El mercado automovilístico se está moviendo a una velocidad que asusta, rompiendo alianzas históricas y creando sinergias que hace unos años nos habrían parecido un chiste de mal gusto. ¿Te imaginarías alguna vez que Volkswagen sumaría fuerzas con el gigante asiático SAIC, el dueño de MG, para fabricar sus coches eléctricos? Pues deja de imaginar, porque ya es una realidad tangible.
Hablamos del Volkswagen ID. ERA 5X, un SUV compacto 100% eléctrico que acaba de salir a la luz en los registros oficiales de China y que ya está provocando terremotos en los despachos de Alemania. Con un arsenal técnico muy equilibrado y un enfoque comercial que busca reventar los precios establecidos, este modelo no se va a quedar en el continente asiático. El propio mandamás del consorcio alemán, Oliver Blume, ha dejado caer que la firma estudia muy seriamente traer a Europa este tipo de vehículos desarrollados en suelo chino. ¿El motivo? Son infinitamente más baratos de producir y representan el clavo ardiendo al que agarrarse en plena crisis de la industria europea.
Una alianza inesperada para abaratar costes
Para entender cómo hemos llegado hasta aquí, hay que mirar la delicada situación que atraviesa el fabricante de Wolfsburgo, con rumores de reestructuraciones masivas sobre la mesa. En lugar de empecinarse en desarrollar todo de forma interna con unos costes disparados, Volkswagen ha decidido aliarse con SAIC para acelerar los tiempos. El ID. ERA 5X es el primer fruto eléctrico de esta asociación que se asienta sobre la plataforma CEA, una arquitectura tecnológica específica creada junto a otra firma del país, Xpeng.
Visualmente, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información chino (MIIT) ya ha filtrado sus líneas principales, y lo cierto es que guarda una estampa robusta y moderna. Sus medidas son una declaración de intenciones en toda regla para conquistar el Viejo Continente: 4,56 metros de largo, 1,89 de ancho y 1,63 de alto. Si sacamos la cinta métrica, nos damos cuenta de que es apenas dos centímetros más corto que el actual ID.4 de Volkswagen. Es decir, se mete de lleno en el segmento de los SUV compactos, el auténtico núcleo de ventas en Europa donde se deciden tres de cada diez matriculaciones.
Músculo eléctrico con la firma de CATL
Bajo esa carrocería fruto del ingenio germano-chino nos encontramos con una configuración mecánica que huye de complicaciones extremas para centrarse en lo que el cliente real demanda en el día a día. El ID. ERA 5X llegará a las calles impulsado por un único motor eléctrico colocado en el eje trasero que rinde 155 kW de potencia, lo que se traduce en unos respetables 210 CV. Una cifra más que suficiente para mover el conjunto con soltura, garantizando adelantamientos seguros y esa agilidad instantánea tan típica de los coches de baterías.
Para el almacenamiento de la energía, la alianza no se la ha jugado y ha acudido al líder indiscutible del sector: CATL. Serán ellos los encargados de suministrar las celdas de la batería, garantizando una tecnología fiable y de alta durabilidad. Aunque el organismo regulador chino todavía no ha destapado la capacidad neta de almacenamiento en kilovatios hora ni su autonomía homologada, la eficiencia de la plataforma CEA y el saber hacer de CATL sugieren que superará holgadamente los 400 kilómetros reales en condiciones de uso mixto. Dependiendo de la versión que escoja el comprador, el coche vendrá calzado con llantas de diseño aerodinámico de entre 17 y 19 pulgadas.
El as en la manga de Oliver Blume para Europa
Aquí viene el verdadero núcleo del asunto. Hace apenas unos meses, Oliver Blume soltó la bomba de manera sutil pero contundente. El Grupo Volkswagen está evaluando el éxito comercial de esta nueva camada de vehículos en China para decidir cuáles se subirán al barco rumbo a los concesionarios europeos. En un principio, el plan contemplaba importar solo coches en nichos de mercado donde la marca no tuviese presencia actualmente. Sin embargo, la tentación de ofrecer un SUV compacto a un precio verdaderamente popular es un argumento demasiado jugoso como para dejarlo pasar.
Al fabricarse en las plantas conjuntas de SAIC en el país asiático, los costes de producción se hunden por completo respecto a lo que cuesta ensamblar un ID.4 en tierras alemanas. Esto le daría a Volkswagen un margen de maniobra brutal para lanzar un coche «barato» (para los estándares eléctricos actuales), plantándole cara a la invasión de marcas de importación pura que está sufriendo el mercado europeo. Su andadura comercial arrancará de forma oficial en el gigante asiático durante el último trimestre de este año. Ese será el termómetro definitivo: si arrasa allí, ten por seguro que lo veremos rodando por nuestras carreteras más pronto que tarde.









