Fernando Alonso afronta este fin de semana su 22° Gran Premio de Mónaco en las calles del principado, el lugar donde reside desde hace años. A pesar de que su última victoria en la categoría reina data de mayo de 2013 en Barcelona, cuando pilotaba para Ferrari, su mentalidad y su confianza no han cambiado en absoluto.
Al ser preguntado hace poco más de una semana sobre lo que le mueve en su motivación y lo que pasa por su cabeza en esta etapa de su vida, el asturiano se mostró tajante: «No tengo que medir nada, soy el mejor. No necesito demostrar nada, no necesito sentir nada para creer que estoy al nivel correcto».
Esta seguridad al volante, que para algunos podría parecer excesiva, está respaldada por datos incontestables en la pista. Fernando Alonso le lleva endosado un demoledor 41-0 a su compañero Lance Stroll en las sesiones de clasificación de los sábados, manteniendo una racha impecable que comenzó en el Gran Premio de Hung1ría de 2024.
No es un logro menor ni un dato para pasar por alto: Stroll cuenta en su palmarés con una pole position lograda en 2020 y tres podios. Además, cuando el monoplaza respondió, el canadiense demostró su velocidad batiendo en pista a pilotos consagrados de la talla de Sergio Pérez o el tetracampeón del mundo Sebastian Vettel cuando compartieron equipo en Aston Martin. El rendimiento de Alonso los sábados deja claro que sus capacidades no han decrecido con el paso de los años.
La filosofía de la velocidad de Alonso y el factor Honda
Mientras llegue la oportunidad de pelear por objetivos más ambiciosos en el futuro, Alonso enfoca sus esfuerzos en el crecimiento de Aston Martin. El plan no es otro que ayudar al equipo a no perder la ventaja competitiva que se necesita en un entorno tan exigente como la F1, esperando el salto definitivo tras el parón de verano y, especialmente, de cara a la temporada que viene. La respuesta de Honda marca el camino, y todo indica que el bicampeón del mundo seguirá en activo en la parrilla en el año 2027.
Alonso mide su velocidad con una lógica aplastante y recurre a la ironía cuando habla de la competición: «Mientras (llega la oportunidad) sigo en diferentes categorías, con diferentes coches, probándome en diferentes series y con diferentes y sintiéndome competitivo. Si voy a un circuito de karts y no soy el más rápido, entonces me preocuparé. Si subo en un GT y no soy el más rápido, me preocuparé». Para el de Oviedo, la falta de resultados no es un problema de pilotaje, sino de prestaciones mecánicas. «Mientras tanto, sigo siendo el más rápido, así que hasta que llegue ese fin de semana de Fórmula 1, es sólo cuestión de tiempo que tenga un mejor coche».
Hace dos temporadas, Fernando Alonso acarició la gloria en este mismo trazado de Montecarlo. Estuvo a punto de arrebatarle la pole a Max Verstappen y rozó el triunfo bajo la lluvia, pero una mala elección de neumáticos por parte de su equipo arruinó sus opciones de victoria. Ahora, busca revancha en su terreno preferido.
Alonso recuerda su debut en 2001 con el modesto equipo Minardi para explicar que el verdadero choque al llegar a la F1 no ocurre en la pista. «El coche en sí es solo un poco más rápido, el hermano mayor del coche anterior que pilotaste y eso no intimida».
La verdadera presión está fuera del habitáculo, en un entorno que devora a los novatos. «Diría que la temporada de debut siempre es la más impactante, porque siempre se nota la diferencia entre otras categorías y la Fórmula 1. El nivel de atención, la atención mediática que recibes fuera de la pista. Los eventos, las cosas que tienes que hacer además de pilotar, es probablemente lo más impactante y cuando te das cuenta de que la Fórmula 1 es una categoría diferente. El resto de las cosas que no están al volante, sí que intimidan un poco, es una gran diferencia».

Alonso no se ha olvidado de ganar
Este año parecía el momento indicado para volver a ganar, pero los retrasos de Honda y otras muchas dificultades impiden que se haga realidad. A pesar de los obstáculos, a Alonso no se le ha olvidado ganar. Lo demuestra cada vez que compite con coches ganadores fuera de la F1, como ocurrió en las 24 Horas de Daytona de 2019 con Cadillac o con el Toyota LMP1. Con ese monoplaza logró la victoria en las 24 Horas de Le Mans en 2018 y 2019, dejando además un relevo nocturno en su primera participación que todavía se recuerda como la clave de aquel triunfo.
El asturiano se mantiene en la parrilla dos décadas después de su último mundial y trece años después de su última victoria en la categoría reina. Ningún otro campeón ha sostenido este nivel tras un periodo tan largo sin el coche adecuado. Ganar ha sido su estado natural, fuera y dentro de la F1; ahora solo queda esperar que un monoplaza vuelva a estar a la altura de su velocidad.









