El coche eléctrico está a punto de superar uno de los grandes obstáculos que le impide despegar como tecnología del automóvil, y no es otra cosa que lo relacionado con la carga de las baterías. A medida que van pasando los años, los avances tecnológicos han logrado reducir los tiempos de carga considerablemente, aunque estos, aún siguen estando lejos de lo que se tarde en llenar un depósito de gasolina, hasta ahora, y el responsable es CALT.
Apenas contábamos hace unas semanas del gran avance que había logrado BYD, pero ahora CALT, con sus baterías Shenxing de tercera generación, han superado el tiempo de su rival, hasta tal punto, que cambia el significado de carga rápida que se podía entender hasta el momento.
La nueva batería de CATL
Son dos de los escoyos principales a los que se tiene que enfrentar el coche eléctrico, y ambos, poco a poco, van acercándose a la experiencia de lo que son los coches de combustión de toda la vida. El primero, es la autonomía de los eléctricos, donde solo los modelos de alta gama y algunos de última generación, son capaces de recorrer más de 500 kilómetros en modo 100% eléctrico. Y el otro es el tiempo de carga, donde la mayoría de opciones de carga rápida, necesita un tiempo mínimo de unos 20 minutos para cargar sus baterías, lejos de los 3 minutos que se tarda en repostar en una gasolinera.
La batería Shenxing LFP de tercera generación desafía esos tiempos de repostaje con cifras que poco tiene que envidiar al repostaje tradicional, capaz de pasar del 10% al 35% en solo 1 minutos, del 10 al 80% en 3 minutos y 44 segundos, y del 10 al 98% en 6 minutos y 27 segundos.
Estas cifras, superan a las últimas anunciadas por BYD, ya que sus nuevas baterías Blade 2.0 cargan del 10 al 97% en solo 9 minutos. La diferencia es los suficientemente amplia viendo los márgenes en donde nos movemos, y teniendo en cuenta el tiempo de espera de los conductores.
Estas baterías suponen un paso de gigante para la conducción eléctrica, y se ha logrado gracias a la reducción interna de las baterías a 0,25 miliohmios, aproximadamente un 50% menos que la media del sector, permitiendo que la energía fluya con velocidad y sin pérdida, algo que es fundamental en cargas con mucha potencia.
También se ha mejorado la gestión térmica, optimizando su tecnología de refrigeración “Cell Shoulder Cooling”, lo que resulta en más eficiencia para que se pueda disipar el calor un 20% más en comparación a la generación anterior. El sistema que mide la temperatura también resulta más preciso, y monitoriza muchos puntos en cada una de las celdas.
Rendimiento en invierno
Otro de los grandes problemas que lleva persiguiendo a los coches eléctricos desde su existencia, es el rendimiento de las baterías cuando las temperaturas son extremadamente bajas. Influye su autonomía, sus tiempos de carga, ya que la química que contienen, se altera a bajas temperaturas.
CATL también reduce considerablemente este problema, y promete pasar del 20 al 98% de la carga en solo 9 minutos a una temperatura de 30 grados bajo 0. Para lograr estas cifras, la batería cuenta con un sistema auto-calentamiento por pulsos, y para que se entienda, lo que hace esta tecnología es calentar las baterías directamente desde dentro, y este proceso prepara a la batería para aceptar carga ultrarrápida sin ninguna infraestructura especial, lo que se traduce en que no hacen falta estaciones adaptadas al frío.
La batalla entre BYD y CATL
Solo ha pasado un mes desde que BYD presentó su Blade Battery 2.0, que, con solo 5 minutos, ofrecía una carga muy amplia de sus baterías, y una carga del 100% en 9 minutos. El avance CATL dan muestra de la gran batalla que se está lidiando en este contexto, y de cómo avanza la tecnología en este contexto, a gran velocidad. Porque CATL no solo mejora los tiempos, también las características de carga, añadiendo capacidades que su rival no ha logrado implementar, como es el excelente resultado en las temperaturas más extremas.
CATL pues presumir de músculo comercial, porque en la actualidad, el 48,3% del mercado global es suyo, frente a solo el 17% de BYD. Y con esta nueva batería, vuelve a evidenciar por qué saca tanta distancia a sus rivales.
Un tercer escoyo importante que vive los coches eléctricos, es el elevado precio de esta nueva tecnología. Como suele pasar con todo lo nuevo, y dado el trabajo que hay detrás, los avances, es normal que los precios se hayan disparado, pero con el paso de los años, cuando esta tecnología se asiente, cuando no haya tanto gasto en investigación, y los gatos de fabricación sean menores, los precios se reducirán. La tecnología relacionada con la combustión lleva un siglo de distancia, y poco a poco, la tecnología eléctrica logrará acercarse en todo a lo tradicional.





