El Gran Premio de Canadá siempre ha tenido un magnetismo especial para los aficionados españoles, pero desde hace tres años, el circuito Gilles Villeneuve guarda un recuerdo que va más allá de lo puramente deportivo. En la edición de 2023, el podio de Montreal reunió a tres gigantes: Max Verstappen, Fernando Alonso y Lewis Hamilton.
Aquella tarde, bajo el cielo canadiense, se juntaron trece títulos mundiales en una sola fotografía, pero fue una frase de Hamilton la que cambió la forma de medir la historia de este deporte.
En la rueda de prensa posterior a la carrera, tras haber peleado por la segunda posición, Lewis Hamilton tomó la palabra para comentar sus impresiones del domingo. «Es un honor compartir podio con Max y un tricampeón del mundo», afirmó el británico ante los medios. Con este comentario, Hamilton dejó de lado los números oficiales de la categoría para destacar el nivel mostrado por el piloto asturiano a lo largo de su trayectoria.
Ante el asombro de los periodistas, que rápidamente le recordaron que los libros de historia solo otorgan dos coronas a Alonso, el siete veces campeón del mundo se mostró tajante. «A Fernando sinceramente lo considero tricampeón del mundo: 2005, 2006 y 2012», sentenció Lewis. El inglés dejó a un lado las estadísticas. Y es que el británico reconoció el nivel que Alonso mostró aquella temporada, cuando llevó su Ferrari a pelear por el campeonato hasta la última carrera, poniendo valor lo que millones de aficionados sintieron aquella temporada: que Alonso hizo posible lo imposible a los mandos de un Ferrari que no debía estar en la pelea.
El reconocimiento de Hamilton al Mundial de 2012 de Alonso
Ese campeonato de 2012, que se decidió por un suspiro bajo la lluvia de Brasil a favor de Sebastian Vettel, quedó grabado en la retina del de Ferrari como una de las mayores exhibiciones de pilotaje de la era moderna.
Que fuera precisamente Lewis, su máximo rival durante años, quien le otorgara ese título «moral», supuso un cambio en la forma en que ambos se relacionan. Salvo excepciones, el tiempo ha demostrado que el respeto entre estas dos leyendas ha enterrado cualquier racha de tensión vivida en el pasado, especialmente tras su etapa como compañeros en 2007.
Ahora que ha pasado el tiempo, esas declaraciones se recuerdan como un momento clave entre los dos pilotos. Hamilton y Alonso se mantienen como los grandes referentes de la parrilla y aquel podio en Montreal permitió ver un reconocimiento poco habitual en la F1. Fue el día en que Hamilton prefirió valorar el nivel de su rival por encima de lo que dictan las clasificaciones oficiales.

Un podio con 38 títulos mundiales
Aquel podio de 2023 también contó con la presencia de Adrian Newey, el genio detrás de los coches más rápidos de las últimas décadas. Porque si sumamos los éxitos del ingeniero a los de los tres pilotos (7 Hamilton, 4 Verstappen y 2 Alonso), la cifra total de triunfos que se reunieron en aquel cajón alcanza los 38 campeonatos mundiales. Es una cifra que hoy, tres años después, sigue pareciendo inalcanzable y que define a la perfección la era de oro que nos ha tocado vivir. «Ha sido un momento icónico. No sé si alguna vez antes hubo un podio así. Creo que no», ensalzó uno de ellos en rueda de prensa.
Lewis, con sus siete títulos, sabe que el éxito no siempre se mide por la cantidad de trofeos que hay en una vitrina. Considerando a Alonso como un tricampeón, Lewis recordó al mundo que la huella de un piloto se mide por su capacidad de superar las limitaciones de su monoplaza. El Mundial de 2012 fue la prueba definitiva del talento del asturiano, y el de Stevenage, que sufrió aquella combatividad, quiso dejar claro que para él, el palmarés oficial se quedaba corto ante la realidad de lo vivido en pista.
Así, Hamilton y Alonso han protagonizado duelos históricos, desde la lucha por mundiales hasta su etapa como compañeros. Aquel día en Canadá volvieron a pelear directamente por el segundo puesto (a manos de Fernando), confirmando que esa rivalidad sigue vigente.
La diferencia actual es el tono de sus enfrentamientos; existe una madurez evidente que ha transformado la tensión de otros años en un reconocimiento mutuo sobre el asfalto. Una prueba más de que, tras décadas de competición, la prioridad ahora es el valor de lo que ambos consiguen en cada carrera.









