A medida que avanza la tecnología, que va evolucionando la industria de la automoción, y que el fin de los vehículos de combustible se va acercando, es quizá el momento en el que los amantes del automóvil, más echan de menos los coches que cambiaron la industria para siempre. Porque en los últimos años, décadas, lo que ha cambiado ha sido una tecnología que ha ido evolucionando, pero ahora, ya no solo hablamos de la evolución de una tecnología, hablamos de una evolución que pone fin a una era, la de la combustión, mientras se inicia la de la electrificación, y los sentimientos por los coches de siempre, afloran con intensidad.
Y ahora, que los coches vienen equipados con tecnología impensables hace décadas, con la digitalización, con pantallas gigantes, con botones “mágicos” repartidos por el salpicadero del coche, es cuando los más puristas, los más clásicos, echan la vista atrás. Y por eso, muchos fabricantes tradicionales, están aprovechando, en el buen sentido de la palabra, este momento, para rescatar modelos que marcaron un antes y un después, los adaptan a la nueva realidad, para manteniendo la esencia de antaño. Y desde Reino Unido, nos llega un icono que marcó, ni más ni menos, que el mundial de rallys, el Ford Escort RS Mk1.
Este modelo se ha construido desde cero, pesa menos de 900 kilos, viene con un motor atmosférico que puede alcanzar las 10.000 revoluciones por minuto y con una conducción sin ayudas electrónicas ni nada, como antes, libres, conductor, volante y ruedas, nada más. Eso sí, este coche, no es para todos.
Ford Escort RS Mk1
Boreham Motorworks son los verdaderos artífices de devolver a la vida a este modelo. Los británicos han trabajando mano a mano con Ford para esta resurrección, eso sí, insisten una y otra vez que no se trata ni de una réplica, ni de restomod ni de un simple homenaje estético. Se han seguido los planos, documentación y referencias del modelo original, facilitados por Ford, pero es un vehículo nuevo que va a contar con numeración de chasis oficial. Lo definen como un «ContinuMod”, una categoría que busca ir más allá de las propias reinterpretaciones tradicionales de los coches clásicos.
Es cierto que, en lo visual, la esencia es la del Escort que dominó el mundial de rallys en los años 70, pero si vamos componente por componente, cada uno de ellos ha sido diseñado para esta nueva generación. Por otro lado, el vehículo mide 3,78 metros de longitud y 1,7 metros de anchura, es decir, tamaño similar al modelo original.
Un motor atmosférico de 10.000 RPM
Y para recuperar la esencia de este modelo, y alejado de las tendencias eléctricas que dominan en la actualidad, el nuevo Ford Escort RS Mk1 apuesta por una mecánica atmosférica desarrollada desde cero, que lleva el nombre de Ten-K, una referencia directa a las 10.000 revoluciones por minuto que puede alcanzar. Es un motor de cuatro cilindros, de 2,1 litros por cada uno de ellos, y que han sido diseñados con tecnologías propias de la competición y de una arquitectura que viene directamente de la F1.
La mecánica está compuesta por doble árbol de levas que se accionan por correas, cuerpos de aceleración individuales, y trompetas de admisión fabricadas en fibra de carbono. Como resultado, obtenemos un propulsor que solo pesa 85 kilos, una cifra sorprendentemente baja que va a reducir la inercia rotacional, a la vez que mejora la capacidad de respuesta. Ofrece una potencia máxima de 300 CV, y aunque pudiera parecer modesta respecto a los deportivos tradicionales, no lo es por su peso de 895 kg.
Por eso, esa relación peso-potencia, le sitúan a la altura de un coche de competición. Y la entrega de potencia promete ser inmediata gracias a la ausencia de turbocompresores, ofreciendo una conexión directa entre el acelerador y las ruedas traseras.
Por otro lado, se han usado materiales de alto rendimiento en zonas muy importantes del vehículo, por ejemplo, el eje trasero ha incorporado componentes de titanio, y el diferencial mecánico distribuye de manera automática, el par para maximizar la motricidad sin necesidad de complejos sistemas electrónicos.
Y otra cosa que llama la atención, es que todo ello se sostiene con neumáticos de 15 pulgadas, algo que es muy poco habitual en los tiempos actuales, y más en un coche de estas características, eso sí, es muy coherente viendo la ligereza y precisión que pretende alcanzar el vehículo.
Un regreso espectacular
El interior sí que mantiene la filosofía de antaño, con una conducción baja, deportiva y muy atractiva para quienes anhelan la conducción de toda la vida. Y viendo hacia donde va la industria, los cambios tecnológicos, la electrificación, no cabe duda de que Ford ha dado un paso hacia el pasado, una forma de comenzar a despedir los motores que han marcado una época.









