Los coches familiares son una de las opciones más inteligentes para casi cualquier conductor. Y sí, sé que suena fuerte, pero puedo defenderlo. En primer lugar, ofrecen mucho más espacio que un compacto tradicional. Además, suelen ser coches cómodos, estables y pensados para viajar. Tienen un aplomo en carretera al que los SUV sólo pueden aspirar. Y, por último, hay mucha variedad entre la que escoger: prácticos, elegantes e incluso con cierto toque deportivo.
Eso sí, también presentan un pequeño inconveniente. En cuanto tus amigos descubran que tienes un coche con maletero de verdad, corres el riesgo de convertirte en el servicio oficial de mudanzas del grupo. También en el autobús de confianza para escapadas de fin de semana, viajes improvisados y cualquier plan que implique trasladar media casa.
Ahora bien, si tienes claro que lo que necesitas es una berlina familiar, estás de suerte. Este tipo de carrocería ha quedado en un segundo plano frente al auge de los SUV, y eso juega a tu favor. Al ser menos populares, muchas unidades tienen precios más razonables que modelos equivalentes con carrocería todocamino. Teniendo en cuenta esta enorme ventaja, estos son nuestros 5 coches familiares de segunda mano favoritos por menos de 10.000 euros.
1. Skoda Octavia Combi: el rey del equilibrio

Hace no mucho tiempo, el Skoda Octavia Combi era uno de esos coches que pasaba desapercibido en el mercado, pero con un precio sorprendentemente ajustado. Toma la plataforma, tecnología y motores del Grupo Volkswagen, aunque viste un traje más sobrio. Uno que puede no ser del gusto de cualquiera. Si pasar desapercibido no te importa, sigue leyendo, porque hay varias unidades con menos de 150.000 km y menos de 10 años dentro de nuestro presupuesto.
La batalla generosa del Octavia repercute en mucho espacio para las piernas y las rodillas en la segunda fila de asientos. La altura libre que queda hasta el techo también es considerable. A todo ello se suma una tercera salida de aireación independiente y un maletero de entre 610 y 1.740 litros con soluciones interesantes. Por ejemplo, una trampilla en el centro para llevar objetos largos o acceder al maletero desde las plazas posteriores.
Nuestros motores favoritos son diésel, aunque quizá el precio del litro de combustible te persiga en pesadillas por las noches. Debes saber que las variantes de acceso a gama, 1.6 TDI de 105 CV o 110 CV, homologan una media de 5 litros a los 100 km. No les sobra potencia, pero resulta un auténtico «devora-kilómetros». Por estabilidad y confort se alza como uno de los mejores de su categoría. Si quieres un extra de imagen aventurera, elige las variantes Scout, con mayor altura libre al suelo.
2. Toyota Auris Touring Sports Hybrid: un «unicornio»

Si también acostumbras a circular por el centro de las grandes ciudades, el Toyota Auris Híbrido es una opción excelente. La etiqueta ECO le permite circular sin restricciones por las zonas de bajas emisiones. Tiene un diseño poco llamativo, pero precisamente ahí puede estar su mayor ventaja: una estética pensada para gustar a todo el mundo. Las pocas unidades que encontramos tienen más de 170.000 km y más de 10 años de antigüedad.
Por dentro, no es el más espacioso y su maletero se conforma con una capacidad de 530 litros, en la media de nuestro listado. Ampliables abatiendo los asientos traseros hasta los 1.658 litros. Dinámicamente es de los más suaves, blandos y confortables. Prioriza la suavidad de marcha por encima de las prestaciones. Es pura filosofía de cualquier Toyota híbrido. Ojo con la caja CVT, muy ruidosa a altas velocidades.
En carretera es el más eficiente, homologa un consumo de 3,7 litros a los 100 km. Su sistema híbrido desarrolla una potencia de 136 CV, suficiente para desplazamientos por autovía e incluso con solvencia en autopista. A vigilar, el porcentaje de salud de la batería (puedes verificarlo en un taller oficial) y el estado de los componentes híbridos. Todos ellos resultan caros de reparar o sustituir.
3. BMW 318d Touring: alternativa premium a precio de generalista

El BMW 318d Touring es uno de esos familiares incombustibles que destacan por características que al resto de rivales suelen faltarle. Las más notables: una calidad interior por encima de la media y una postura y dinámica de conducción más deportivas. Si te interesa el Serie 3, estás de suerte, porque la devaluación ha hecho estragos en esta generación (F31). Puedes encontrar unidades con 200.000 km por apenas 10.000 euros.
Por equilibrio entre prestaciones y consumo, yo me quedo con la variante 318d. Con 150 CV tiene potencia más que suficiente para afrontar viajes en carretera. Homologa un consumo muy bajo, de 4,3 litros y si eres comedido con el acelerador, no te será difícil alcanzar esta promesa. Además, todos los motores transmiten la potencia a las ruedas traseras, algo casi exclusivo de BMW en esta franja de precios.
La caja de cambios automática ZF de 8 velocidades es de las mejores de la época, pero requiere de un mantenimiento más exhaustivo y costoso. Si quieres contener el precio de las revisiones (elevado por su condición de coche «premium») y el de las reparaciones, mejor escoge la caja manual de 6 relaciones. Te recomiendo ceñirte a las unidades fabricadas del 2016 en adelante. Todas ellas equipaban el bloque B47, sustituto del desafortunado N47.
Ojo, porque el N47 se considera uno de los propulsores menos fiables en la historia de la marca de Baviera. La capacidad del maletero es correcta, de 495 litros. Abatiendo los asientos posteriores puedes ampliar el espacio hasta los 1.500 litros. También permite llevar un objeto largo sin prescindir de las plazas laterales. Además, puedes acceder al maletero abriendo sólo la luneta térmica. Esto te permite aparcar más cerca de la pared, evitando dañar el portón trasero al abrir.
4. Seat León Sportstourer: la mejor relación amplitud-imagen-precio

Como se dice popularmente; «primo-hermano» del Skoda Octavia. El compacto español estrenó en su generación anterior una carrocería familiar muy recomendable por amplitud, comportamiento dinámico deportivo y calidad de rodadura elevada. Por fuera, su diseño soporta bien el paso de los años y aún parece un coche moderno. Como auténtico superventas, encontrarás muchas y variadas opciones. Entre ellas, unidades con menos de 8 años y 100.000 km.
El Seat León Sportstourer es de aquellos coches familiares que parecen más pequeños por fuera de lo que en realidad son por dentro. Cuenta con salida de aireación independiente para las plazas traseras y una banqueta dividida en tres partes (llevar objetos largos, acceder al maletero). La zona de carga firma unos notables 587 litros. Ampliables hasta los 1.470 si prescindes de la segunda fila de asientos.
Me gusta por su equilibrio entre consumo y prestaciones el motor 1.5 TSI de 130 CV. Homologa una media de 4,9 litros. Existe una variante con depósito de GLP que te permite lucir la etiqueta ECO de la DGT. Entre los diésel, más eficientes y recomendables si vas a hacer más de 20.000 km al año, prefiero el 2.0 TDI de 150 CV. Homologa unos ajustados 4,3 litros a los 100 km de media.
5. Renault Megane Sportstourer: el superventas ahora ausente

Antes de convertirse en un compacto exclusivamente eléctrico, el Renault Megane tuvo un pasado con una gama mecánica mucho más variada. De diseño elegante, dinámicamente es correcto, con un chasis ágil y pone por delante el confort a la deportividad. Por menos de 10.000 euros puedes encontrar ejemplares con menos de 180.000 km. Incluso algunos con menos de 4 años de antigüedad.
Por dentro, la amplitud en las plazas traseras no es uno de sus fuertes. Pero cumple, con un maletero de 521 litros, ampliable hasta los 1.504 litros abatiendo la segunda fila de asientos. Está en desventaja con respecto a otros rivales, pues no permite abatir solo la plaza central. Existió una versión híbrida enchufable que perdía algo de capacidad de maletero. De hecho, al ser precursor de esta tecnología en el mercado, firmaba una autonomía eléctrica muy reducida. En total, 46 km.
Entre todas sus motorizaciones, me quedo con el 1.5 dCi de 110 CV: gasta poco, tiene buena fama de fiabilidad y no son raras las unidades que superan los 250.000 km sin grandes fallos. Antes del restyling no contaba con depósito de AdBlue. Por restricciones, se añadió después, en una segunda revisión del sistema que entregaba 5 CV más. Su consumo es extremadamente bajo, de 3,7 litros a los 100 km.
EXTRA: Una opción alternativa y consejos indispensables
Tal y como está el precio del litro de gasolina y el diésel, se me ocurre una alternativa: Disponer de un familiar de nuestro listado como coche para viajar los fines de semana, de mantenimiento económico y muy fiable. Pero añadiendo al garaje familiar un segundo vehículo pequeño complementario para los desplazamientos del día a día. Uno eléctrico puede cumplir con lo que necesitas para los desplazamientos en la urbe. Y ya existen opciones a buen precio de segunda mano.
Un último consejo (y ya puedes marcharte, perdona). Los modelos que aquí he reunido montan motores turbodiésel de pequeña o media cilindrada. Algunos de ellos pueden equipar sistema AdBlue, que tendrás que ir rellenando a medida que recorras kilómetros. Además, los vehículos diésel funcionan mejor cuando tienen tiempo suficiente para regenerar el filtro de partículas. Esto suele ocurrir en trayectos largos y a velocidad constante.
Por eso debes tener en cuenta que siempre será preferible una unidad que haya recorrido más kilómetros en carretera que otra con menos kilometraje, pero castigada por un uso casi exclusivamente urbano. En un diésel usado, el historial de mantenimiento y el tipo de uso anterior importan tanto como la distancia reflejada en el cuentakilómetros. Investiga a fondo cada unidad, solo así podrás encontrar el adecuado entre los coches familiares de segunda mano.
GALERÍA
· 15 fotos
Ver todas

+10

+8













