La Fórmula 1 no vive de fogonazos los domingos por la tarde, y menos cuando un fallo probablemente evitable te devuelve a tu sitio a las primeras de cambio. La remontada inicial de Fernando Alonso en Canadá, donde llegó a situarse décimo tras arrancar decimonoveno, quedó en una mera anécdota en cuanto el carril seco empezó a definir las posiciones reales de cada monoplaza.
El Aston Martin con el limitado motor Honda volvió a mostrar sus carencias de sobra conocidas, perdiendo en carrera hasta cuatro segundos por vuelta frente a los equipos de cabeza.
A la falta de ritmo del AMR26 se le sumó un problema derivado de una incidencia en el asiento que Alonso ya arrastraba desde la carrera sprint del sábado. Tras completarse 25 vueltas y ver cómo los rivales le superaban sin más complicaciones, el asturiano tomó el camino del garaje en el giro 27 para poner fin a un Gran Premio que se había convertido en un calvario innecesario.
«Decidimos parar para que dejase de doler»
Al bajarse del coche, Fernando Alonso no buscó paños calientes ni adornó una retirada que responde tanto a la incomodidad en el coche como a la intrascendencia de rodar en las últimas posiciones. Con la pista secándose y sin previsión de nuevos chubascos, mantener el coche en pista no aportaba ningún valor deportivo al equipo.
“Cuando pararon los McLaren, con la coincidencia de salir con neumáticos blandos y con otros coches en intermedios, yo podía tomar más riesgos que otros no pueden permitirse porque están en los puntos. Pero teníamos este problema en el asiento, en cada vuelta estaba más incómodo y estaba muy lejos de los puntos sin amenaza de lluvia, así que decidimos parar para que dejase de doler”, argumentó el ovetense a los medios tras el abandono.
La progresión de las primeras vueltas, por tanto, fue el resultado de arriesgar con las gomas cuando los demás tenían algo que perder, y no un reflejo del verdadero rendimiento del coche. En cuanto la carrera se estabilizó, la caída en los tiempos por vuelta evidenció que el monoplaza verde sigue estando muy lejos de la zona media.

La cruda realidad de Aston Martin hasta el verano
El análisis de Alonso tras cinco carreras disputadas en esta temporada 2026 es el de un piloto que conoce el oficio y que no se sorprende por la falta de velocidad o el déficit aerodinámico. No ahora. Las salidas fulgurantes sirven para maquillar los domingos durante unos minutos, pero la carrera siempre termina poniendo a cada uno en su lugar.
“Lo mismo de siempre. Hacemos buenas salidas, estamos fuera de posición y luego poco a poco vamos hacia atrás. Perdía una posición en cada vuelta, pero luego caes hasta tu posición natural atrás. Esta es la situación y será así hasta el verano. Lo aceptamos y responderemos a las mismas preguntas cada fin de semana”, comentó con realismo sobre la dinámica actual del equipo.
A pesar de que el AMR26 variará con pequeñas modificaciones en cada Gran Premio para intentar comprender el monoplaza, la solución no llegará de forma inmediata ni con pequeños ajustes de puesta a punto los viernes.
“Cada vez que rodamos hay alguna cosa nueva en el coche, en el motor, en los ajustes, en la caja de cambios… eso se traducirá en tiempo por vuelta. Pero el problema fundamental de tres segundos de falta de ritmo solo se resolverá con potencia en el motor y con el paquete aerodinámico de la segunda parte del año”, concluyó Alonso. Hasta agosto y carreras como Spa-Francorchamps, quizá…









