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Prueba Mazda CX-6e: uno de los SUV eléctricos más atractivos del mercado firma 484 km de autonomía y es incluso más barato que las alternativas de China a las que supera

Prueba Mazda CX-6e: uno de los SUV eléctricos más atractivos del mercado firma 484 km de autonomía y es incluso más barato que las alternativas de China a las que supera

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Por: Chema Bonilla Díaz

Publicado: 11.09.2026 14:12

Mazda se mete de lleno en el segmento de los SUV eléctricos familiares de gran tamaño con el Mazda CX-6e. Y siempre, de la mano con Changan.

Lo conduzco en Düsseldorf, Alemania, durante su presentación internacional. ¿Será la colaboración con China la solución de rentabilidad para las marcas tradicionales? A priori, lo parece.

Y es que el SUV de Mazda tiene un diseño espectacular, viene cargado de equipamiento y cuesta hasta 30.000 euros menos que algunos de sus rivales premium. Te cuento cómo va.

Así es el Mazda CX-6e

El Mazda CX-6e es un SUV familiar de gran tamaño. Mide 4,85 metros de largo, 1,93 m de ancho y 1,62 m de alto. Por tamaño, queda entre medias del Mazda CX-60 y el CX-80 en la gama de Mazda, ambos familiares con versiones diésel Mild Hybrid o híbrida enchufable. Pero este sólo se venderá con motor 100% eléctrico.

Sus dimensiones exteriores y su propulsor EV lo enfrentan a rivales como el Tesla Model Y, el BYD Sealion 7 y el Changan S07. Con este último comparte plataforma EPA y sistema de propulsión eléctrico.

Y es que el nuevo SUV de Mazda surge de la estrecha colaboración con Changan, una que mantiene desde hace 20 años. De hecho, el CX-6e se fabrica en China, en la planta de Nanjing de la marca.

Diseño del Mazda CX-6e: un salto evolutivo brillante

El Mazda CX-6e recupera el lenguaje de diseño Kodo. Este caracteriza a los modelos de la firma nipona desde hace más de una década. En su última evolución mantiene las proporciones orgánicas y las superficies fluidas. Sin embargo, la iluminación ahora gana mucho más protagonismo.

Este cambio es mucho más evidente en la vista frontal. En el Mazda CX-6e no existe una parrilla superior al uso, aunque su forma queda simulada mediante una tira de iluminación LED.

Con forma de “alas”, une las luces de posición delanteras, mientras que los grupos ópticos principales quedan separados y situados más abajo. En su interior, presume del logo de la marca, también iluminado de serie en toda la gama.

La aerodinámica también juega un papel fundamental. El CX-6e recurre a varios “trucos”, como los conductos aerodinámicos del capó que canalizan el flujo de aire.

Tampoco faltan las aberturas laterales, integradas en el paragolpes o la parte inferior de la carrocería en color negro brillo a modo de contraste. Así reduce el peso visual en un coche que lo necesita.

El resultado es una mirada mucho más agresiva, casi más propia de un concept car que de un coche de producción. Y en persona funciona todavía mejor.

Estilo Kodo, pero con mejoras que le hacen destacar por encima de sus rivales

En el lateral, los bajos y pasos de rueda están terminados en negro brillante. Sirven a modo de contraste para reforzar ese aspecto crossover que busca la marca.

Ahora bien, olvídate de mantenerlos impecables durante toda la vida. Tu peor enemigo: la escasa empatía de los vecinos de plaza de garaje. Unos plásticos en negro mate sin pintar habrían sido bastante menos sufridos.

El Mazda CX-6e reduce la resistencia del aire a través de soluciones como las aberturas alrededor del pilar C o los tiradores eléctricos enrasados en la carrocería.

También las llantas cumplen una función aerodinámica. Son de 19 o 21 pulgadas, según el nivel de equipamiento. Eso sí, las de mayor diámetro aumentan el consumo energético, el tiempo de aceleración y reducen la autonomía total.

La zaga deja ligeramente atrás el estilo propio de Mazda, pero sigue siendo identificativa. Los pilotos de LED, muy horizontales, recorren buena parte del ancho. Quedan acompañados por la inscripción “MAZDA” en el centro del portón, que sustituye al tradicional logotipo de la marca.

Por último, la gama de colores está formada por siete tonos. Solo el blanco perlado está incluido sin sobreprecio, mientras que el resto cuestan entre 750 y 1.050 euros.

El más caro es el Soul Red Crystal, el rojo perlado tan característico de Mazda que viste nuestra unidad de pruebas (en la foto de apertura). Es caro, sí, pero también es el que yo elegiría sin pensármelo dos veces.

Interior del Mazda CX-6e: calidad premium y pantalla gigante

El interior del Mazda CX-6e deja claro desde el primer vistazo que buena parte del trabajo ya venía hecho desde China. Y hay un elemento que se lleva toda la atención: la enorme pantalla táctil de 26 pulgadas.

Tiene una resolución 5K y se extiende desde el centro del salpicadero hacia la zona del acompañante. Desde aquí se controlan prácticamente todas las funciones del vehículo: climatizador, multimedia, ajustes del vehículo o navegador.

Esto abre una brecha: no hay pantalla tras el volante, frente al conductor. Pero no hay problema; en su lugar, el Head-Up Display viene incluido de serie. Este proyecta la información directamente sobre el parabrisas, justo en el campo visual del conductor.

Muestra la velocidad y la autonomía restante, pero denota la ausencia de indicaciones del navegador, a menos que sean las del que instala de manera nativa el sistema operativo del Mazda. A falta de una pantalla clásica, me parece una solución muy acertada. No faltan la conexión Apple CarPlay y Android Auto inalámbricas.

El equipo de sonido también sorprende. Cuenta con 23 altavoces y un amplificador de 1.280 W, dos de ellos integrados en los reposacabezas. Esto permite, por ejemplo, que el acompañante escuche determinados contenidos sin molestar al resto. Y sí, viene de serie.

Control por gestos en lugar de la voz: “más necesario de lo que crees”

Mazda también ha buscado alternativas a los botones físicos, que cada vez escasean más. Y aquí entran en juego los controles por gestos, disponibles tanto para el conductor como para el acompañante.

El gesto del corazón con los dedos añade la canción que está sonando a favoritos. Hacer una “V” activa la cámara del coche y permite tomar una foto. Mover la mano abierta hacia la derecha pasa a la siguiente canción y hacia la izquierda vuelve a la anterior.

Y uno de mis favoritos. Cerrar el puño activa la navegación al trabajo, mientras que hacer el gesto de “OK”, uniendo pulgar e índice, inicia la ruta hacia casa. Además de útil, te obliga a ponerte al día con el «idioma» de la generación Z: «papá, la gente ya no hace el corazón con las manos».

A mejorar, que todos dependen de la cámara interior, situada en una posición bastante elevada. Esto obliga a levantar y llevar el brazo demasiado atrás para que el sistema lo reconozca, en una postura poco natural. Habría sido mucho más cómodo gesticular apuntando hacia la propia pantalla, al estilo de BMW.

Espacioso y confortable: por delante de sus rivales

El habitáculo del Mazda CX-6e está bien terminado. En primer lugar, abundan los plásticos mullidos en la zona superior e intermedia de las puertas y el salpicadero.

Todo tiene un ensamblaje más que correcto y da la sensación que aguantará bien el paso de los años. Los asientos delanteros se regulan eléctricamente, el del conducir con memoria y varias posiciones prefijadas para los modos de “no conducción”.

Entre ellos, el denominado «Pet Comfort», que mantiene una temperatura constante y muestra un mensaje en la pantalla: “el conductor regresará en breve”. También se suman el «modo descanso o relax», que adapta la posición de los asientos y la iluminación interior o el «modo túnel de lavado”. Este último apaga los limpiaparabrisas automáticos, pliega los retrovisores y cierra las ventanillas automáticamente.

Hay mucho espacio tanto para la cabeza como para los hombros y las piernas. Para la próxima, queda pendiente que el asiento del acompañante también pueda regularse en altura. Existen numerosos huecos para objetos. La guantera central, bastante generosa por espacio, o una zona bajo la consola central son solo algunos de los disponibles en el interior.

Asientos traseros: muchísimo espacio, acorde al tamaño del Mazda CX-6e

La zona más beneficiada por la batalla de casi 3 metros de largo es la segunda fila de asientos. Detrás hay mucho espacio libre, incluso para personas que superan una altura de 1,95 metros. La ausencia de túnel central y la anchura de la carrocería mejoran la habitabilidad para tres pasajeros.

Otro buen detalle es la consola central con doble salida de aireación. Desde aquí, una tercera pantalla táctil permite regular la temperatura y mover el asiento del acompañante a gusto de quienes viajan atrás. Hay solo una toma USB, eso sí, habrá que competir por quien conecta el cable para cargar el móvil primero.

La sensación de calidad es sobresaliente y el confort está más cerca del de una berlina grande que del de un SUV convencional. Como pega, la banqueta trasera no se ajusta ni en longitud ni en inclinación.

Tampoco hay disponible un acceso directo al maletero desde las plazas traseras. Si quieres meter un objeto largo, toca abatir uno de los asientos laterales, porque la plaza central no se puede plegar de manera independiente.

Maletero(s): sí, en plural

El maletero trasero tiene apertura eléctrica de serie y se desbloquea mediante un botón situado bajo el limpiaparabrisas o desde el mando. La boca de carga queda enrasada a la misma altura con el suelo, algo que se agradece al meter objetos pesados.

Ofrece 363 litros hasta la bandeja. Este resultado, puede parecer escaso para un coche de este tamaño. Sin embargo, responde a la gran amplitud en las plazas traseras y a que parte del sistema de propulsión va ubicado entre las ruedas posteriores. Abatiendo los asientos en proporción 2:1, la capacidad aumenta hasta 1.434 litros.

Y si aun así te falta espacio, queda el segundo maletero. Bajo el capó hay un «frunk» de 80 litros bastante bien aprovechado. Mazda ofrece opcionalmente una funda con asas para transportar la carga. Debajo, cuenta con un desagüe que permite limpiarlo «de un manguerazo». Este probablemente sea el espacio de carga que más utilices en el día a día.

Motores y batería eléctrica

La gama está formada por un único propulsor 100% eléctrico montado sobre el eje trasero. Este transmite una potencia de 190 CV (258 CV) y un par máximo de 290 Nm a las ruedas traseras.

Así, acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos (8,1 segundos con las llantas más grandes). Y si visitas la Autobahn, sin límites de velocidad legales, puedes llegar hasta los 185 km/h, la velocidad máxima del CX-6e.

La batería eléctrica, de tipo LFP, tiene una capacidad de 78kWh. Esto le permite firmar una autonomía máxima de entre 464 y 484 km, en función del tamaño de las llantas. Homologa un consumo energético de entre 18,9 y 19,4 kWh a los 100 km bajo Ciclo WLTP.

La potencia de carga máxima a través de una toma de corriente alterna, como la que podrías tener en casa o en la oficina, es de 11 kW. Así pasa del 0 al 100% en 8 horas.

Si estás viajando y necesitas recuperar energía rápidamente, el Mazda CX-6e admite la operación a través de una toma de corriente continua de hasta 200 kW de potencia. Bajo este escenario, tarda 24 minutos en pasar del 10 al 80% de carga.

Además, cuando comienza a cargar, el Mazda CX-6e ilumina la parrilla, el logotipo y los pilotos traseros de LED. Cuando finaliza, arranca con un parpadeo y un destello para avisar que está listo para volver a la carretera.

Prueba en carretera del Mazda CX-6e

Al volante del Mazda CX-6e es evidente que el trabajo de la propia Mazda tiene efecto en el modelo, pero busca ofrecer el máximo confort de marcha, por encima del dinamismo, que pasa a un segundo plano.

Esto se nota en carretera, donde la suspensión, blanda, amortigua las irregularidades y transmite pocas sacudidas al habitáculo. También la insonorización ayuda a aislar el interior del exterior. Es precisamente en carretera abierta donde presume de un comportamiento ejemplar como coche para viajar.

Pesa más de dos toneladas, lo que se nota en el aplomo circulando a velocidades más altas. Es aquí donde deberían aparecer inercias más descontroladas, las propias de un SUV de este tamaño. No obstante, no existen balanceos muy evidentes a menos que forcemos el conjunto en una carretera de curvas reviradas.

Mazda aclara que para los modelos europeos del CX-6e han afinado la respuesta del acelerador. El objetivo es obtener una conexión más natural y previsible entre conductor y vehículo.

El resultado es que, aunque tiene más de 250 CV de potencia, no los entrega de manera instantánea al hundir el pie en el acelerador. Se nota que tiene fuerza, pero la entrega de manera más progresiva. También han mejorado los sistemas de frenada regenerativa con varios niveles de recuperación de energía.

Modos de conducción: bien por ajuste, pero sin respuesta en la suspensión

El Mazda CX-6e ofrece tres modos de conducción: Normal, Sport e Individual. Personalmente, me quedo con este último: me explico.

El modo Normal es probablemente el que más utilices a diario. Mantiene la respuesta del acelerador, la asistencia de la dirección y la frenada regenerativa en unos valores equilibrados.

Si quieres un extra de dinamismo, Sport enfatiza la respuesta del acelerador, la dirección se endurece ligeramente y la frenada regenerativa interviene de forma más ligera.

Sin embargo, mi configuración favorita está en el modo Individual. Permite combinar la respuesta progresiva del acelerador del modo Normal con la dirección más firme del Sport y un nivel intermedio de frenada regenerativa. Para mí, es la combinación más equilibrada.

El apartado de asistentes a la conducción también es muy completo. A los sistemas obligatorios se suman elementos como el control de crucero adaptativo, el detector de ángulo muerto o la alerta de salida segura. Este último avisa a los ocupantes cuando se aproximan otros vehículos al abrir las puertas.

Más interesante resulta el sistema de detección infantil. Una cámara interior vigila las plazas del habitáculo y puede mostrar su imagen en la pantalla central. Si el conductor abandona el vehículo y detecta la presencia de un niño en el interior, el sistema emite un aviso acústico para recordárselo.

Consumo y autonomía del Mazda CX-6e

Conduzco el Mazda CX-6e a través de una ruta en las inmediaciones de Dusseldorf por carreteras convencionales y algunos tramos de autopista a unos 100 km/h. Este es un entorno amable con los coches eléctricos, aunque no tanto como la ciudad, por donde también circulamos con el SUV eléctrico.

Con esto me refiero, en primer lugar a que los consumos energéticos fueron bastante contenidos. Tendríamos que probar el CX-6e en condiciones más exigentes o al menos, más variadas, para extraer resultados concluyentes.

En este escenario obtuvimos varios resultados: entre 15,5 kWh a los 100 km en el mejor de los casos y de 18,8 kWh en el peor, ambos muy por debajo de la media homologada.

Partimos con la máxima autonomía, la batería al 99% y prometía unos 454 km. Probablemente los cumpla, o al menos, se acerque mucho, pues al 93% dictaba sentencia con 413 km. No es de los más eficientes del segmento, pero sí llega a un nivel suficiente como para confiar en lo que vaticinan los entresijos electrónicos del CX-6e.

Retrovisores digitales: ¿sí o no?

En nivel de acabado Takumi Plus, el Mazda CX-6e incorpora los retrovisores digitales de serie. Son los primeros que se instalan en un modelo de producción de la marca y se combinan con unas pantallas OLED integradas en las puertas. Estas muestran lo que graban las cámaras en todo momento.

Según Mazda, existen varias ventajas. Por ejemplo, que mejoran la visibilidad en condiciones de luz escasa o meteorología adversa. En mi opinión, al principio cuesta un poco acostumbrarse a esta nueva posición. No obstante, si eres un amante de la última tecnología, lo agradecerás.

Además de estas, el retrovisor central también es digital en Takumi Plus. Cuenta con una pantalla de 9 pulgadas que puede difuminarse tras el espejo. Con el display encendido, mejora la nitidez, pero pierdes profundidad de campo. Con este apagado, recuperas la profundidad, aunque está tan oscuro que dificulta ver lo que te persigue o lo que te espera a través del espejo.

Equipamiento muy completo de serie

La gama de equipamiento se articula en torno a dos acabados: Takumi y Takumi Plus. El primero, de acceso, ya incluye faros LED adaptativos, cámara de visión 360º, portón trasero eléctrico y un techo panorámico de cristal con más de un metro cuadrado de superficie.

Eso sí, no se oscurece electrónicamente como en algunos rivales, sino que puede cubrirse mediante un panel. La tapicería es de cuero sintético y con el climatizador bizona se incluye la bomba de calor para garantizar la eficiencia del conjunto eléctrico.

El Takumi Plus añade un extra de tecnología y personalidad. La tapicería de cuero sintético es exclusiva y combina tonos morado y crema. Suma asientos traseros calefactados y ventilados, algo poco habitual en este segmento y rango de precio. Las llantas pasan a ser de 21 pulgadas y los retrovisores son digitales.

También hay accesorios oficiales interesantes. Por ejemplo, si buscas reducir peso y mejorar la respuesta dinámica, las llantas opcionales de 21 pulgadas de la gama de accesorios pesan casi 2 kg menos por unidad. Esto reduce la masa no suspendida y ayuda a que la suspensión trabaje con mayor rapidez.

Precio y ofertas de financiación en España

Takumi parte desde 46.200 euros sin aplicar ayudas del Programa Auto+. Takumi Plus se eleva hasta los 49.200 euros. En mi opinión, Takumi viene súper completo y a menos que busques la máxima tecnología a bordo, es el que yo escogería.

En oferta de lanzamiento, e incluyendo todas las ventajas y ayudas posibles como Auto+, el descuento del CAES, la financiación y la campaña de lanzamiento, su precio desciende hasta los 37.615 euros. La marca nos muestra la «Flexiopción» como alternativa: 220 euros al mes con 11.500 euros de entrada a 36 meses y 10.000 km al año. También incluye el mantenimiento durante esos 3 años.

En cualquier caso la garantía es de 6 años o 150.000 km, lo que antes ocurra. Ojo, Mazda ofrece una alternativa con la que, haciendo el mantenimiento en talleres oficiales, puedes conservar una cobertura total de hasta 10 años.

Conclusión: un Mazda por fuera con lo bueno de China por dentro

Mazda ha sabido combinar la parte positiva de la industria del automóvil china y parte de su ADN propio. Por el lado del gigante asiático, mucha tecnología, un propulsor eléctrico interesante incluso para viajes y una larguísima lista de elementos de equipamiento de serie.

Por otro lado, los japoneses han dejado su impronta con un diseño Kodo que en persona llama mucho la atención y una red comercial ya establecida en España desde hace más de 35 años. Hay ratio de mejora: mayor autonomía, una pantalla táctil más polivalente o un maletero más grande.

Aún así, el Mazda CX-6e es un producto interesante para quien quiera dar el salto a la conducción eléctrica y busque la máxima tecnología a un precio contenido. El problema es que el mercado no está falto de rivales, y es ahí donde Mazda tendrá que competir con «uñas y dientes».

Diseño/Estética

9.5

Calidad de acabado

8.5

Equipamiento de serie

9

Equipamiento opcional

8

Habitabilidad

8

Maletero

7

Motor/Refinamiento

7.5

Consumos

7.5

Dirección

8

Frenos y neumáticos

7.5

Comportamiento

8

Calidad de rodadura

8

Relación valor-precio

8.5

8.1

El Mazda CX-6e es el primer SUV 100% eléctrico de Mazda en apostar por el máximo equipamiento tecnológico, un precio contenido y un segmento donde abundan los buques insignia. La pantalla central es de 26" y alta definición, las plazas traseras muy espaciosos y con un motor eléctrico de 258 CV que transmite la potencia a las ruedas traseras puede completar un viaje de hasta 484 km (464 con las llantas de 21 pulgadas) sin parar a recargar. Cuidado con el Xpeng G6 o el Tesla Model Y.

Lo bueno

  • Diseño exterior disruptivo
  • Interior de calidad premium y espacio en las plazas traseras
  • Propulsor eléctrico y confort de marcha

Lo mejorable

  • Comportamiento suave de la suspensión, alertas de sistemas ADAS
  • Pantalla táctil enorme, pero poco aprovechable
  • Maletero trasero de capacidad mejorable

 


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