Que la movilidad eléctrica sea ya una realidad, es una obviedad, pero que esté creciendo y expandiéndose mucho más lento de lo esperado, también lo es y hay muchos motivos para explicar por qué no acaba de arrancar esta tecnología pese al empeño de la Unión Europea y los gobiernos que forman la comunidad. El más básico de todos, tiene que ver con los precios. La movilidad eléctrica y la tecnología que está detrás de ellas, eleva considerablemente los precios de los vehículos, y mientras el uso del combustible esté permitido, dar el salto al eléctrico total será complicado. Es cierto que estos precios responden también a la novedad tecnológica, como suele pasar con todo. Hasta que los precios se democraticen, pasarán años, hasta que la tecnología, que sigue evolucionando, se estabilice.
Pero si hay un factor que realmente frena que se vendan más coches eléctricos, es todo lo relacionado con sus baterías, que es precisamente lo que eleva tanto los precios de los vehículos en el día de hoy. Pero más allá de los precios, el problema tiene que ver con el rendimiento. Además de las prestaciones que ofrecen los coches de combustión interna, la autonomía es mucho mayor en líneas generales, y cuando alguien se queda sin gasolina, va a la estación de servicio más cercana, que suele estar muy cerca, llena el depósito, que entre hacer el acto y pagar no son más de cinco minutos, y a tirar. Pero las baterías se enfrentan a varios desafíos.
El primero, el de la autonomía, ya que nos tenemos que ir a las gamas más altas para lograr una autonomía eficiente que no permita, por ejemplo, afrontar un viaje sin la ansiedad que provoca tener que cargar el coche. Y después, los propios tiempos de carga, que, en líneas generales, y más para viajar, hablamos de paradas que pueden rondar la media hora. Pero gracias a que varios fabricantes están buscando la manera de erradicar este problema, empiezan a surgir alternativas esperanzadoras, como es el caso de CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo.
La batería de sodio
Para empezar, CATL ha lanzado baterías de sodio, quiere acabar con la de litio. Su primera generación ya se lanzó en 2021, y tras varios años de desarrollo en 2025 se lanzó la segunda. Eso sí, nunca había salido del laboratorio, y parece que ese momento ya ha llegado. Y todo hace indicar que los primeros clientes recibirán los primeros modelos de comercialización este mismo mes de septiembre.
En cuanto a los vehículos eléctricos, se espera que los modelos puedan alcanzar unos 600 km de autonomía. Uno de los aspectos más llamativos es que el sodio resiste temperaturas muy extremas, desde los 40 grados bajo cero a los 70, lo que hace que la expansión del coche eléctrico pueda llegar a lugares donde parecía inviable con la tecnología actual del litio.
Otro de los aspectos claves es la propia seguridad, y es que, el sodio, no necesita materiales tan críticos y peligrosos como pudieran ser las de litio. Esto no solo es una ventaja para los propietarios, lo hace más seguro para las propias instalaciones de almacenamiento energético donde la seguridad es uno de los aspectos más importantes.
Y como no podía ser de otra manera, la gran ventaja respecto al coche eléctrico, es la capacidad de carga ultrarrápida, con tiempos cercanos a los 10 minutos para una carga completa. Estas cifras siguen estando un poco retrasadas respecto a lo que se tarda en echar gasolina, pero viendo de donde venimos, ya son cifras asumibles que empiezan a demostrar los grandes avances de esta tecnología.
La bajada de costes
Pero el otro punto clave, el que debería disparar el éxito de estas baterías, es el precio. Mientras que el litio experimenta constantes fluctuaciones, algo habitual en los últimos años, manteniendo un coste elevado también debido a la demanda global, además de contar con carencias en cuanto a la cadena de suministros, el sodio es uno de los elementos que más abundan en todo el planeta, lo que hace que sea mucho más sencillo obtenerlo, y reduce de manera considerable los costes, lo que, a buen seguro, se notará en el precio final del coche eléctrico.
El interés general, obviamente, ha crecido, y HyperStrong, empresa que está especializada en la integración de sistemas de almacenamiento energético, ya ha anunciado sus planes para acelerar el despliegue con este tipo de baterías. Hay un acuerdo con CATL para los próximos tres años.
Así que después de tantos años de espera y de incertidumbre, parece que CATL empieza a ofrecer soluciones que cuadran más con las exigencias de los consumidores, es un nuevo paso para una movilidad eléctrica a la que aún le quedan muchos pasos que dar.









