Gordon Murray Automotive acaba de presentar su nuevo superdeportivo exclusivo, el S1, un modelo del que solo se han fabricado 64 unidades en todo el planeta y con unas cifras que cortan el aliento. El vehículo se impulsa gracias a su motor V12 Cosworth de 4,2 litros con aspiración natural, ofrece una potencia de 680 CV y puede alcanzar las 12.000 rpm. La transmisión es manual, son seis velocidades, y llama la atención porque, últimamente, pocos apuestan por este tipo de configuración tan poco comercial en la actualidad, eso sí, es la que quieren los que realmente aman la conducción y quieren controlar y sentir cada aspecto del vehículo.
El Gordon Murray S1 y su motor V12 Cosworth
El S1 es tan exclusivo como poco habitual, no es para menos, es de los pocos superdeportivos a los que no les preocupa el cambio de tendencia en la automoción, que se atreve con un V12 sin turbo ni asistencia eléctrica, algo habitual incluso en las marcas más exclusivas. El Cosworth de 4,2 litros entrega 680 CV, pero lo que más enamora es su transmisión manual de seis marchas en un momento donde las cajas automáticas de doble embrague comienzan a dominar el mercado.
Las 12.000 rpm ofrecen unas sensaciones al alcance de muy pocos motores, de muy pocos coches, permiten sentir toda la capacidad de los doce cilindros de forma única, sumado a muchos componentes presentes que son propios de competición y no de coches de calle, como pistones aligerados con recubrimiento de carburo de silicio, válvulas y bielas de titanio y un sistema de lubricación por cárter seco. No hay que olvidarse de los escapes de Inconel pulido y un escudo térmico chapado en oro de 24 quilates, lo que evidencia el trabajo artesanal que envuelve a todo este exclusivo proyecto.
Es el sucesor del S1 LM, aunque realmente cada uno tiene propósitos diferentes. Este modelo es una versión de calle del ganador de las 24 Horas de Le Mans en el año 1995, preparado para poder ser un coche de calle. Pero el nuevo modelo, aun respetando el mismo lenguaje en cuanto al diseño, es un reajuste de la puesta a punto que ofrece una conducción más ágil y que permite cubrir largas distancias, algo que el otro modelo no tenía tan en cuenta.
Aerodinámica activa y 957 kilos de peso
Otro de los detalles que lo hacen tan potente es el sistema de aerodinámica activa que está integrado directamente en la carrocería. Ya no hay alerón trasero fijo, ahora incluye una solución que se adapta a la velocidad de circulación y a las frenadas, apoyándose en el splitter delantero y unas taloneras heredadas del modelo anterior, pero con nuevo diseño que les permite lucir como algo nuevo y exclusivo. En su conjunto, el resultado es una silueta limpia, un agarre mecánico que permite un excelente paso por curva y ofrece más confianza al volante.
La anchura y las vías son las mismas del modelo anterior, pero la arquitectura de la suspensión es más ligera, mientras que los neumáticos son más grandes. Es 10 milímetros más alto y la nueva amortiguación se ha modificado para que pueda absorber mejor los obstáculos del camino sin que pierda precisión.
La carrocería está formada por paneles de fibra de carbono, lo que evidencia cómo el fabricante quiere reducir al máximo el peso del vehículo. El peso está por debajo de los 968 kilogramos del Gordon Murray T.50, podrían ser unos 957 kilogramos, pero la marca oficial no está confirmada, aunque es lo suficientemente orientativa como para confirmar una dinámica de conducción mucho más divertida de lo que es habitual en este tipo de vehículos.
La iluminación en la parte delantera está hecha a medida, también en la zaga. Las luces diurnas están integradas en el propio grupo óptico, una diferencia evidente respecto a su predecesor. Cuenta también con unas luces auxiliares más bajas, dentro de la toma de aire del morro, lo que es un guiño inequívoco al coche de exhibición que se lució en Mónaco en 1992 y que nunca llegó a producirse.
Un habitáculo artesanal más ligero
El interior está pensado para darle más ligereza al vehículo, pero eso no quiere decir que renuncie también al lujo, y eso se ve a primera vista con los tejidos a medida y los acabados personalizados. Los asientos son de gran turismo y cuenta con un aislamiento acústico muy mejorado. Cuenta con pantallas de infoentretenimiento revisadas y un sistema de audio configurado a medida. Las puertas, diédricas, tienen un cristal integrado descendente que sustituye a las ventanillas deslizantes de Lexan.
La conducción, como no podía ser de otra forma, es muy baja, casi a la altura del salpicadero, para ofrecer aún más sensaciones cercanas a las que se viven en una carrera. Solo se van a fabricar 64 unidades, el precio aún no se sabe, aunque variará según el nivel de personalización de cada cliente.








