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El asedio chino a los SUV de lujo ya tiene respuesta británica: mientras Zeekr, Lotus y el Porsche Cayenne eléctrico copan el segmento, Range Rover prepara en silencio su segunda gran apuesta eléctrica para finales de año

El asedio chino a los SUV de lujo ya tiene respuesta británica: mientras Zeekr, Lotus y el Porsche Cayenne eléctrico copan el segmento, Range Rover prepara en silencio su segunda gran apuesta eléctrica para finales de año

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Por: Rosa Vázquez Freire

Publicado: 20.07.2026 19:00

El trono de los SUV de lujo tradicionales está bajo un asedio sin precedentes. Durante décadas, marcas como Porsche o Land Rover han dominado el mercado de los todoterrenos de alta gama con puño de hierro y motores rugientes. Sin embargo, la revolución eléctrica ha abierto las puertas a una oleada de gigantes chinos —con Zeekr y Lotus a la cabeza— dispuestos a arrebatarles la corona a base de tecnología futurista, potencias de infarto y baterías de última generación. Incluso Porsche ya ultima los detalles de su Cayenne eléctrico para no perder combi.

Pero los británicos no se van a quedar de brazos cruzados viendo cómo asaltan su castillo. Mientras el mundo mira los titulares de las marcas asiáticas, Range Rover prepara en riguroso silencio su respuesta definitiva para finales de año: el Range Rover Sport Electric. Tras desvelar su prototipo camuflado en el mítico Festival de la Velocidad de Goodwood, la firma de Solihull calienta motores para demostrar que el lujo auténtico y la capacidad todoterreno extrema no se pierden al quitar el motor de combustión. Con una arquitectura de 800 voltios y un refinamiento obsesivo, el orgullo británico está listo para el contraataque. La guerra por la alta sociedad eléctrica acaba de comenzar.

Un deportivo de lujo, ahora eléctrico

El Range Rover Sport Electric no es un coche completamente nuevo; es la evolución natural del exitoso Sport de tercera generación (L461), al que se le añade una versión 100% eléctrica para completar su gama de propulsores. Utiliza la arquitectura MLA-Flex (Modular Longitudinal Architecture), diseñada desde el origen para albergar tanto motores de combustión como eléctricos. Esto significa que no es una conversión forzada, sino una integración nativa.

Monta una batería de 118,5 kWh que, según estimaciones, le otorga una autonomía real de unos 530 kilómetros. Está previsto que ofrezca al menos dos niveles de potencia. La versión más potente, con dos motores eléctricos (uno por eje) para tracción total, entregaría 550 CV (398 kW) y un par de 850 Nm. Acelera de 0 a 100 km/h en unos 4,4 segundos, a pesar de un peso de alrededor de 2.700 kg.

Preservar el ADN frente a la tecnología

La gran diferencia de este modelo con respecto a sus rivales chinos no está en los números, sino en la filosofía. Visualmente, es casi idéntico a su hermano de combustión. No tiene un diseño futurista o rupturista; su única seña de identidad es la parrilla delantera cerrada y la ausencia de salidas de escape. Range Rover no quiere vender un «coche eléctrico», quiere vender un Range Rover.

La gran promesa es que la versión eléctrica no solo mantiene, sino que mejora las cualidades dinámicas del Sport. El chasis ha sido recalibrado para aprovechar la entrega de par instantánea y el bajo centro de gravedad que aporta la batería bajo el suelo, sin perder sus legendarias capacidades todoterreno. Para demostrarlo, han sometido a los prototipos a pruebas en el desierto de Dubái y a temperaturas extremas, y en Goodwood los vimos superar obstáculos como si nada.

La batalla por el segmento de lujo

La llegada del Sport Electric se produce en un momento de máxima tensión competitiva. Marcas como Zeekr, BYD y la propia Lotus (ahora propiedad de Geely) están lanzando SUV eléctricos de altas prestaciones con un precio muy competitivo, amenazando el dominio tradicional de las marcas europeas.

El Porsche Cayenne Electric ya está en el mercado y es un referente a batir . También tendrá que enfrentarse al nuevo BMW iX5. La respuesta de Range Rover es apelar a su herencia, su exclusividad y su capacidad todoterreno. No intenta ganar la guerra de los números, sino la de la experiencia de conducción y el estatus.

Un futuro eléctrico gradual

El Sport Electric es el segundo paso de un plan a largo plazo. El primer modelo fue el Range Rover Electric (el buque insignia), que se presentó antes. El Sport Electric es el segundo, y se espera que más adelante llegue una versión eléctrica del Velar.

Range Rover no va a eliminar sus motores V8 y diésel de golpe. La versión eléctrica se suma a una gama que ya incluye mild-hybrid, híbridos enchufables y diésel, ofreciendo al cliente la posibilidad de elegir. Martin Limpert, director general de Range Rover, lo ha resumido así: «La propulsión eléctrica añade una nueva dimensión al modelo».

Range Rover ha demostrado que se puede electrificar sin renunciar a la identidad de la marca. El coche llegará a finales de año y, aunque no desbancará a los SUV chinos en precio, sí que aspira a mantener su corona en el corazón de los amantes del motor que buscan exclusividad y prestaciones.

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Rosa Vázquez Freire

Rosa Vázquez Freire

Gallega nacida en 1987. Rosa cursó periodismo y su trayectoria profesional comenzó en su ciudad natal escribiendo en distintas secciones de El Correo Gallego, pasó por Correo TV y Compostela 24 horas. Antes de crear sus propios proyectos. Amplia experiencia redactando contenidos web de motor, F1, deportes... y dirigiendo la redacción de Grada 3 durante años

Contacto: info@autonocion.com
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