance tecnológico, las soluciones podrán llegar antes de lo esperado.
Sin embargo, el reto no es solo tecnológico. La industrialización de estas baterías sigue siendo compleja y costosa, lo que limita su llegada masiva al mercado. Aun así, el hecho de que ya existan prototipos funcionales indica que el cambio podría producirse antes de lo previsto.
China vs Europa
La movilidad eléctrica está dominada por el mercado chino, sobre todo, dado los pasos tecnológicos que nos sacan y gracias a que su producción y mano de obra es más barata, de ahí, que los coches chinos sean más baratos que los europeos. Sin embargo, Renault podría tener en su mano cambiar esta tendencia, ya que la firma francesa, está trabajando en una nueva batería que podría devolver el dominio a los fabricantes europeos. Se trata de una batería con más autonomía, tiempos de carga muy lentos y, sobre todo, con una química que podría reducir los costes considerablemente, lo que se traduciría en precios de los coches más bajos, pudiendo pelear con los precios de los coches chinos.
De momento, es BYD una de las firmas más activas, y el comercio chino sigue sacando ventaja, pero no hay que menospreciar la capacidad de Europa, les ha pillado el toro, pero hay tiempo de reaccionar.





