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De una semana a 30 minutos: Inertia Enterprises acelera la fabricación de pellets de fusión para hacer viable la energía comercial

De una semana a 30 minutos: Inertia Enterprises acelera la fabricación de pellets de fusión para hacer viable la energía comercial

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 20.09.2026 11:00

Hay una cifra que lo cambia todo. Diez pellets por segundo. Eso es lo que Inertia Enterprises necesita producir cuando su planta de fusión comercial esté en marcha.

Diez pequeñas esferas de combustible, cada una del tamaño de un grano de arroz, disparadas cada segundo contra un sistema de láseres que las comprimirá hasta que los átomos de hidrógeno se fusionen y liberen energía.

Para que eso funcione, cada pellet tiene que ser casi perfecto: una capa esférica de diamante, una capa de hielo de deuterio y tritio en su interior, y todo ello con una precisión que roza lo imposible.

Y ahora, la empresa acaba de anunciar que puede fabricar cada uno de esos pellets en dos o tres horas, en lugar de la semana que se tarda en el laboratorio donde se inventaron.

La historia empieza en el National Ignition Facility (NIF), en California. Allí, en 2022, un equipo de científicos logró por primera vez que una reacción de fusión liberara más energía de la que se había invertido en iniciarla. Fue un hito histórico, la prueba de que la fusión por confinamiento inercial podía funcionar.

Pero el NIF no es una fábrica.

Es un experimento científico gigantesco, mantenido con un cuidado extremo, donde cada pellet de combustible se fabrica a mano y puede tardar una semana o más en estar listo.

Como dijo Jeff Lawson, cofundador y CEO de Inertia, al mirar esos procesos: “Cuando realmente haces doble clic en el asunto, piensas: espera, solo fabrican un puñado al año. Me puse mi sombrero comercial y pensé: ya sé la palabra para esto: prototipos”.

Inertia se fundó con una premisa audaz: convertir esos prototipos en productos fabricables a escala industrial. La empresa recaudó 450 millones de dólares en febrero de 2026, con el respaldo de Bessemer Venture Partners, GV (el fondo de Alphabet) y otros inversores, con la condición de que pudiera comercializar la tecnología del NIF. Y ahora, seis meses después, acaban de dar el primer paso serio: reducir el tiempo de fabricación de los pellets de una semana a unas pocas horas.

El apellido Lawson, por cierto, no viene de la energía sino del software: es el mismo Jeff Lawson que cofundó y dirigió Twilio. Completa el trío fundador Mike Dunne, exdirector del programa de energía de fusión del propio laboratorio de Livermore.

La relación con el laboratorio va mucho más allá de la inspiración. Inertia ha firmado con el Lawrence Livermore dos proyectos de colaboración estratégica, un acuerdo conjunto de I+D y una licencia sobre cerca de 200 patentes de fusión inercial, en lo que el propio laboratorio describe como una de las mayores colaboraciones lideradas por el sector privado en la historia de los laboratorios nacionales de EE. UU. La empresa opera además unas instalaciones de unos 4.600 metros cuadrados en Livermore, a pocos minutos del NIF.

El secreto está en el hielo y en un láser cuatro veces más potente

El pellet de combustible de Inertia no es un objeto cualquiera. Por fuera, es una esfera de diamante de unos 4,5 milímetros de diámetro. Dentro, hay una capa de hielo de deuterio y tritio, los isótopos del hidrógeno que alimentan la reacción de fusión. En el centro, gas de los mismos isótopos.

Cada capa tiene que ser lo más perfectamente esférica posible, porque cualquier irregularidad se amplifica durante la compresión y puede arruinar la ignición.

En el NIF, hacer crecer ese hielo de forma uniforme es un proceso lento y delicado que puede llevar una semana, con múltiples intervenciones manuales.

El equipo de Inertia, liderado por Annie Kritcher, la científica que diseñó el experimento histórico del NIF, se preguntó: “¿Qué pasa si intentamos hacerlo más rápido?”. La respuesta, tras varias rondas de desarrollo, fue que podían hacer crecer el cristal de hielo en unos 30 minutos, y completar un pellet entero en dos o tres horas.

La clave para que esto sea posible sin sacrificar la calidad está en el láser. Inertia no va a usar el mismo sistema del NIF. Está desarrollando un láser que será cuatro veces más potente, capaz de entregar 10 megajulios por disparo en lugar de los 2 del NIF. Esa potencia extra le da un margen de tolerancia mucho mayor.

Como explicó Lawson: “En realidad tenemos mucho margen. Esa es nuestra estrategia: sobredimensionar nuestro láser para tener mucho margen de maniobra en el resto del sistema”.

Si el láser es más potente, no necesita que el pellet sea absolutamente perfecto. Puede permitirse pequeñas imperfecciones que en el NIF serían fatales. Y eso, a su vez, permite fabricar los pellets más rápido, sin obsesionarse con la precisión extrema.

El propio laboratorio ha puesto números a esa tolerancia. Según las simulaciones del LLNL, la calidad de las capas de hielo rápidas es comparable a las que el NIF tarda mucho más en cultivar, y la energía de fusión resultante se mantiene dentro del 10% del máximo incluso simulando más defectos. Chris Weber, físico de confinamiento inercial del laboratorio, lo resumió así: un surco que sería problemático en el NIF resulta aceptable a la escala de Inertia, porque su capa de hielo es más gruesa y amortigua las imperfecciones.

Fabricación
2-3 horas
por pellet completo, frente a la semana larga que tarda el NIF
Láser
10 MJ
por disparo en el diseño de Inertia, frente a los 2 MJ del NIF
Cadencia
10 por segundo
los pellets que la planta comercial tendrá que consumir

Menos tiempo, menos tritio, menos coste

Hay un detalle que no aparece en los titulares pero que es crucial para la viabilidad económica de la fusión: el tritio. Este isótopo del hidrógeno es radiactivo, extremadamente caro (unos 30.000 dólares por gramo) y solo existen unos 25 kilos en todo el mundo.

Cualquier planta de fusión necesita tritio para arrancar, aunque después pueda producir el suyo propio a partir de las reacciones.

Reducir el tiempo de fabricación de los pellets reduce directamente la cantidad de tritio que hay que mantener en inventario. Si tardas una semana en fabricar un pellet, necesitas almacenar mucho más material radiactivo en tus instalaciones.

Si tardas tres horas, la cantidad que manejas en cada momento es mucho menor. “Al reducir la latencia de este paso, haces que tu instalación sea más pequeña; haces que todo el proceso sea más rápido y más eficiente”, resume Lawson.

Lo que queda por demostrar

Sería fácil presentar este avance como la solución definitiva. No lo es. Inertia ha demostrado que puede fabricar pellets rápido y con la calidad suficiente según los códigos del NIF. Pero no ha demostrado que su planta funcione.

No ha construido el láser de 10 megajulios. No ha probado la ignición con sus propios pellets. Y no ha demostrado que pueda mantener la producción de diez pellets por segundo durante años, sin degradarse, sin fallos, sin que el sistema se desestabilice.

La propia empresa reconoce que quedan nueve barreras más por superar. Los inversores asumieron ese riesgo cuando pusieron 450 millones sobre la mesa. Lawson lo dijo con claridad: “El siguiente paso es construir el láser y demostrar que la física funciona a esa escala”.

El plan completo da la medida del reto: cada central de Inertia necesitará unos 1.000 láseres compactos disparando contra pellets fabricados por menos de un dólar la unidad para generar 1,5 gigavatios de electricidad, y la construcción de la primera planta no está prevista hasta 2030.

La fusión comercial sigue siendo un horizonte lejano. Pero Inertia acaba de demostrar algo importante: que el camino no pasa solo por la física, sino por la ingeniería de fabricación. Por aprender a producir, a escala industrial, lo que en el laboratorio era una obra de artesanía.

Y eso, aunque no sea titular, es lo que hace que la fusión pueda dejar de ser un experimento y convertirse, algún día, en una fuente de energía real.

EL GARAJEvia El Garaje

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