La ciudad de Sacramento se prepara para convertirse en el nuevo epicentro de la fabricación energética en Estados Unidos. Peak Energy, una empresa especializada en almacenamiento a gran escala, ha elegido esta ciudad para levantar la primera fábrica del país dedicada exclusivamente a baterías de ion-sodio para redes eléctricas.
La instalación de 17.000 metros cuadrados, ubicada en el Metro Air Park, tendrá una capacidad anual de hasta 4 GWh, suficiente para alimentar a casi cuatro millones de hogares. Su construcción representa una inversión de hasta 62 millones de euros y forma parte de un anuncio realizado junto a líderes regionales y estatales, en un claro mensaje de apuesta por la fabricación estadounidense.
Una respuesta a la demanda explosiva de energía
Con más de 6 GWh ya comprometidos por clientes, la fábrica llega en el momento clave. La expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos está disparando la necesidad de almacenamiento en la red, y Peak busca contribuir a la seguridad energética.
Sus sistemas de ion-sodio se enfrían de manera pasiva, sin partes móviles, lo que reduce los costes de almacenamiento en un 20% y garantiza un 99% de tiempo operativo. Además, están diseñados para durar más de 20 años sin mantenimiento.
Apoyo estatal y alianzas estratégicas
La elección de Sacramento resultó de un proceso competitivo a nivel nacional, destacando el talento manufacturero local, la cercanía al mercado californiano y el fuerte respaldo institucional. El proyecto cuenta con un crédito fiscal de 10,5 millones de dólares del programa CalCompetes, otorgado en mayo de 2026.
Dee Dee Myers, asesora senior del gobernador Newsom y directora de GO-Biz, lo resumió así: “El futuro de la energía se está construyendo en California. Esta inversión demuestra que somos el mejor lugar no solo para innovar, sino para fabricar estas tecnologías a escala, generando buenos empleos y oportunidades para nuestros trabajadores”.
Peak ya tiene acuerdos con Jupiter Power, Energy Vault y RWE Americas, y recientemente anunció una alianza estratégica con General Motors, que incluye una inversión de GM Ventures.
En California, solo el hecho de eliminar los costes de refrigeración de las baterías podría ahorrar a los contribuyentes unos 100 millones de dólares al año.













