Junio es época de pensar en las vacaciones. Y no se cuál será tu opinión, pero con la subida de precios general, también he pensado en los beneficios de una autocaravana. Despiertas cada mañana en una ciudad, admirando un paisaje distinto y disfrutando de la novedad constante. Puede ser una buena idea hasta que ves que la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) «aparece también en el sueño».
Como ya te contamos en marzo, la última actualización impacta en la experiencia y te obligará a pasar más por la estación, aumentando además tu presupuesto anual. También tendrás que planificar mejor tus viajes. A parte de las revisiones y el mantenimiento, pasar la ITV es otro de esos procesos que pueden menguar tu tiempo de descanso. Ojo con estas advertencias antes de comprar, te ayudarán.
Cuidado con qué elegir porque no son lo mismo: camper o autocaravana
Pongamos que estás en el momento previo a comprar una autocaravana o una camper. Antes de aventurarte a buscar, ten en cuenta que entre ambas existe una importante diferencia. La ficha técnica de una y otra no los considera como vehículos pertenecientes a la misma categoría. Y la diferencia es tal que afecta incluso al periodo de vigencia de la ITV.
Un vehículo homologado como autocaravana pertenece a la categoría M. Uno que figure como furgón vivienda o camper, pasa a ser de la categoría N. Los turismos de hasta 9 plazas, quedan agrupados en la categoría M1, para que te hagas una idea. Esta división es determinante para el calendario de la ITV, pues en función de que sea uno u otro, cambia.
Autocaravana: pocas diferencias con un coche (incluso pareciendo una casa con ruedas)
Las autocaravanas llevan un calendario muy similar al de un turismo convencional. Hasta que no pasan los primeros cuatro años después de su matriculación, no debes acudir a la inspección. Una vez cumples con la primera, las siguientes citas serán cada dos años.
Cuando la autocaravana llegue a la década de antigüedad, tienes cita obligatoria con la ITV una vez al año. Eso siempre que quieras seguir circulando con ella. Incluso aunque sólo aparques en la calle. No tener la ITV en vigor bajo este segundo escenario conlleva multa. Y ahora toca el turno de hablar de las campers, porque no tienen nada que ver.
Campers: vas a estar más tiempo en la ITV que en tu casa
La categoría N de las campers tiene unos periodos de revisión muy distintos al de una autocaravana. De hecho, desde que matriculas el vehículo estás obligado a pasar una ITV anual. Todos los años debes pedir cita, vigilar que todo esté en orden y en perfecto estado de funcionamiento. Y, finalmente, pasar la ITV.
Da igual que la uses tres meses que tres días al año; la ITV se pasa una vez al año. Y aún hay más. Si quieres seguir utilizándola más allá de que haya cumplido 10 años de antigüedad, la ITV pasa a ser cada 6 meses. El coste anual aumenta, también tendrás que invertir más tiempo y la tarea de organizar unas vacaciones podría complicarse. El periodo para renovar la vigencia de la ITV no es flexible.
Anticuada y restrictiva: la normativa no se ajusta a todas las camper
El problema es que la normativa mira a las camper como derivados de vehículos industriales. Da igual que estén equipadas para funcionar como una auténtica vivienda sobre ruedas. A efectos legales continúan siendo tratadas como una herramienta de trabajo.
Una realidad que pone de manifiesto la necesidad de actualizar la regulación y adaptarla al uso que estos vehículos tienen hoy en día. Estableciendo criterios más coherentes y realistas para evaluar su seguridad y aptitud para circular.
Por eso, antes de decantarte por una camper o una autocaravana, conviene que tengas en cuenta el coste económico. También las molestias que puede suponer tener que pasar hasta dos inspecciones ITV al año. Es un aspecto que a menudo pasa desapercibido durante la compra. Aun así, puede influir de forma importante en la experiencia de uso a largo plazo.
GALERÍA
· 7 fotos
Ver todas

+2













