La movilidad eléctrica no ha terminado de arrancar al ritmo que cabría esperar, si bien, cada día está más presente, el problema que conlleva las baterías, su carga y su autonomía, ha frenado un avance que prometía ser más veloz. Pero a medida que transcurre el tiempo, y dada la carrera industrial en este aspecto, ya empiezan a surgir baterías de grandes capacidades, por ejemplo, una que carga al completo en solo seis minutos, no lleva litio ni cobre, materiales caros y escasos, y podría triplicar la vida útil en comparación con las químicas actuales. Este proyecto lo lleva a cabo Rio Tinto, que ha logrado llevar a cabo la promesa que muchos no han llegado a producir todavía.
Hablamos de la tecnología G+AI, con baterías de grafeno y aluminio-ion, que ha sido desarrollada por Graphene Manufacturing Group (GMG) junto a la Universidad de Queensland, en Australia, enmarcado en un acuerdo de desarrollo conjunto con Rio Tinto, respaldado por Battery Innovation Center de Indiana, en Estados Unidos.
Las nuevas baterías
No es poco casa, GMG hablar de un rendimiento a la altura de las baterías de litio-titanato de alta potencia, que son conocidas como LTO, y que, a día de hoy, se comercializan con precios que alcanzan los 1.500 dólares por kWh. En el 2025 movieron globalmente 5.600 millones de dólares en aplicaciones de todo tipo. La gran diferencia con las nuevas baterías es el coste, ya que la G+AI se puede fabricar a un precio mucho más bajo, por tanto, ayudaría a venderse muy por debajo del umbral del precio actual de las baterías de litio, y competir en un mercado donde las baterías de carga rápida son muy caras.
Seis minutos de carga
Una vez termine todo el desarrollo, GMG tiene plena confianza en que esta batería esté capacitada para cumplir una serie de requisitos técnicos muy concretos. El más importante y destacado es que se pueda cargar en menos de seis minutos, pero, además, que tenga una densidad energética superior a los 100 Wh/kg tras una hora de carga, y una vida útil de hasta 10.000 ciclos, además de contar con un alto nivel de seguridad, ya no se compone de litio. Esto elimina de forma significativa el riesgo de fuga térmica. De hecho, se sostiene desde la compañía que la batería no necesita ningún sistema adicional de gestión térmica, algo que sí ocurre con las baterías de litio actuales.
Que la batería pueda cargarse en menos de seis minutos representa hasta 70 veces menos de tiempo respecto a una batería convencional de litio, y no hablamos de los datos habituales de pasar, por ejemplo, del 10 al 80% de la carga, hablamos de una carga completa, del 0 al 100%. Y en cuanto a la vida útil de la batería, los 10.000 ciclos son el triple respecto a las baterías actuales de litio con más tiempo de duración del mercado, las conocidas como LFP.
Aluminio y grafeno
Estas baterías están fabricadas en aluminio, y este, actúa como material activo en lugar del litio. Como no depende de esta química, también prescinde de los colectores de corriente de cobre, necesario en las baterías de litio convencionales, ya que estas evitan reacciones en los ánodos que pueden resultar muy peligrosas. Por tanto, esta nueva fabricación da lugar a una tecnología que está basada en materias primas que son mucho más abundantes y económicas de lo que es el litio, y el propio níquel o el cobalto, sobre todo porque la industria depende de un comercio de estas materias muy limitados, mayoritariamente provenientes de china, y muy condicionadas por el mercado y la demandan.
Desde la empresa señalan que las baterías de litio seguirán desempeñando un papel importante en el mundo de lo movilidad eléctrica durante los próximos años. Pero al mismo tiempo, considera que las limitaciones de estas en aspectos como la carga rápida, el rendimiento que ofrecen, las temperaturas extremas y la disponibilidad menor de minerales críticos, son un problema cada vez más grande que limita que puedan ser viables a lo largo de los años. Esta tecnología es sin duda, la representación de una nueva plataforma que va más mucho más allá de la evolución de las celdas de las baterías de litio, y que va a permitir acceder a mercados y aplicaciones que, a día de hoy, resultaban poco atractivos o directamente inviables.
No cabe duda de que el futuro de la movilidad eléctrico está estrechamente ligado a las baterías, y el hecho de lograr abaratar costes de manera radical, y al mismo tiempo, ofrecer tiempos de carga tan elevados, pueden suponer un paso determinante para que esta movilidad termine de coger la velocidad de crucero esperada en su confección.









