Si hay un concepto que permitió a la industria del motor adelantarse varios años a su tiempo, ese fue el poka-yoke. Se popularizó en el entorno del Sistema de Producción Toyota. Y no solo cambió la forma en que se fabrican los coches; también acabó extendiéndose a muchas otras áreas del diseño industrial. Algunas incluso que nada tenían que ver con el automóvil.
Así, una idea aparentemente sencilla terminó influyendo en la manera en que se entiende la producción, la calidad y el desarrollo de producto.
¿Qué es el poka yoke?
La idea fue desarrollada por Shigeo Shingo, ingeniero industrial y consultor japonés. En la década de los años 60, Shingo estaba muy ligado al Sistema de Producción Toyota durante la década de los años 60. Entonces, detectó que los grandes defectos de fabricación provenían de pequeños errores humanos repetidos. Por ejemplo: olvidar montar una pieza o montarla al revés. Todo ello ralentizaba el proceso de producción.
Ahí es donde entra Toyota. La filosofía del fabricante apunta a «no esperar al final de la línea para encontrar el ejemplo». La marca nipona aplica el principio de «jidoka«, la automatización con toque humano. Esto quiere decir que el proceso puede detenerse si un operario detecta una anomalía. La técnica de Shingo encajaba perfectamente como paso previo para evitar estos fallos.
Poka Yoke es una solución que se aplica sobre todas las áreas referentes a la creación de un producto. Incluso fuera de la industria del motor. El objetivo final del «invento» era que el error humano fuera imposible o extremadamente dificil de cometer. El sistema se diseñaría a partir de entonces para evitar el fallo antes incluso de que ocurra.
Así cambio la industria el Poka Yoke: Toyota lo adoptó sin pensarlo dos veces
Es más fácil entenderlo con un ejemplo. En la industria del motor, muchas conexiones eléctricas se realizan mediante conectores con pines. Un poka-yoke sería diseñar esos conectores para que solo puedan encajar en una posición concreta. De esta manera, se evita que el operario pueda montarlos al revés o provocar una mala conexión en el interior del conector.
Esta decisión de diseño ahorraría a Toyota y a toda la industria tiempo (de formación, de corrección de un error en una cadena de montaje, en un taller, etc) y mucho dinero. Así, todo se ha organizado para tener varios poka yoke que dificulten la aparición de un fallo. Y no son fijos, no paran de crearse nuevos a medida que el uso del producto cambia. En otras palabras, se trata de un plan de mejora continua.
En un primer momento, Shingo llegó a valorar el término japonés “baka-yoke”, que suele traducirse como “a prueba de tontos”. Sin embargo, esa expresión tenía una connotación negativa hacia los trabajadores. Finalmente se impuso “poka-yoke”, una fórmula mucho más precisa y respetuosa que puede interpretarse en español como “a prueba de errores”.
Poka Yoke como manera de enseñar al conductor
Pero el Poka Yoke no sólo atiende al proceso de producción. También existen en el proceso de conducir un coche, por ejemplo. Uno de los más claros es el que no te permite conducir hasta que no te pones el cinturón de seguridad. Si el coche no se pone en marcha antes de que esto ocurra, será imposible que el conductor tenga un accidente y no lleve el cinturón puesto.
Una alternativa a este último menos invasivo es los avisos acústicos de cinturón desabrochado. En los vehículos automáticos, si no pisas el freno o pulsas un botón no te permite cambiar de posición en la palanca de cambios. Así, evita que el conductor cambie por error durante la conducción. El aviso del freno de mano, de la presión de los neumáticos o el nivel de combustible son considerados poka yoke, habituales en el día a día de cualquier conductor.
Por último, el más interesante: las boquillas de combustible. Están especialmente diseñadas para evitar que se confundan. O al menos, dificultar la operación lo máximo posible para no llenar el depósito de gasolina con diésel y viceversa. Aún así, a veces nos apañamos para conseguir equivocarnos, aunque llenar el depósito nos suponga un sobreesfuerzo. Y así, el poka yoke, se ha extendido hasta nuestros días como una solución «a prueba de tontos de errores» aún válida, más de 60 años después.
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