Carlos Sainz llega al Gran Premio de Bélgica con la sensación de que su año está siendo mejor de lo que refleja la clasificación general, aunque casi nadie se haya dado cuenta. En la previa de Spa-Francorchamps, el piloto español repasó el verdadero rendimiento de la última actualización de Williams, admitió su frustración por pasar desapercibido en una temporada tan apretada y habló también del Mundial de fútbol, con la final entre España y Argentina de por medio.
Sainz matizó las críticas que rodearon al paquete de mejoras estrenado en Silverstone. Según explicó, la sensación de decepción no vino tanto por el rendimiento de las piezas nuevas como por el contexto de la carrera en sí, condicionada por el reglaje de carga aerodinámica y el peso del coche. «El simulador sugería una mejora, y esperábamos un par de décimas, y fue un par de décimas», resumió, reconociendo que quizá el equipo había depositado demasiada confianza en que la simulación se quedara corta.
Esa mejora, aun siendo modesta, ha tenido un efecto concreto: Williams ha pasado de rodar por detrás de Haas en Austria y Barcelona a colocarse por delante en Silverstone. El problema es que la distancia con los de arriba sigue siendo considerable. Sainz calculó una diferencia de tres o cuatro décimas con Alpine y de casi un segundo completo con el equipo hermano de Red Bull. «Seguimos estando tres o cuatro décimas por detrás de Alpine y casi un segundo de Racing Bulls”, señaló Sainz, consciente de que todavía queda trabajo para acercarse a los puestos donde realmente quiere estar.
Un año bueno de Carlos Sainz que nadie ve
Uno de los puntos más reveladores de la conversación fue la reflexión de Carlos Sainz sobre lo poco que se valora el rendimiento cuando el coche no permite pelear arriba. El madrileño explicó que el año pasado, “estar una décima delante en Q2 podía significar ganar a Antonelli o Hamilton y estar peleando por entrar en Q3. Este año eso es imposible porque la diferencia entre los coches es enorme”, comentó.
Por eso, Sainz asegura que se fija más en sus propios datos que en la posición final. “Me quedo con mis estadísticas, mi rendimiento comparado con mi compañero, mis clasificaciones, mi ritmo de carrera y mis salidas. En ese sentido, mis números este año han sido increíblemente buenos”.
Contó además una anécdota de su fichaje por Ferrari, cuando el equipo italiano le mostró un informe detallado con años de datos comparativos frente a sus compañeros. “Me sorprendió mucho ver el nivel de detalle al que llegan los equipos. Tenían información de mis vueltas, de mis clasificaciones, de mi rendimiento contra mis compañeros… todo”, recordó.
El proyecto de Williams, por encima de todo
Preguntado por si el buen nivel exhibido esta temporada influye en sus opciones de futuro, Sainz fue claro: “No estoy pensando en mi futuro mientras piloto. Mi prioridad es que este proyecto funcione. No os podéis imaginar cuánto esfuerzo estoy poniendo en ayudar al equipo”, aseguró.
El español considera que la experiencia acumulada dentro de una escudería marca diferencias. “Cuando conoces mejor a los ingenieros y al coche empiezas a extraer más rendimiento. Un coche necesita tiempo dentro de un equipo para poder sacar el cien por cien más veces”.
También habló de su mentalidad en los momentos complicados. “No importa si luchas por la primera posición o por la decimosexta. Mi manera de trabajar no cambia. Siempre busco mejorar mi conducción y mi preparación”.

Sainz, pendiente de la final del Mundial y del reglamento de la FIA
La conversación también dejó espacio para hablar de fútbol. Sainz reconoció que podría perderse parte de la final del Mundial entre España y Argentina por un vuelo, aunque intentará seguir el partido desde el avión.
“España está jugando muy bien, probablemente el mejor fútbol, pero Argentina tiene mucho talento arriba. Es una final y puede pasar cualquier cosa”, explicó.
Además, descartó cualquier rivalidad con Franco Colapinto por la cita mundialista. “Franco apoyará a Argentina y yo a España, pero cinco días después ya no nos importará quién ganó”.
Por último, Sainz habló sobre el debate abierto tras Silverstone sobre las neutralizaciones finales y las banderas rojas. Considera positivo revisar el reglamento, aunque cree que no es una situación sencilla de resolver.
“Siempre es bueno mejorar las reglas. No puedes cambiar el resultado de una carrera por un coche de seguridad en las últimas vueltas, pero tampoco es algo que ocurra cada semana”.









