Mónaco no perdona los errores, y la sesión de clasificación de este sábado lo ha vuelto a demostrar. Carlos Sainz arrancará el domingo desde la duodécima posición en la parrilla tras un día lleno de tensión, donde salvó una situación límite en la Q1 para terminar tocando el guardarraíl en la zona de la piscina durante la Q2.
Un toque que arruinó sus opciones de pelear con los diez mejores en la ronda definitiva, justo cuando los tiempos estaban más apretados que nunca.
Un error en la zona de la piscina deja a Carlos Sainz sin Q3
El piloto de Williams venía mejorando sus cronos personales en esa última tentativa. Sin embargo, el monoplaza se descolocó por completo al buscar el límite de la pista, una pérdida de tiempo fatal en un circuito donde cada milímetro puede echarlo todo a perder. A pesar de quedarse a tan solo media décima de cortar el acceso a la Q3, Sainz se mostró autocrítico con su gestión en el momento decisivo, admitiendo que forzar el coche más de la cuenta acabó pasándole factura.
»Creo que tal y como estaba conduciendo hoy, creo que la Q3 era posible. No sé si el coche lo está o no, pero sí que me he visto con posibilidades y viendo que la Q3 está solo a media décima«, confesaba ante los medios. Las sensaciones en el habitáculo eran buenas, pero la configuración actual del coche sigue castigando los excesos en el pilotaje.
«Estoy disgustado, por un lado, porque he ido a ganar un poco más de tiempo en la final de la Q2 y he querido forzar un poco en las entradas de curva y sé que con este coche, siempre que he forzado en la entrada de curva he bloqueado de delante».
Ese bloqueo en el eje delantero condicionó toda la maniobra en el segundo sector de Montecarlo. El madrileño asume que debe adaptarse mejor a las características de su monoplaza, que le exige una conducción diferente a la que acostumbra. «Es un poco antinatural para mi estilo de conducción, algo que quiero seguir mejorando en este coche, pero también es algo que debería haber tenido más disciplina y no hubiese costado esa última décima o dos que me hubiesen permitido pasar a la Q2″.
Una vuelta salvaje de Sainz para sobrevivir a la Q1 de Mónaco
La cruz de la moneda en la Q2 contrasta con la gesta que Carlos Sainz firmó minutos antes. Al final de la Q1, tras una bandera roja provocada por un accidente de Bortoleto, Carlos se encontraba en la 19a posición, virtualmente eliminado y sin neumáticos nuevos disponibles en el garaje. La situación parecía desesperada, obligándole a salir a pista a falta de un suspiro con gomas usadas y frías, un escenario donde lo lógico era quedarse fuera de combate.
Ahí fue donde el piloto tiró de casta para firmar una vuelta de supervivencia pura. «Por otro lado, dicho todo eso, deberíamos estar hoy fuera en la Q1 por la situación de la bandera roja y lo que he tenido que hacer ahí al final de la Q1, porque ha sido un poco locura el tener que salir ahí al último tramo de la Q1 con una rueda usada, una rueda fría, yo pensaba, estaba convencido que no iba a pasar a la Q2, pero me tiré a saco y funcionó. Casi nadie ha mejorado como ha sido esa última vuelta».
Ese último intento a la desesperada obligó a Sainz a asumir riesgos enormes en las calles del Principado, sabiendo que la única opción de salvar los muebles era vaciarse en las zonas más reviradas del trazado una vez que las gomas ganaran algo de temperatura. «Fue una locura, no os lo cuento porque pensaréis que estoy un poco… Con la rueda fría sabía que el primer sector iba a perder tiempo y he perdido dos décimas con lo que podía hacer, con lo que he hecho en la vuelta anterior y entonces sabía que tenía no solo que recuperar cuatro, sino que recuperar seis décimas en los otros dos sectores».
«Y cuando la rueda entró en temperatura me la he jugado a tope y he dicho, si fallo, fallo y me choco, me choco y ha funcionado. He hecho un último segundo y tercer sector espectacular y he podido pasar a la Q2 de milagro».
El fin de semana también ha puesto de manifiesto las dificultades de la nueva era reglamentaria en un trazado tan urbano y estrecho como Mónaco, donde los monoplazas sufren por la falta de apoyo. «Sí, al límite se puede ir, lo que pasa es que el límite es un pelín más bajo del que era anteriormente porque no hay alas de Mónaco, no hay la carga que había antes, por lo tanto no hemos llegado a hacer los tiempos que se hacían aquí hace un año. Pero bueno, no es lo ideal, pero por otra parte le das a estos coches dos años de desarrollo y llegamos a los tiempos de hace un año o dos».

Los monoplazas sufren en los giros lentos, algo que complica enormemente las cosas. «Bueno, la agilidad de los que son ligeros ayuda, pero por otra parte lo que más se nota es que tienen menos carga aerodinámica y que no hay alas de Mónaco como había anteriormente, así que eso es lo que más nos está costando a todo».
De cara a la carrera del domingo, las opciones de remontar son complejas debido a las pocas zonas de adelantamiento que ofrece Mónaco, aunque Sainz no renuncia a buscar los puntos si se presenta la oportunidad. «No lo sé, tengo que analizarlo con calma porque claramente tengo que ver de qué manera adelanto un par de posiciones, pero si quiero puntuar es lo que hay que hacer. Normalmente no pasan cosas en Mónaco, así que lo normal sería acabar el 12, pero si los demás fallan hay que estar».









