Quizá no sea el coche más conocido del mercado para el público en general, pero el Subaru Outback lleva años consolidado en el mercado, eso lo evidencian sus 31 años de historia, sus siete generaciones, donde se ha ganado una reputación gracias a un enfoque propio, alejado de las modas automovilísticas y tecnológicas a lo largo de todo este tiempo, construyendo una clientela fiel que encuentra en esta marca, exactamente lo que le hace falta. Y ahora, estrena una nueva generación, en la que la imagen se moderniza al igual que la tecnología del vehículo, pero siempre, sin perder su enfoque, manteniendo el motor bóxer que siempre le ha definido, con ausencia de turbo, sin hibridación, y también si renunciar a la tracción total simétrica que le hecho de este coche, un habitual para circular fuera de la carretera.
Un vehículo de 4,87 metros de largo, 169 CV y un maletero de 559 litros, ampliable a los 1.848 litros cuando se abaten los asientos traseros. Con todo ello, el nuevo Outback sigue apuntando a s rival más natural, al Toyota RAV4, pero que buscan algo más de carácter aventurero.
Diseño e imagen
El diseño de este modelo se separa bastante de lo que ofrece la marca tradicionalmente, empezando por el frontal, mucho más cuadrado y agresivo, y una zaga que cuenta con un despliegue horizontal de las luces LED que deja claro que hay un nuevo cambio de imagen, se mire por donde se mire. Si hay algo que ha querido evitar Subaru respecto a las tendencias actuales del mercado, es que no quería mostrar una línea de techo con caída propia de los SUV cos cierto aspecto a coupé, y también, evitar el morro afilado tipo delfín que es muy común en muchos eléctricos de hoy en día.
Se mantiene una característica habitual, la de mantener la ventanilla trasera adicional, algo que ofrece más visibilidad y sensación de amplitud, algo que también aporta el techo de apertura eléctrica en la parte de adelante. Apenas cambia el tamaño respecto a la generación anterior, pero su nueva carrocería más cuadrada le da una imagen más baja y más sólida.
El motor del Subaru Outback
El motor no cambia, es una de las señas de identidad, sigue funcionando, así que mantiene el bóxer de cuatro cilindros y 2,5 litros, atmosférico, sin turbo ni ningún tipo de asistencia eléctrica, muy pegado al suelo para bajar el centro de gravedad, lo que le da más estabilidad al vehículo, y como viene siendo habitual en la marca. Son 169 CV de potencia y 235 Nm de par, lo que le permite pasar de 0 a 100 km/h en solo 10,2 segundos, y alcanzar una velocidad punta de 193 km/h. Tiene un consumo homologado de 8,6 litros a los 100 km.
Ofrece tracción total de serie en toda la gama, y cuenta con un sistema simétrico con el que puede repartir el par de forma electrónica entre cada unos de los ejes desde gracias a una unidad central que se encarga de ello, sin bloqueos de diferencias. El conductor puede elegir el modo SI-Drive de conducción para adaptarse a cada situación, ya sea un uso deportivo inteligente, o el X-Mode, para ofrecer capacidades de todoterreno, dejando a la electrónica que decida el reparto más adecuado dependiendo de las circunstancias.
Interior y seguridad
El interior ha sido rediseñado de arriba a abajo, con una pantalla de mandos ahora en horizontal, aunque Subaru ha conservado algunos interruptores físicos y manillas de puerta de toda la vida, algo que es de agradecer por la actual tendencia de querer eliminar hasta el último botón físico del interior. Los asientos tienen ventilación eléctrica y están atornillados al chasis para incrementar la seguridad. Además, cuenta con Apple CarPlay y Android Auto, carga inalámbrica, volante calefactable, y un equipo de sonido Harman Kardon de 13 altavoces.
En el terreno de la seguridad ha habido un punto de inflexión con la llegada de la nueva versión 4.0 del conocido sistema EyeSight, que proporciona el coche la posibilidad de vigilar la atención del conductor, y lo complementa con diez funciones distintas, uno de los aspectos con los que Subaru ha querido diferenciarse del resto de fabricantes generalistas.
El acabado Field, el de entrada, ya incluye el frenado precolisión frontal, el control de crucero adaptativo, el aviso de salida de carril y el asistente de centrado de carrera. El equipamiento se completa con el frenado automático frontal, asistencia de emergencia con la selección segura del carril, cambio activo de carril en carretera, asistente para atascos, control de velocidad en la curva, anulación de aceleración para evitar movimientos involuntarios en maniobras, y una cámara monocromática de gran angular, capaz de detectar hasta peatones y ciclistas.
Subaru mantiene una apuesta única, una que le diferencia del resto, y todo ello, con un precio de salida de 38.400 euros. El objetivo sigue siendo ofrecer algo diferente, apuntando a rivales como el RAV4.









