La electrificación sigue dando sus pasos en el parque automovilístico. Hace unos años había quien pensaba que iría más rápido de lo que va y otros que estaban en la otra cara de la moneda no creyendo que ver utilitarios eléctricos sería cada vez más frecuente en nuestras carreteras. Lo cierto es que son muchos los que aún tienen cierta desconfianza y por ello alternativas como los híbridos siguen copando buena parte del mercado.
Uno de los principales motivos de desconfianza hacia los vehículos 100% eléctricos radica en la autonomía y tiempo de carga. Cargar un coche eléctrico hoy en día puede ser una experiencia agridulce. Cuando toca viajar, empiezan las dudas: ¿habrá un enchufe libre? ¿Funcionará? ¿Y lo más importante, tendré que pagar una fortuna por llenar la batería?.
Tesla lleva años demostrando que se puede hacer bien con sus Supercargadores. Son rápidos, fiables y, al menos para sus dueños, bastante razonables de precio. Pero ahora, desde China, ha llegado un competidor que promete dar un vuelco a la mesa: BYD, el fabricante que ya vende más coches eléctricos que Tesla en todo el mundo.
Su nueva arma se llama Flash Charger, y no es una mejora incremental. Es un salto de gigante. Mientras los cargadores ultrarrápidos más potentes de Europa rondan los 350 kW o, como mucho, los 500 kW, los Flash Charger de BYD alcanzan los 1.500 kW. Triplican a los mejores Tesla . ¿El resultado? Lo que antes era una parada para comer algo, pronto será una parada para estirar las piernas.
El plan de BYD para plantar 300 enchufes ultrarrápidos en Europa
BYD lleva tiempo demostrando que su llegada a Europa y su apuesta por los eléctricos no era flor de un día. Y en su estrategia en el Viejo Continente no se anda con rodeos. La compañía china planea instalar 300 de estos mega-cargadores en el Reino Unido para finales de 2027. Pero eso es solo el principio. Su objetivo para toda Europa es desplegar alrededor de 3.000 unidades, situando un Flash Charger aproximadamente cada 50 kilómetros en las principales autopistas.
No empiezan de cero. La compañía ya tiene en funcionamiento más de 4.000 de estos cargadores en su China natal , donde la red lleva tiempo operando a pleno rendimiento. La experiencia ya la tienen; ahora toca exportarla.
La pregunta ahora sería qué tienen de especial estos cargadores para alcanzar esos kW y cargar el coche tan rápido. No se conectan directamente a la red eléctrica como un enchufe de casa. Cada Flash Charger lleva asociada una batería propia en el mismo puesto. Esa batería se llena durante la noche, cuando la electricidad es más barata. Durante el día, cuando llega un coche, el cargador vuelca toda la energía almacenada de golpe, como si vaciara un depósito en lugar de abrir un grifo. Al no depender de la red eléctrica puede permitirse esas velocidades de carga sin miedo a fundir la red eléctrica del barrio.
1.500 kW: los números de otro mundo y la letra pequeña
Como vemos suena casi a ciencia ficción poder cargar el coche en tiempo récord y, aunque es una realidad, tiene sus peros.
Con su potencia máxima de 1.500 kW, BYD asegura que puede cargar uno de sus coches compatibles del 10% al 70% en solo cinco minutos. Para que te hagas una idea, ir del 10% al 80% en un Tesla medio con un Supercargador V3 puede llevarte entre 25 y 30 minutos. La diferencia es abismal.
Pero ojo, aquí viene la letra pequeña. Esos 1.500 kW no los puede aprovechar cualquier coche. De hecho, hoy por hoy, solo los pueden usar los coches de la marca hermana Denza. Concretamente, el nuevo Denza Z9 GT (un familiar deportivo que llegará a Europa en septiembre) y próximamente dos SUV.
Estos coches montan la segunda generación de las famosas baterías Blade de BYD, y lo más curioso: tienen dos puertos de carga, uno a cada lado. Los 1.500 kW se reparten a 750 kW por puerto. Para el resto de los coches eléctricos con un solo puerto CCS, el Flash Charger funcionará como un cargador rapidísimo, pero no a esa velocidad de récord.
Cargar rápido no tiene por qué ser caro: el precio que busca BYD
Uno puede pensar que tanta rapidez y eficiencia se paga a precio de oro. El director de la compañía en Reino Unido, Bono Ge, ha declarado que su objetivo es que el precio ronde los 50 peniques por kWh (unos 0,58 euros). Es casi la mitad de lo que cobra la competencia.
¿Cómo es posible? Porque cargan muchos más coches al día y, sobre todo, porque compran la electricidad cuando es barata, la almacenan en las baterías del propio cargador, y la venden durante el día. El margen de beneficio permite poner un precio competitivo.
¿Dónde y cuándo veremos estos cargadores?
La idea de BYD es inteligente: evitar pelearse con los papeleos y las obras. Por eso, están negociando con grandes cadenas de supermercados para instalar los cargadores en sus aparcamientos. También con los operadores de carga profesionales (CPOs), que ya tienen la ubicación y los permisos.
Si BYD logra su objetivo, en dos años cargar un coche eléctrico será tan rápido y barato como echar gasolina.









