Las declaraciones del CEO de Lotus, Feng Qinfeng, han desatado una ola de comentarios en redes sociales. Y no es para menos. Así de duras fueron las declaraciones del director de la firma británica durante un evento para la prensa en China: «cualquier coche deportivo que supere 1,8 toneladas de peso es mediocre». Sin embargo, parece que Qinfeng no se percató de que «se estaba disparando en un pie».
El complejo rompecabezas del deportivo eléctrico: mucha potencia y mucho peso
Los coches eléctricos, híbridos o híbridos enchufables precisan de pesados sistemas EV. Estos son indispensables; les permiten almacenar y entregar la energía eléctrica acumulada. De hecho, el mayor inconveniente de este tipo de vehículos es su batería eléctrica. Normalmente se coloca bajo el habitáculo, con el objetivo de reducir el centro de gravedad, una característica clave que mejora el comportamiento de un coche.
De lo que no se debió dar cuenta Feng Qinfeng es de un dato alarmante. La mayoría de la gama actual de Lotus está formada prácticamente por completo por vehículos eléctricos. Casi todos superan ampliamente las dos toneladas de peso. De hecho, hasta el Lotus Evija, un superdeportivo de 2.011 CV de potencia, pesa más de 1,8 toneladas. El CEO añadió que la solución no es añadir más potencia: «Incluso un coche de 2.000 CV que pese más de 1,8 toneladas es mediocre».
Una cuestión de física: por qué el Lotus Emira es genial con «sólo» 366 CV
Para entender las declaraciones del máximo responsable de Lotus hay que recurrir a algunos principios básicos de física. Porque esto, no es un capricho personal suyo, tiene una base demostrada. Tranquilo, será rápido. Basta con recordar que mover, detener o cambiar de dirección una masa requiere energía, y cuanto mayor es esa masa, mayor es el esfuerzo necesario.
Por eso, el peso sigue siendo uno de los factores más importantes en el comportamiento de un coche. Un vehículo ligero no sólo necesita menos potencia para acelerar con rapidez, sino que también frena mejor, cambia de dirección con mayor agilidad y transmite más información sobre qué ocurre durante el viaje al conductor.
Es decir, a menor peso no sólo se compensa un propulsor menos potente, sino que además es posible jugar más con las inercias del vehículo, controlar mejor el cambio de pesos de la carrocería y disfrutar de su rendimiento dinámico general de una forma muy diferente. Esa es precisamente la filosofía que Lotus lleva décadas defendiendo, más visible en el Emira que en el Evija, por ejemplo.
El objetivo de Lotus a través del Focus 2030: un cambio de rumbo
El contexto es un proceso de cambio dentro de la marca Lotus. La firma quiere reforzar su ADN deportivo. Daría en el futuro más espacio a modelos como el nuevo deportivo híbrido enchufable con motor V8, de nombre definitivo aún secreto. La transición a la electrificación se dará con una proporción de coches 60% PHEV y 40% BEV en su gama.
Probablemente, las declaraciones apuntan hacia este nuevo deportivo V8. Ya sabemos que podría fabricarse en Europa y que tendrá más de 1.000 CV de potencia. Lotus presume que saldrá al mercado en 2028 y dará más detalles a finales de año. Este podría, siguiendo las palabras de Qinfeng, tener un peso en vacío inferior a las 1,8 toneladas.













