Elegir un coche cuando estamos rastreando el mercado se basa en muchos factores. En muchos casos, los conductores menos experimentados en mecánica se centran en los caballos de potencia. Es por ello que las marcas los gritan en la publicidad, pero los ingenieros y los conductores experimentados saben que hay otra cifra que, a la hora de conducir en el mundo real, importa tanto o más: el torque del motor. Conocer qué es y para qué sirve te ayudará a elegir el mejor coche posible y también a conducir de forma más eficiente.
Qué es el torque del motor
El torque (o par motor) es, en términos sencillos, la fuerza de giro que ejerce el motor sobre el cigüeñal. Para que se entienda mejor, si queremos aflojar una tuerca con una llave, la fuerza que hacemos con la mano sería un torque. En nuestro coche esa fuerza permite que las ruedas empiecen a moverse desde parado o que el vehículo supere una cuesta sin calarse.
En muchos casos potencia, los caballos, y torque, se confunden. La potencia sería la rapidez con la que se aplica ese torque. Es decir, el torque es la fuerza y la potencia la velocidad. El torque acelera, la potencia mantiene la velocidad alta.
El torque se mide en newton metro (Nm) en el sistema internacional, aunque aún se ven libras-pie (lb-ft) en vehículos americanos. Un coche urbano típico ronda los 150-200 Nm; un diésel moderno puede superar los 400 Nm.
Para qué sirve el torque al conducir
Seguramente para muchos de los que están leyendo estas líneas el torque era un desconocido hasta este momento, pero deben saber que cada vez que estamos en un semáforo y pisamos el acelerador y el coche «responde» sin necesidad de revolucionar el motor, el torque está haciendo su función. Estas son las funciones clave del torque:
- Aceleración inicial: un motor con alto torque a bajas vueltas (régimen de giro) te permite ganar velocidad rápidamente sin tener que llevar el motor al límite.
- Capacidad de arrastre: si conduces un todocamino, una furgoneta o llevas remolque, el torque es tu mejor aliado. Un motor con buen torque hará que apenas notes el esfuerzo.
- Comodidad de conducción: los motores con mucho par a bajas revoluciones (característico de los diésel y de los eléctricos) permiten circular con marchas largas sin necesidad de cambiar constantemente.
- Ahorro de combustible: al necesitar menos revoluciones para mover el coche, el motor trabaja en una zona más eficiente.
Torque según el tipo de motor: diésel, gasolina y eléctrico
No todos los motores entregan el torque de la misma manera. Según el tipo de coche el torque variará y eso implicará distintos tipos de conducción según las circunstancias. Si entendemos el torque como fuerza de empuje, algunos la dan toda nada más arrancar, otros la guardan para más adelante y otro la da al instante total.
- Motores diésel: tienen su pico de torque muy abajo, entre 1500 y 2500 rpm. Tiene mucha fuerza desde el primer momento. Con solo tocar el acelerador suavemente, el coche ya responde y empuja sin quejarse. Se trata de empujar despacio, pero con mucha fuerza desde el principio.
- Motores gasolina atmosféricos: el torque llega más arriba, a menudo cerca de las 4000-5000 rpm. Hay que estirar las marchas para sentir la fuerza. Si pisas el acelerador a pocas vueltas, parece que el coche no responde. Da la sensación de que «no tiene fuerza». Es decir, esta vez no puedes empujar fuerte desde parado. Necesitas coger un poco de carrerilla y luego empujar con todo cuando ya vas rápido.
- Motores gasolina turbo: torque desde bajas (1800-2500 rpm) pero con capacidad de estirarse hasta altas vueltas. Desde parado ya empujas bien, pero si aprietas más, el turbo se enciende y empuja todavía más. Así son la mayoría de coches modernos de gasolina.
- Motores eléctricos: son los reyes indiscutibles. Pisas el acelerador y toda la fuerza está ahí, al instante. No esperas, no suben las revoluciones, no hay ruido. Empuja igual desde 0 km/h que desde 100 km/h.
Por qué importa más de lo que parece
El torque no es solo una cuestión de rendimiento; afecta directamente a la seguridad vial. Un coche con un buen par motor te permite reaccionar ante situaciones imprevistas. Por ejemplo, hace los adelantamientos más cortos lo que reduce el riesgo de estar expuesto en sentido contrario. También ayuda a realizar salidas rápidas en incorporaciones y en conducción con mal tiempo ayuda a no perder la tracción.
La propia DGT recomienda en sus cursos de conducción eficiente conocer la curva de torque del vehículo para aprovechar los cambios de marcha en el momento óptimo, evitando revoluciones innecesarias que disparan el consumo y el desgaste.













