El inicio del Gran Premio de Canadá ha devuelto la ilusión a los aficionados de Fernando Alonso a pesar del desenlace en la clasificación sprint. El piloto asturiano ha completado sus mejores minutos de toda la temporada al volante de un Aston Martin que, por fin, ha mostrado un ritmo competitivo sobre el asfalto del circuito Gilles-Villeneuve de Montreal.
Un inesperado bloqueo de neumáticos en la frenada de la primera chicane impidió redondear una actuación que marchaba camino de ser excelente. De hecho, Fernando llegó a asegurar el pase tras salvar la criba de la primera ronda.
Ya el jueves Alonso avisaba que por mucho que se solucionaran los problemas con la caja de cambios y mejorase el comportamiento del monoplaza, la ganancia iba a ser escasa. El resultado, el de siempre. Pero en Canadá volvió a saltar la sorpresa.
Porque las sensaciones en el garaje de la escudería de los coches verdes son muy distintas a las de citas anteriores como Miami, donde terminaron a más de tres segundos del primer puesto; en Montreal cerraron sus tiempos por debajo de los dos segundos del líder sin llevar mejoras en sus monoplazas.
Alonso en Canadá, un circuito de manos que disfraza las carencias del coche
No se puede asegurar todavía un paso al frente en el ritmo del AMR26. Montreal sigue siendo un circuito de manos, un trazado de atacar pianos y de fuertes frenadas que carece de esas curvas rápidas donde la carga del coche decide los tiempos.
En este asfalto, hasta el motor Honda aguanta el tipo frente al resto, permitiendo a Fernando quedarse a poco más de segundo y medio de la cabeza antes de bajarse del coche.
Sin embargo, el error final destapa la verdad que ocultaba la tabla de tiempos: Alonso rodaba en el alambre. O directamente por encima de él. En su intento por exprimir un coche que no daba para más, el ovetense bloqueó los neumáticos delanteros al tocar el pedal de freno para encarar la chicana de la curva cuatro. Una vez pisada la hierba, el AMR26 se fue recto hacia las protecciones, provocando una bandera roja.
«Lo siento», decía Fernando Alonso. Pero el milagro ya estaba hecho, alcanzando un objetivo impensable para el equipo. Metió el coche en la SQ2 y le metió seis décimas a Stroll. El canadiense se quedó estancado en la 18a plaza, un lugar mucho más acorde a la realidad del monoplaza verde.
«Estábamos compitiendo por encima de nuestras expectativas»
Al bajarse del coche, el piloto ovetense atendió a los medios para explicar de primera mano lo sucedido en esa frenada definitiva: «Se me bloquearon las ruedas delanteras en la curva 3 y me quedé sin control».
A pesar del desenlace, las declaraciones de Alonso dejan una lectura muy positiva de cara al resto del fin de semana, confirmando que las sensaciones en Montreal eran superiores a las de las citas anteriores: «Antes de ese incidente, estábamos compitiendo por encima de nuestras expectativas».
El bicampeón es plenamente consciente de que el cronómetro estaba reflejando un rendimiento muy superior al que tiene el monoplaza en condiciones normales: «Estaba luchando por 7 u 8 puestos por delante de lo que nos corresponde».

El epílogo de un viernes diferente
El golpe puso punto final a una jornada que había comenzado con brote verde tras marcar el décimo mejor tiempo en los entrenamientos libres de la mañana. Al detenerse el monoplaza, el propio piloto se encargó de pedir disculpas por la radio a sus mecánicos con un escueto mensaje reconociendo el bloqueo de las ruedas.
A pesar de terminar contra las protecciones, Alonso amarró la decimosexta posición de salida para la carrera al sprint (sábado a las 18h), su mejor puesto en lo que va de un curso muy complicado.
El fin de semana en Canadá es largo y la carrera corta servirá para evaluar el comportamiento del coche en carrera, donde el asturiano buscará seguir sacando rédito en un trazado que premia la valentía.









