La normativa estadounidense pone en riesgo la celebración del GP de Miami de F1, ya no solo por la lluvia, un problema para la FIA los últimos años, más bien porque viene acompañada de rayos y truenos, y ente sentido, la normativa respecto a la celebración de eventos deportivos, es extremadamente contundente, y más en lugares tan abiertos como puede ser un circuito de carreras.
Miami se encuentra en una zona geográfica donde anticipar el tiempo no es nada sencillo, es muy cambiante, y en 24 horas, las previsiones pueden dar un giro radical. Pero en estos momentos, el riesgo de que haya complicaciones es real.
La F1 y la lluvia
En los últimos años, nos hemos acostumbrado a no poder disfrutar de la F1 bajo la lluvia. La normativa de los últimos años, con coches muy pesados, sumado a unos neumáticos que expulsaban toda el agua, provocaban una cortina de agua que hacía que la visión fuera imposible para los pilotos que iban detrás de otros.
Hay mucha expectación por saber cómo se comportan los nuevos monoplazas baja la lluvia, porque con la nueva normativa, los coches pesan menos, y también se ha reducido el tamaño de los neumáticos, cambios que seguro, elevan las opciones de que se pueda correr en lluvia, pero falta por saber si estas probabilidades son suficientes para garantizar la seguridad de los pilotos. Lo que queda claro es que la FIA, y el mundo del motor, no se puede permitir que la máxima competición del automovilismo, no pueda correr bajo la lluvia.
La previsión para el GP de Miami
El problema para este fin de semana no es la lluvia, en la tormenta eléctrica que le acompaña. En caso de que esta se acerque a 13 kilómetros del circuito, el evento, por ley, tendrá que detenerse, y solo podrá reanudarse cuando pasen, al menos, 30 minutos desde el último rayo a la distancia mencionada, 13 kilómetros.
De momento las previsiones hablan de un 85% de probabilidad de lluvia para las 16:00 hora local (hora de la carrera), y una alta probabilidad de que venga acompañada de tormenta eléctrica. De cumplirse las previsiones, la carrera tendría que detenerse, y esperar a que pasara la tormenta.
Tal y como está la F1, con la suspensión de las últimas dos carreras y el parón de cinco semanas, la FIA no se puede permitir que la carrera no se dispute, sería un escenario catastrófico, y más, teniendo en cuenta que ahora, hay otro parón de tres semanas en el calendario
Las opciones de una carrera con lluvia
Por el momento, Mercedes ha demostrado ser el mejor equipo de la temporada, tienen un coche superior y son los favoritos para el GP de Miami de este fin de semana. Sin embargo, Russell, el máximo favorito, no parece sentirse muy cómodo con los nuevos monoplazas, algo que ha aprovechado Antonelli para ponerse al frente del mundial. Y por detrás, McLaren va recuperando terreno y Ferrari, se muestra muy fuerte gracias a uno de los mejores chasis de la parrilla.
La lluvia, en la F1 y en cualquier deporte de motor, iguala las fuerzas, el papel de los pilotos, la conducción, ganan protagonismo, y teniendo en cuenta que estos coches nadie los ha conducido bajo condiciones de lluvia, suponen una incógnita y solo los pilotos más preparados pueden adaptarse rápidamente.
Si los nuevos monoplazas pueden competir bajo la lluvia, esto incluso podría ser una ayuda para Fernando Alonso. Los monoplazas, con lluvia, bajan considerablemente el rendimiento por motivos obvios y esto podría ayudar a Aston Martin a acercarse a los coches de la parrilla. Obviamente, tendrán que darse muchas circunstancias, pero si lograsen igualar prestaciones, en el mano a mano, podría imponer su calidad y dar una sorpresa inesperada al equipo.
También podría ser una gran oportunidad para Verstappen y Red Bull, que podrían ver como la reducción de ritmo podría igualar las fuerzas para que el piloto neerlandés logre mejores resultados que los obtenidos en lo que va de temporada.
De momento, son previsiones a cuatro días de la carrera, pueden cambiar, aunque la única certeza es que el riesgo, existirá. Lo primero es saber si habrá o no, tormenta eléctrica, y lo segundo, saber si estos nuevos monoplazas, al contrario de lo que sucedía con los coches de la reglamentación pasada, están capacitados para correr en lluvia.
Miami pone a prueba a la nueva F1, a la nueva normativa, y lo hace en un fin de semana al sprint donde todo puede pasar. Si se celebra la carrera bajo este tipo de condiciones, puede haber mucho espectáculo, pero, al mismo tiempo, se corre el riesgo de que todo esto, eche a perder el fin de semana.





