Aston Martin por fin ha presentado uno de sus superdeportivos que más expectación ha generado, el Valen, que tiene el honor de convertirse en el modelo de motor delantero con más potencia de toda la historia de la marca con un V12 biturbo de 5,2 litros que entrega 850 CV y 1.000 Nm de par desde apenas 2.500 rpm, todo montado sobre una carrocería fabricada íntegramente en fibra de carbono y sin ni un solo enchufe a la vista. Y ojo porque saldrán al mercado 150 unidades, cada una de ellas hecha a mano, y el precio que se maneja ronda los 1,75 millones de euros, aunque no hay nada confirmado de forma oficial.
El Aston Martin Valen y su V12 biturbo
El motor se combina con una transmisión ZF manual de ocho velocidades, con cambios más precisos, algo que ya se ha probado en competición con el Aston Martin Vantage GT4, y con eso el Valen pasa de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos. La velocidad punta está limitada electrónicamente en los 345 km/h, y permite elegir los modos Sport, Sport+ y Track, que en teoría ajustan la sensación de conducción al nivel de rendimiento del coche.
El Valen también ha logrado una rebaja de 110 kilos respecto a la plataforma V12 de la que parte, gracias al aluminio, el titanio, el magnesio y sobre todo la fibra de carbono de la carrocería, materiales que llevan años usándose en competición y que ahora se cuelan cada vez más en coches de calle. Se nota a simple vista y resume bastante bien esa obsesión por el detalle que tienen en la marca británica desde hace tiempo.
Existe también un paquete opcional con brazos de suspensión y rótulas mecanizados en aluminio macizo, más pernos de chasis de titanio, que entre los dos ahorran otros 16,9 kilos adicionales. La cifra definitiva en la báscula no se ha dado a conocer todavía, pero sí sabemos que mide 4,83 metros de largo, 2,04 de ancho y 1,29 de alto, con una batalla de 2,88 metros, unas proporciones que le dan una silueta bastante peculiar y que ya se aleja de lo que uno espera ver en un Aston Martin.
Un diseño que se aleja de lo habitual
Sus formas recuerdan bastante a las de un «muscle car» americano, aunque con esa sutileza tan inglesa que se nota en detalles como las llantas de magnesio de 21 pulgadas. Y trae la nueva tecnología Cyber Tyre de Pirelli que mejora el comportamiento del coche en tiempo real y suma algo más de seguridad al volante, algo que en un coche con esta potencia y este peso reducido puede resultar siendo clave.
El frontal cambia respecto a lo habitual de la marca, con una apertura de radiador mucho más angulosa y una rejilla geométrica, un splitter delantero que le da un aire más agresivo, y unos faros afilados que descienden bajo el capó. En los laterales aparecen unas molduras que extraen el aire del paso de rueda y que recorren casi toda la puerta, y en la trasera se cambia la luneta y la tapa del maletero de siempre por un portón macizo que deja 170 litros de capacidad de carga, con un alerón curvado y una barra de luz debajo que funciona como un ala Gurney para generar más carga aerodinámica, algo sacado directamente de la competición.
Toda esta carrocería se puede pedir en un Satin Andromeda Red desarrollado por Q Ultra, con una capa satinada que resalta las líneas del diseño y que va cambiando de tono según le da la luz, un efecto que en las fotos ya llama bastante la atención y que en persona debe ser todavía más llamativo. Por dentro el habitáculo sigue con la misma filosofía de ligereza, con una consola central inclinada hacia el conductor hecha con piezas impresas en 3D y el mismo conjunto de mandos que ya se vio en el anterior Aston Martin Valhalla.
Se puede elegir entre los asientos Sports Plus pensados para viajes largos, o unos de fibra de carbono de alto rendimiento para quien quiera la experiencia más auténtica al volante, sin concesiones. Los clientes también pueden decantarse entre el cuero semianilina combinado con Alcantara, o el cuero semianilina en su totalidad, y luego elegir entre cinco combinaciones de materiales distintas como el Monotone, Duotone, el Light Duotone, el Tritone o el Driver Focused, cada una con su propia personalidad. Los elementos impresos en 3D vuelven a aparecer por todo el habitáculo, siguiendo la línea que ya marcaron otras ediciones limitadas anteriores de la casa.
Unidades limitadas y entregas en 2027
Aston Martin todavía no ha confirmado cuál será el precio del Valen, aunque las estimaciones y filtraciones hablan de un precio en torno a los 1,75 millones de euros, y eso sin contar con toda la personalización adicional que cada cliente pueda pedir a través de la división Q, que en coches de este tipo suele disparar la factura mucho más de lo que parece a simple vista.
Las entregas están previstas para el segundo trimestre de 2027, y con solo 150 unidades repartidas por todo el mundo no sería raro que buena parte de ellas ya tuvieran dueño antes incluso de que el primer ejemplar salga de fábrica, como suele pasar con este tipo de ediciones limitadas donde la exclusividad acaba pesando tanto o más que la propia ficha técnica.









